La Coctelera

¿Sexto sello? El blog de Emilio Saura Gómez

"Y el sol se volvió negro..."

12 Febrero 2011

EN TORNO AL MILENIO Y A LA CLAVE SEPTENARIA

"Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano. 
Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años; 
y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años; y después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo. 
Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años. 
Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Esta es la primera resurrección. 
Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años".

El tema del milenio, que aparece en capítulo 20 del Apocalipsis, versículos 1 al 6 inclusive, ha sido objeto de profundas reflexiones para no pocos Padres de la Iglesia y teólogos. Así, por ejemplo, san Ireneo de Lyon, en su obra "Contra los herejes", desarrolló su variado simbolismo, que, a su entender, venía a culminar la verdadera comprensión del hombre y de la historia de la salvación frente a la visión gnóstica y valentiniana.

Hay que decir, sin embargo, que, a partir de san Agustín, el milenio fue entendido no como una etapa del Apocalipsis que sigue a la de la manifestación y posterior derrota de ambas Bestias, la del mar y la de la tierra, sino como el intervalo abarcado por la entera historia de la Iglesia, sea cual fuere la duración del mismo. Una interpretación que hizo fortuna y logró imponerse en el ámbito teológico, impidiendo así el desarrollo de otras vías en orden a la comprensión del Apocalipsis y de las últimas etapas de la historia de la salvación.

Es verdad que los milenarismos crasos o vulgares contribuyeron a que no se abordara desapasionadamente la cuestión del milenarismo espiritual, ligado al tema de la "Parusía intermedia".

Ahora bien, dicha cuestión es indisociable de la clave septenaria. ¿En qué consiste? En aplicar el esquema de los 7 "días" del Génesis a las diferentes etapas de la historia de la salvación.

En el Génesis se distinguen los 6 primeros "días" de la creación, que expresan la acción divina, del "día" 7º, en el que Dios "descansó de cuanto había hecho". 6 representa, pues, la creación "perfecta y acabada", que culmina en el 7 del "reposo divino" (6+1=7).

Por otra parte, la Escritura dice que un "día" de Dios es  como "mil años". De manera que lo que podríamos llamar la "era adámica" tiene una duración de 7000 años (6000 de la creación acabada+1000 del "reposo" divino o "sábado").

Puesto que, según el Génesis, la "creación" del mundo ocurre hacia el año 4000 a.C., el 6º milenio concluirá hacia el 2000 d.C.

Es curioso que el milenio del Apocalipsis comience al final de una época caracterizada justamente por el 666. En efecto, si el 6, como número perfecto que es, lleva en sí un equilibrio que, considerado respecto de la creación primordial, no es otra cosa que la expresión de la condición paradisíaca, tras la caída original adquiere una ambigüedad que culmina en el máximo desequilibrio característico del reinado de la Bestia. De manera que la degeneración del 6 en el ámbito de la belleza es simultánea de la degradación de la unidad, la verdad y el bien.

Y así, mientras que, en el mundo paradisíaco, el tránsito del 6 al 7 es natural, en el mundo terminal, el de la Bestia, el paso en cuestión supone violencia, la que comporta el hundimiento de la "torre de Babel" y la precipitación al abismo de quien quiere escalar el cielo.

 

 

 

 

 

 

 

 

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2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

metanoia

metanoia dijo

Bueno, la época moderna se edificó sobre el cuestionamiento y negación de Dios; ahora es cuestionado el hombre, pues tampoco a satisfecho las espectativas que se crearon. Frente a la creación el hombre opuso el arte, considerando que el arte había vencido a la naturaleza, por lo que Dios se ha convertido en superfluo; el arte iba hacer posible bajar el cielo a la tierra... pero la ciudad terrena se está haciendo irrespirable e imprevisible.

20 Febrero 2011 | 08:08 PM

www-espacioblog-com-analog

www-espacioblog-com-analog dijo

Es indudable que la reivindicación "fáustica" del arte, la filosofía y la ciencia es el comienzo de lo que después ha vivido y está viviendo la humanidad. Y si la marcha de los acontecimientos no modifica su curso, desembocará en un mundo (más bien un caos) diabólico. El anuncio de Bernadette Soubirous, la vidente de Lourdes, según el cual la biotecnología llevará a efecto una abominación tal que a no poca gente se le caerá finalmente la venda de los ojos, no parece descabellado si atendemos al simple sentido común.

2 Marzo 2011 | 11:41 PM

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Soy un cristiano católico que busca "comprender, con todos los santos, qué es la anchura y la longitud, la profundidad y la altura, y conocer el amor de Cristo, que sobrepasa toda ciencia"(Ef 3,18-19). Por lo demás, someto mi parecer al juicio de la Iglesia.


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