¿ANTE EL INMINENTE CASTIGO?
¿En qué etapa de la "historia de la salvación" nos encontramos? Evidentemente, a la pregunta en cuestión no es posible contestar de un modo tan preciso como si se tratara de un interrogante científico o filosófico (cada uno a su nivel). Nos movemos en el ámbito de la teología y, por consiguiente, hemos de basarnos en argumentos sacados de la Sagrada Escritura, de la Tradición y del Magisterio de la Iglesia, apoyándonos a la vez en algunas revelaciones privadas en tanto convergen hacia los datos suministrados por aquellas fuentes y no entran en contradicción con ellas.
Pues bien, para atenernos a lo esencial, todo induce a pensar que nos hallamos en vísperas de aquellos acontecimientos que suelen designarse como la "Tribulación menor" o "el Castigo", que coincidiría con lo que el Venerable Holzhauser llama el tránsito de la "iglesia de Sardes" a la "iglesia de Filadelfia" y al que seguiría el periodo que podríamos denominar "los 25 años de La Salette", abundantemente documentado a través de muchas revelaciones privadas.
Ahora bien, difícilmente se pueden conciliar los "25 años" en cuestión (curiosamente el número de años de un jubileo), al menos si se toman en sentido literal, con el final de la lista de los Papas según san Malaquías, pues, de acuerdo con el lema "Axis in medietate signi", semejante final se produciría hacia 2031, y ya estamos a mediados de 2010. A no ser que dicha cifra se entienda en sentido aproximativo.
En cualquier caso, ¿qué otra cosa cabe esperar sino que el actual caos en que se debate la humanidad dé paso a un poder anticrístico, que no se identifica con el de la "Gran Tribulación", aunque sí sea a imagen suya y al que en algunos mensajes de videntes contemporáneos se le denomina con las siglas N.O.M. (Nuevo Orden Mundial), cuyo derrumbamiento precedería al periodo aludido en las apariciones de La Salette.
Por lo demás, el lema del actual Pontificado, "de gloria olivae", parece aludir al "Olivo", símbolo de Israel, como señala san Pablo, y, por extensión, al "el nuevo Israel", la Iglesia, a la que el Santo llama el "olivo silvestre" o "acebuche" que ha sido "injertado" en el otro. Y si el rechazo del Mesías por Israel redundó en bien para los "gentiles", los cristianos de origen no judío, cuánto más lo será su aceptación.
En otros lugares hemos apuntado a que en el tema astral de la Era Cristiana y en "direcciones primarias" para finales de 2011, todos los factores planetarios entran en aspecto de oposición con sus lugares radicales. ¿Qué significa esto? Dejando a salvo el conocido proverbio "Los astros inclinan, pero no obligan", la oposición en cuestión parece indicar la "muerte y resurrección" de la cristiandad, del "nuevo Israel".
Sin hablar de las configuraciones reales casi simultáneas y que ya empiezan a actuar desde ahora, centradas en su mayoría en torno al eje equinoccial y cuyo carácter cataclísmico resulta difícil de poner en duda. No en vano los auspicios procedentes de otras tradiciones apuntan en una dirección semejante. Y es que, en definitiva, el "piloto" de la historia, que no es otro que Dios, ilumina a cada pueblo sobre el futuro según su disposición y capacidades. Tan sólo "se ríe desde el cielo" de los que abiertamente "conspiran contra el Señor y contra su Mesías" y "los deja dirigirse como ebrios al matadero".


metanoia dijo
Hola, Emilio. Como siempre, tus observaciones y consideraciones mueven a la reflexión. "¿En qué etapa de la historia de la salvación nos encontramos?" ¿Puedo saber en qué etapa me encuentro yo? Pues supongo que mi percepción del momento histórico vendrá condicionado por la propia situación espiritual. Y tal vez pueda afirmarse también la inversa. De ahí el necesario trabajo de recuperar la simplicidad a partir de la cual mirar el mundo.
Los tiempos son caóticos. Así lo creo cuando el principio del que se parte es un vacío que lleva a anteponer la consecuencia a los argumentos: primero viene la afirmación y después se trata de justificar, aunque no necesariamente. También se puede vivir sin eso. El resultado es que la unida no es posible ni deseable. Vivir en un mundo caótico supone haber perdido todo suelo social a la fe, que solamente puede sostenerse desde arriba, desde la transcendencia. Y de ahí renacerá, de "lo alto".
Un saludo
10 Junio 2010 | 08:47 AM