DEL BLOGGER (XIII): UBI LOCUS, IBI MUSICA
Mi vivencia de las ciudades, inseparable de la música, ya sea "connatural", "subjetiva" u "objetiva" (quien haya leído otros post relacionados con el "blogger" sabrá o intuirá hasta qué punto la música ha sido siempre parte de mi "continuum").
Cartagena, asociada a los primeros años de mi adolescencia, a mis estudios de Bachillerato, así como al recuerdo de mi padre(siempre acompañado de aires populares; después la vida le volvió más sombrío), a quien acompañaba a veces cuando iba a comprar tejidos a sus proveedores. Y más tarde, a algunos contactos relacionados con el esoterismo (los temas wagnerianos del pintor Vicente Ros, que me hicieron revivir la época de mi escuela primaria, muy marcada por Joaquín Rodríguez, un maestro que ejercía de tal y no de simple "profesor de E.G.B" y que me hablaba, entre otras cosas "inútiles", de "El Anillo del Nibelungo").
Murcia: incorporación al mundo eclesiástico y a la vida en comunidad; música sacra (sobre todo, Tomás Luis de Victoria y Palestrina) y clásica, especialmente Beethoven.
Roma: deslumbramiento al contacto con ella, hasta el punto de que muchas veces no sé si el recuerdo de determinadas composiciones musicales va unido a Roma (Concierto Opus 64 de F.Mendelssohn, sin hablar de la música italiana, ligera o tradicional) o a mi juventud; comprensión y vivencia más profunda de lo que es la Iglesia, aunque en una época, a la vez tan esperanzadora y turbulenta como fue la del Concilio Vaticano II. En el mundo civil, primer contacto con la democracia.
Versalles y París (música de Beethoven y de Wagner, especialmente, aparte del "connatural" acordeón y de sus punteadas melodías, tan evocadoras), vinculadas en mí al aprendizaje de la fenomenología genética y al interés por la astrología estructural. Como contrapunto, el encuentro con Cándido Cimadevilla, un sabio cristiano ya de vuelta de la pura intelectualidad filosófica o gnóstica y cuyo recuerdo siempre acude a mi mente acompañado del "Adagio en sol menor para cuerda y órgano" de T.Albinoni, sonando "al azar" en un juke-box.
