DEL BLOGGER (XIV): DIOS COMO "ALIADO" Y "ANTAGONISTA"
Poco dado por temperamento al género autobiográfico, sólo me decidí a pensar en ello a instancias de mi amigo José López Martí. Repetidas veces me insistió en lo útil que podría resultar mi "autobiografía espiritual" (para emplear el título de una notable obra de Nicolai Berdiaev), especialmente para aquellas personas cuyo destino las llevase a explorar los límites de la gnosis. Quizá la ocasión más significativa fue en Águilas, en la playa de Poniente y en la noche del 30 al 31 de agosto de 2000, mientras dos apagones sucesivos nos dejan a oscuras, fenómeno bien extraño, aunque no infrecuente en otros episodios de mi vida: por lo general, suele producirse en mi ausencia y parece estar relacionado con alguna "objetivación" o "definición" de mi ser, cuando es puesto en cuestión ante otras personas (algunas de las cuales me lo han relatado un tanto impresionadas), o también con una especie de "resistencia" exterior a la misión que se me encomienda.
El acopio de materiales comienza el 2-9-2000, bajo una cuadratura casi exacta del Sol a la oposición Júpiter-Plutón, planetas ambos muy relacionados con la Era Cristiana; al fin y al cabo, se trata de la autobiografía de un cristiano. Pero ya esa cuadratura, ángulo inarmónico, nos habla de la dificultad que entraña la tarea.
Después, otras personas, entre ellas Ginesa López Molina, mi mujer, me urgieron sobre la necesidad de realizar esa tarea, insistiendo cada uno de ellos en diversos matices. Eso, por lo que se refiere al motivo subjetivo; en cuanto al objetivo, no parece ser otro que el carácter representativo de mi persona, marcado por una identidad en la que contrasta el impulso racional con la tendencia mística, que relativiza toda separación y distinción racionales. Dos rasgos que desgarran mi alma, que, exiliada de lo que constituye su propio hogar, se ve impulsada a encarnar valores universales. Y es que su mismo hogar se ve comprometido por una distancia que apenas le deja ser.
Por otro lado, mi "yo objetivo" está estrechamente vinculado al "destierro", la "ocultación", el "retiro", la huída de la sociedad, el ocuparse del Sentido, la "irrelevancia de lo social", que no de lo humano, el estar fuera de lo institucional y de sus pompas. Es verdad que resulta difícil trabajar en soledad... Salvatis salvandis, podríamos aludir a Descartes y al individualismo de Aries y al dictamen del astrólogo Jean Carteret sobre mi capacidad para trabajar solo: se cometen más errores, pero al final "se las sabe uno todas".
He de decir que la marginalidad (eso sí de un tipo "novelesco", algo que, con frecuencia, han captado mis alumnos y que no soy capaz de describir al carecer de dotes literarias) es algo que comparto con algunos de los que fueron mis maestros.
No obstante, lo mío no es la vida "eremítica", sino la vida en pareja; en un mundo tan deficiente en este terreno, quizá convenga profundizar en este punto. Mi vida siempre estuvo centrada en la búsqueda de Dios desde esta base. Y es desde aquí desde donde concibo el diálogo con el mundo, aunque no siempre sea consciente de ello o lo muestre en mis escritos.
En cuanto a Dios o "lo divino", se manifiesta para mí a través de un Marte que entra en contradicción con mi identidad más inmediata. Se trata, por tanto, de un "encontronazo" con Dios.
Dios y lo divino como compañero y aliado y, evidentemente, como "antagonista": Israel, "el que lucha contra Dios". "Palmetazos" muchas veces "por persona interpuesta", a través de mi mujer, de la sociedad, de los otros en general; a veces, intervenciones que me cierran todas las puertas excepto la adecuada; centralidad, pues, del tema de Dios, unido a la prueba y al sufrimiento, instrumentos de una purificación que sólo cabe entender en sus últimas raíces desde la perspectiva paulina de la "kenosis".
Evidentemente, ningún planeta puede representar a Dios de manera correcta, a no ser que esté en domicilio o exaltación, y aun así, de modo imperfecto. Aquí se plantea un interesante problema, y es el de la ocultación de Dios tras ciertas personas o circunstancias que, en un primer momento, no parecen ser "teofanías".
Pero sigamos desarrollando el simbolismo de Marte. Situado en Acuario, viene, pues, dispositado por Urano y Saturno, regentes del Descendente. Así comprendemos la "identificación", por lo menos hasta cierto punto, de Dios con la cónyuge, como si se manifestara especialmente a través de ella, sin olvidar el ámbito global de la alteridad.
Desde esta base he de hacer aflorar, pues, las circunstancias providenciales que han intervenido en mi vida y que otorgan Sentido a mi entera existencia. Tarea en cualquier caso difícil, pues ha de sortear tanto el subjetivismo como el exceso de abstracción...


metanoia dijo
Fue un acierto que hicieras caso a J. L. Martí y a Ginesa y te decidieras a hacer tu biografía "espiritual". Ella contiene la verdad que en tí se encarna y que tanto ayuda a otras personas, no solamente a comprenderte, sino a comprenderse. Una biografía difícil, pues al aspirar a ser espiritual supone un ascenso que va desde la exposición a la interpretación, hasta lograr esa luz proviniente de lo alto presente en el camino que va llevando tu vida a su cumplimiento. Gracias por ofrecernos, ahora no tus conocimientos, sino un trozo de tu persona, la cual es tenida completa por Dios.
Y una observación tal vez atrevida: ..."exiliada de lo que constituye su propio hogar, se ve forzada a encarnar valores universales"... ¿Y al mismo tiempo añorada de ese hogar del que se siente expulsada?.
5 Febrero 2010 | 06:41 PM