BELÉN
"Él se hizo niño, infante, para que tú pudieras llegar a ser un hombre perfecto; fue envuelto en pañales para que tú pudieras desenredarte de los lazos de la muerte; estuvo reclinado en un pesebre, para que tú pudieras estar de pie ante el altar; estuvo de la tierra, para que tú estuvieras entre las estrellas; no encontró lugar en la posada, para que tú pudieras tener muchas mansiones en el cielo. Era rico y se hizo pobre a causa tuya, para que su indigencia te enriqueciera a ti. Aquella pobreza es mi riqueza, y la debilidad del Señor es mi fortaleza. Prefirió hacerse pobre, con el fin de ser rico para todos. Las lágrimas de aquel Niño lloroso me lavaron a mí; aquellas lágrimas lavaron mis pecados. Por eso, Señor Jesús, estoy más agradecido a las inclemencias que sufriste por haberme redimido que a tu poder por haberme creado. De nada me hubiera valido el haber sido creado, si no hubiese sido redimido".
San Ambrosio, Comment. In Luc. II, 41.
