REALIDAD, NÚMERO, LETRA
Supuesta cualquier pregunta filosófica, habrá que partir de su formulación en el correspondiente idioma, lo que supone una correspondencia entre las letras del alfabeto y el simbolismo numérico, pero también una comprensión del simbolismo de las letras.
Habrá que distinguir, pues, entre la articulación de las letras y la suma de los números.
Evidentemente, nos movemos en el plano de la "naturaleza". Otra cosa es hablar del alefato, como instrumento de la Revelación, como también del alfabeto griego (para el N.T.).
Todo se reduce en último extremo a números y letras , a no ser que hablemos de la correspondencia letras-astros. Pero, en cualquier caso, éstos últimos no constituirán el lenguaje corriente.
¿Cabe expresar unívocamente un lenguaje puramente mental ("verbum mentis")? No, a no ser que haya un solo alfabeto. Sí, en sentido aproximativo (hebreo y griego bíblicos). En efecto, dejando a un lado e lenguaje gestual, desde que intentamos expresar el "verbum mentis", ya estamos en la palabra y, más allá de ella, en el lenguaje escrito. Eso sí, comprender el "verbum mentis" es indispensable para la traducción, que implica una relación entre dos lenguas. Y eso significa que la tensión entre los alfabetos siempre se mantendrá. De ahí la necesidad de profundizar en el simbolismo de las letras, no así en el de los números, que permanece idéntico.
Por tanto, al único "verbum mentis" corresponden muchas palabras o expresiones ("Babel"). El "verbum mentis" es, pues, la adecuación originaria entre la realidad y el entendimiento.
Ahora bien, cualquiera que sea el lenguaje utilizado, basta para decirnos lo que es la realidad, al menos aproximativamente.
Contraste entre la pluralidad de términos y vocablos y la unicidad del sentido. Contraste entre el pensamiento y la oración: el primero se refiere a Dios como un "objeto" lejano; la segunda habla con Dios directamente.
Conviene profundizar en la índole del "verbum mentis", pues ella explicará la pluralidad de las palabras y de los signos. ¿Cómo se forma el "verbum mentis"? Mediante la abstracción de los datos sensibles, que nos hace pasar de una pluralidad a una unidad, ya sea la del 1º, 2º o 3º grado de abstracción. Por eso los números (2º grado) y las ideas más abstractas junto con los números cualitativos (3º grado), son la base de cualquier alfabeto. Al fin y al cabo, "número", "astro" y "ser" van estrechamente emparentados.
Supuesta la unicidad del "verbum mentis", la pluralidad de los valores numéricos de los vocablos que lo expresan en las distintas lenguas nos habla del aspecto "estético" que adopta un concepto en los diferentes ámbitos lingüísticos, un aspecto que se basa, sin embargo, en un mismo simbolismo numérico. De manera que, para un mismo concepto, los diferentes valores numéricos expresan la "armonía" o la "musicalidad" de los distintos ámbitos. Claro está que éstas se subordinarán a las del valor originario, hebreo o griego.
¿Cómo expresar esta relación? Mediante la suma de los valores radicales (griego o hebreo, según el original) y los de la versión considerada. Por ejemplo, la relación entre el valor de la palabra "Dios" en hebreo ("ieve", 26) y el de su versión castellana (55) es 81.
