SOBRE EL CONCEPTO DE "REINO DE DIOS"
En su obra "Le mirage de l´eschatologie", Jean Carmignac hace notar que en francés (también en español), hay tres sustantivos derivados de la palabra "roi"("rey")(1):
El primero es "royauté" ("realeza"), que designa la dignidad del rey y es un término abstracto que expresa todo aquello que constituye al rey.
El segundo es "règne" ("reinado") y designa el ejercicio del poder real, incluyendo a menudo una connotación temporal.
El tercero es "royaume" ("reino") y designa los territorios o las personas sobre los cuales ejerce el rey su autoridad, por lo cual generalmente una dimensión espacial.
De manera que la "realeza" es un derecho o un poder puramente subjetivo; cuando se realiza efectivamente constituye el "reinado"; entonces actúa sobre países o personas que forman el "reino". Así, pues, la "realeza" es subjetiva, el "reino" es objetivo, mientras que el "reinado" es el paso de lo subjetivo a lo objetivo.
No todas las lenguas son tan precisas. Por ejemplo, el griego sólo tiene un término para expresar los tres conceptos: "basileía", y lo mismo ocurre con el latín ("regnum"). El alemán y el inglés utilizan sobre todo los vocablos "Reich" y "kingdom", que significan ante todo "reino".
A causa de esto, los autores que hablan griego o latín (casi todos los Padres de la Iglesia) tienden a confundir las tres nociones, y los que se expresan en alemán o en inglés (como muchos teólogos modernos) tienen más bien la tendencia a absorberlas en la noción de "reino", asfixiando más o menos la "realeza" y el "reinado".
El arameo bíblico, como el griego y el latín, reúne los tres conceptos bajo el término "malku" o "malkut".
En cambio, el hebreo, como el francés o el español, emplea corrientemente tres vocablos: "melukâh" ("realeza"), "malkut" ("reinado") y "mamlâkâh" ("reino").
Se comprende la importancia de estas consideraciones y la dificultad para traducir el texto bíblico a las distintas lenguas, más directa en idiomas como el francés o el español, más ardua en las lenguas que carecen de alguno de los tres vocablos, en cuyo caso la versión resulta imposible al margen del contexto. Y es que, antes de abordar el simbolismo de las parábolas, el lenguaje por excelencia del reino, es necesario fijar el sentido literal de los textos.
(1) París, 1979, Letouzey et Ané, 13-14.


metanoia dijo
Según esto, ¿cómo se tendría que entender el "venga a nosotros tu reino" del padrenuestro? ¿Que se dé en nosotros tu reinado? ¿Sea nuestra vida lugar en el que reinas?...
Un saludo
22 Septiembre 2010 | 08:31 AM