EN LA FIESTA DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN
El Verbo indescriptible estuvo en las regiones inferiores sin abandonar los cielos, pues su descenso fue divino, su paso (en la carne) se efectuó sin ruptura (de la carne) por la Virgen divinamente elegida que le dio a luz, y que nos oye clamar:
Ave, tabernáculo del Dios inconmensurable,
Ave, puerta del misterio sagrado,
Ave, confusión de los infieles,
Ave, gloria reconocida por los fieles,
Ave, trono sagrado del que se asienta sobre los Querubines,
Ave, casa gloriosa del que se asienta sobre los Serafines,
Ave, Tú que unes lo que estaba opuesto,
Ave, Tú que unes la virginidad y la maternidad,
Ave, Tú que desatas las ligaduras de la falta,
Ave, Tú que abres el paraíso,
Ave, llave del reino de Cristo,
Ave, esperanza de los bienes eternos,
Ave, Esposa inmaculada.
HIMNO AKATISTOS, Eikos VIII.
