SOBRE LAS CAUSAS DE LA HISTORIA

¿A qué llamamos "historia"? Varios planos podemos distinguir en el devenir histórico.
En primer lugar, están las "inclinaciones astrales" ("Astra inclinant"), es decir, las configuraciones bajo las que se toma una decisión, ya sea individual o colectiva. Se trata de la "influencia" de los astros en el cuerpo del individuo o de la colectividad, influjo que que permanece abstracto mientras no interviene la acción de la voluntad.
Ahora bien, conviene precisar la índole de dicha voluntad, que, en principio, es una voluntad "caída", es decir, marcada por el pecado original, lo que supone un empeoramiento de aquella "inclinación", a no ser que la voluntad haya sido reorientada por el Bautismo.
En tal caso, los influjos astrales tienden a ser superados, de manera que la persona experimenta una elevación de sus miras existenciales, tendencia que viene afianzada en la medida en que en la juventud y en la edad adulta se ratifica la reorientación bautismal y la persona aspira a realizar valores en consonancia con los imperativos divinos.
Es el efecto de la voluntad "redimida", que ya no es esclava de ningún pecado o inclinación y de la que, por tanto, se puede decir que está en condiciones de superar la "naturaleza".
La actitud ante la gracia es, por consiguiente, la causa última de la verdadera historia. Y si es verdad que aquella no destruye la naturaleza, hay que entender que no se limita a "yuxtaponerse" a ella, sino que, en cualquier caso, la transforma.
Entendemos así que la oración y la súplica a Dios de un creyente auténtico y, más todavía, la de una comunidad, pueda modificar cualquier previsión de futuro basada en las "inclinaciones astrales" e incluso en profecías condicionales venidas de lo Alto, no así las promesas divinas, de por sí inamovibles.


camilo andres arce gongora dijo
soy un muchacho nuy bueno que me gusta mucho el estudio
22 Febrero 2010 | 11:46 PM