La Coctelera

¿Sexto sello? El blog de Emilio Saura Gómez

"Y el sol se volvió negro..."

8 Mayo 2010

UNIVERSAL, PARTICULAR, PREDICCIÓN (y II)

 La dialéctica esencia-existencia

 En la lógica tradicional y en conexión con la índole de los conceptos se habla de la oposición­ entre "extensión" y "comprehen­sión": a mayor extensión, menor comprehensión (o definición) y vi­ceversa. Por ejemplo, la noción "ser", la más extensa que con­cebirse pueda, es también la que menos "notas" incluye. Por su parte, cualquier "cosa", cualquier ente indi­vi­dual se ca­rac­te­riza por el máximo número de "notas". A ma­yor extensión, mayor proximi­dad a la unidad (re­pre­sentada por el "ser"); a menor extensión, mayor alejamiento de la misma. En este senti­do, cualquier individuo se sitúa en la multipli­ci­dad, aunque haya grados dentro de la misma.

Entre el extremo esencial, significado por el "ser", y el existencial, representado por el "ente individual", media, pues, la máxima distancia. De ahí que resulte tan difícil co­nocer la existencia individual desde la abstracción esencial. Sin embargo, puesto que "lo que está arriba es como lo que está abajo", ¿cabe llegar al conocimiento de lo singular?

 

En principio, sí, siempre que apliquemos la analogía que ca­racteriza al símbolo. ¿Qué sentido tiene decir que el "ente individual" es "como el ser", cuando lo único que sabemos has­ta ahora es que se distingue radi­calmente de él? En efecto, cualquiera que sea la perspectiva que utilicemos, se diferen­cian entre sí como un máximo y un mínimo, un abstracto y un concreto, la unidad y la multiplicidad, a saber, como dos con­trarios. Si la analogía afirma que "uno es como el otro", ha­brá que añadir, "pero al revés". De esta manera, el conoci­miento del polo esencial nos llevará al del existencial y vi­ceversa. Aplicar esto al análisis y la síntesis, el conoci­mi­ento de la historia y el de las esencias intemporales, el del espacio y el del tiempo, etc.

Así, Saturno como esencia es inverso de Saturno como e­xistencia: si el primero significa la "estabilidad" o "perma­nen­cia" una, al margen de las circunstancias concretas, el segundo denota la encarnación misma de aquella "estabilidad" o "perma­nencia", su multiplicación.

 

Una ilustración: los símbolos astrológicos

 

Zodíaco

Cuerpo del macrocosmos, factor inmóvil en el que cada signo representa una parte o un miembro.

Tierra

Factor móvil que recorre el cuerpo macrocósmico y punto de referen­cia de cualquier ente en su desenvolvimiento temporal, pero también en su esencia intemporal.

Planetas

Factores móviles ligados a los signos. Representan los diver­sos planos de la esencia y de la existencia universales.

 

¿Cabe referir los planetas a otros tantos "cuerpos"? Sí. ¿Cómo denominarlos? Quizá lo más sencillo sea utilizar los nombres de los planetas y hablar de los cuerpos "lunar", "mer­curiano", "jupiteriano", etc. Tales cuerpos se manifestarán de distinta manera según la casa en la que se sitúen o con la que estén conectados. Y es que el tema astral con sus diferentes sectores representa el cuerpo "terrestre" propiamente dicho, es decir, el cuerpo en que se encarna el yo solar. De igual modo, si tomásemos como punto de referencia la órbita de Mar­te­ en torno al Sol, el tema astral resultante figu­raría el cuerpo "marciano" en que se encarnaría el yo solar.

Ahora bien, si tomamos como referencia el Zodíaco, es decir, el cuerpo del macrocosmos visto desde la Tierra, cada uno de los planetas constituirá el componente dinámico de un signo (él mismo factor estático). Y el tema astral nos dirá como los diferentes planetas se integran en las distintas par­tes del microcosmos.

¿Qué correspondencias se establecen entre el cuerpo del macrocosmos y el del microcosmos? Puesto que el desplazamiento del Sol en las casas sigue un camino inverso al de los signos, las correspondencias serán las siguientes:

Aries....de ASC a cúsp. de XII//Tauro....de cúsp. de XII a cúsp. de XI//Géminis....de cúsp. de XI a MC//Cáncer....de MC a cúspide de IX//Leo....de cúsp. de IX a cúsp. de VIII//Vir­go....de cúsp. de VIII a DSC//Libra....de DSC a cúsp. de VI/­/Escorpión....de cúsp. de VI a cúsp. de V//Sagitario....de cúsp. de V a FC//Capricornio....de FC a cúsp. de III//Acua­rio....de cúsp. de III a cúsp. de II//Piscis....de cúsp. de II a ASC.

Otra cosa es si consideramos el tema como estático: en ese caso las correspondencias serían: Aries....I///Tau­ro....II///Géminis....III, etc.

 

Tiempos de revolución planetarios y su simbolismo

 

Cuanto mayor es el tiempo de revolución de un planeta, más amplia será su esfera de influencia y, por lo tanto, mayor será el número de individuos sometidos a él. Así, Júpiter po­seerá un campo de influencia más amplio que el de Marte; Sa­turno rebasará a Júpiter; y Plutón los superará a todos. De manera que, en virtud de la "ley del espejo", las caracterís­ticas de éste último planeta afectarán a los ni­veles más glo­bales de la esencia y a los más primarios de la existencia: algo así como la dialéctica entre "ser" y "ente". Y, del mismo modo que cabe distinguir 4 niveles existen­ciales(materia, vi­da, conciencia y autoconciencia), habrá 4 niveles esenciales: el que abarca a todos los entes materiales será el más amplio; seguirá el que engloba a los entes vivos; algo más restringido será el de los entes conscientes; y el de menor extensión abarcará únicamente a los entes dotados de autoconcien­cia. En esta hipótesis, Plutón estará referido a la materia; Neptuno, a la vida; Urano, a la conciencia; y Saturno, a la autocon­ciencia. A mayor extensión, menor comprehensión o intensión.

Según eso y ampliando el número de niveles (la anterior enumeración era sólo un ejemplo), Plutón figuraría la máxima extensión y mínima comprehensión; la Luna, en cambio, la míni­ma extensión y la máxima comprehensión; de ahí el carácter individua­lizador de la misma, sólo superado por el del ASC. Es claro, pues, que, cuanto mayor es el período de revolución de un planeta, mayor es su capacidad para moverse en los ámbitos supraindividuales(o esenciales) o infraindividuales (constitu­tivos mínimos existencia­les). No olvidar, de todos modos, que el tiempo es respiración: si el ASC tarda 4' aprox. en reco­rrer un grado zodiacal, empleará unos 4'' en recorrer un minu­to zodiacal(muy próximo al "rega" bíblico, 3 1/3 segundos;véase el post "En torno a la división del tiempo en la Biblia").

 

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metanoia

metanoia dijo

Muy esclarecedoras tus ideas, Emilio, aunque no siempre sean fáciles de seguir. En cualquier caso, ayudan mucho a la reflexión. Veamos si sé formular algunas observaciones que este artículo me sugiere, y que creo que afectan a la hora de establecer las relaciones entre el polo esencial y el polo existencial. El individuo representa la mínima extensión y la máxima comprehensión porque es único. Y creo que este carácter le proporciona, a su vez, una universalidad de "otro tipo". De entrada, señalaría que su unidad no sería la de poder abarcarlo todo, sino la de no admitir división sin dejar de ser. En él todo es ser sin ser todo el ser. De ahí que él pueda señalar al ser, aunque no sea reductible a otros individuos. En este sentido escapa al "conocimiento" en el que unos entes se reducen a otros. El se sitúa en el ámbito del misterio, aquel cuyo conocimiento solamente puede ser logrado en el amor. Por eso, el solamente puede reconocerse y encontrar su felicidad al contemplar el rostro que lo ama, el Ser que para él lo hizo, y su infierno el verse sin esperanzas de ese encuentro.
Creo que la amplitud de la órbita de un planeta, y consiguientemente, la extensión de su influencia, guarda relación con la cercanía o lejanía de nuestra percepción de Dios, centro a partir del cual se definen las órbitas, incluidas la nuestra, pues también giramos...
Un abrazo y que sigas proporcionando tan interesantes referencias.

12 Mayo 2010 | 06:22 PM

www-espacioblog-com-analog

www-espacioblog-com-analog dijo

Gracias, José Luis, por tu aportación, a la que nada tengo que añadir, como no sea señalar su oportunidad en esta época en la que apenas cuenta otra cosa que los "grandes números" y que viene marcada por la horizontalidad del pensar, que tiende a reducir toda cualidad a mera cantidad y a confundir el infinito actual, el verdadero, con el indefinido. Y es que los constructores de la torre de Babel (los de entonces y, más todavía, los de ahora, con sus ordenadores y todo el equipo) pretenden siempre "sustituir la piedra por los ladrillos y el cemento por betún".

17 Mayo 2010 | 01:08 PM

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Soy un cristiano católico que busca "comprender, con todos los santos, qué es la anchura y la longitud, la profundidad y la altura, y conocer el amor de Cristo, que sobrepasa toda ciencia"(Ef 3,18-19). Por lo demás, someto mi parecer al juicio de la Iglesia.


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