La Coctelera

¿Sexto sello? El blog de Emilio Saura Gómez

"Y el sol se volvió negro..."

18 Noviembre 2009

SOBRE LOS SIETE DÍAS DE LA CREACIÓN (I)

 DÍA 1º

 

Asistimos a la creación de la "materia prima" de los "cielos" y "la tierra" ("esmiM" y "earX"), la "sustancia primordial" de la que surgirán sus respectivas "formas". Pero, dentro de esa indiferenciación primordial en la que ambos se confunden, es "la tierra" la que ocupa el lugar más originario, por así decirlo. Por eso la acción de Elohim se ejercerá en primer lugar sobre ella y ése será el principio de la "separación". La "confusión" y "vaciedad" de la tierra, las "tinieblas" sobre la faz del "abismo" aluden, pues, a la "posibilidad" a partir de la cual surgirá la existencia concreta, el "ser definido" del Universo.

 

"La tierra" aparece, pues, como el "origen" de todo, el ámbito donde habrá de resonar la "llamada" de Elohim cuyo eco es el Universo. Y la llamada proviene del "Espíritu de Elohim", que se cierne sobre la "superficie de las aguas", una manera de designar la pasividad de "la tierra", a la vez que su receptividad.

 

No en vano la letra "Mem", que, en "escritura desarrollada", se lee "aguas", posee el mismo valor que la Unidad y el Amor divinos: 13. A la Unidad y el Amor divinos corresponde, pues, la receptividad de "las aguas", aquel aspecto de "la tierra" primordial que se manifiesta como especialmente abierto a la acción de Elohim, cuyo valor numérico, 52, es idéntico al de las "tinieblas", lo que nos ayuda a comprender la índole de éstas.

 

¿Qué significa entonces el "¡Haya luz!" pronunciado por Elohim? No otra cosa que el surgimiento del Universo como un eco que resuena en el ámbito de la pasividad primordial y, en concreto, en su vertiente "tenebrosa".

 

La "luz" es, por tanto, la condición de visibilidad o de comprensibilidad del mundo, lo que introduce en la "materia prima" la medida y la armonía, haciendo posible la "diferenciación". Pero no es sólo esto: a la vez, la "luz" es la existencia propiamente dicha, frente a la pura posibilidad. Ahora bien, ¿en qué consiste la mera posibilidad de "los cielos" y "la tierra" o, para ser más exacto, de "la tierra", puesto que de ella se habla en primer término?

 

Nos lo insinúa el texto: se trata de la "creación en el principio", de aquello sobre lo que se ejerce la acción configuradora de Elohim, de la "materia" a partir de la cual queda delineado el mundo por mediación de la "luz".

 

No obstante, ésta no es una simple actualización de aquella "materia", como si, introducida la "luz", quedasen abolidas las "tinieblas". En efecto, Gén 1,4 nos dice que "vio Elohim que la luz era buena y la separó de las tinieblas", con lo cual se afirma la "presencia" de las "tinieblas" al margen de la "luz".

 

Sobre el trasfondo de las "tinieblas" tiene lugar, pues, la aparición de la "luz". Aquellas constituyen algo así como la "posibilidad global", la "alteridad primera" de Elohim (curiosamente, la coordenada mayor, que Bardet llama la del "Padre" es en ambos casos la misma, 52).

 

Y es en esa alteridad donde Elohim introduce la "luz", a la que considera "buena", calificativo que en ningún caso se aplica a las "tinieblas". Lo cual no significa en modo alguno que éstas constituyan una "entidad negativa" o algo semejante. Simplemente diremos que la "luz" es mejor que las "tinieblas", en la medida en que la realidad configurada como "luz" supone un estadio más perfecto que aquél de donde se partió, la alteridad primera, la cual supone un divino "dejar ser" que instaura la "posibilidad global" de que hablamos.

 

En principio, las "tinieblas" que quedan separadas de la "luz" son de la misma "especie" que las que había "sobre la faz del abismo", con la salvedad de que en parte se disiparon a la llegada de la "luz".

 

Sin embargo, el texto continúa diciendo que Elohim llama a la "luz", "día", y, a las "tinieblas", "noche". Pues bien, resulta asombroso comprobar que la suma 27+52 ("luz"+"tinieblas") se convierte en otra equivalente: 40+39 ("día"+"noche").

 

En cuanto a las palabras "Y hubo tarde y hubo mañana", suponen una división del "día", de manera que la suma 41+39 ("mañana"+"tarde") iguala a 40+39 ("día"+"noche").

 

Completemos el resumen con una observación a propósito del número 2138, valor global del día 1º? ¿Qué visión nos da de ese periodo? Conforme a su fórmula en base 27, es decir, 2-25-5, el día 1º se define como el proceso por el que una "casa" o "morada" se especifica en una "fecundidad acabada" y se individualiza en una "mostración" o "existencia", símbolos respectivos de las letras Beth, Nun final y He en "escritura desarrollada".

servido por www-espacioblog-com-analog 5 comentarios compártelo

5 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Juan Carlos Edgar Inza Rivas

Juan Carlos Edgar Inza Rivas dijo

Hola Emilio, primeramente Dios nos da el momento para ser edificados y guiados a caminar en el Espíritu, sabemos por la Palabra de Dios que Su Palabra es Espíritu y Vida y el Señor busca adoradores en espíritu y en verdad, es decir invocando Su nombre: Oh Señor Jesús Amén Aleluya!!! Oh Señor Jesús Amén Aleluya!!! (es nuestro respirar para vivir en el espíritu - Lamentaciones 3:55-57) y en verdad se refiere que debemos practicar Su Palabra, en que sentido, en predicar el evangelio del reino a todas las personas.
Dios hizo la creación de los cielos y la tierra para deleitarse con Su ayuda idonea que es la novia de Cristo, es decir la iglesia, para pisar la cola de Satanás.
Por qué 7?
Por que siendo Dios tripartito: Padre, Hijo y Espíritu quiere ser uno con el hombre que esta representado por el número 4, sumados dan 7, es decir la unión de Dios con el hombre por medio de CRISTO.

24 Noviembre 2009 | 02:56 AM

Ängel Hurtado

Ängel Hurtado dijo

Hola Emilio.
En relación con la luz y las tinieblas y la afirmación que haces de que la luz supone la comprensibilidad del mundo, hacer las cosas inteligibles, ¿te refieres a que desde el primer día, Elohim dotó al mundo de esa posibilidad de ser inteligido en su esencia, en su verdad?. ¿Es esa capacidad del ser humano de comprender la realidad, algo propio de nuestra semejanza con Dios?. ¿Podríamos decir que a esto se refería San Juan cuando decía que la Luz vino al mundo y el mundo prefirió las tinieblas?. ¿Se puede entonces asociar las tinieblas a la no compensión de la verdad, al error?.
No se si son muchas cosas juntas, ni si tienes costumbre de responder los comentarios.
Un abrazo.
Ángel.

26 Noviembre 2009 | 09:21 PM

www-espacioblog-com-analog

www-espacioblog-com-analog dijo

Muchas gracias a Juan Carlos Edgar Inza Rivas por su comentario. Eso sí, conviene decir que Dios creó el mundo porque "bonum est diffusivum sui" ("el bien es de por sí difusivo"). Una vez que entra el pecado en el mundo, contaminando a toda la creación material, Dios anuncia que la descendencia de la Mujer, es decir, Cristo, aplastará la cabeza de la Serpiente, aunque ésta le morderá en el "calcañar", que es la Iglesia.
En cuanto al número 7, efectivamente hay que verlo como la suma del 3 ("cielo", "espíritu") y 4 ("tierra", "materia"). Y el 3 se arraiga en último extremo en la Trinidad Santísima.

26 Noviembre 2009 | 11:22 PM

www-espacioblog-com-analog

www-espacioblog-com-analog dijo

Gracias, Ángel, por tu comentario, que plantea cuestiones filosóficas y teológicas de gran calado.
En primer lugar, cuando Elohim dice "¡Haya luz!", está haciendo posible la inteligibilidad del mundo. Es el primer paso en la tarea de "separación" que es la creación, pues, gracias a los sucesivos actos de separación, Dios va poniendo orden, primero para salir del Caos absoluto, que es la Nada y, luego, en el ámbito del Ser, "arrancado" a la Nada, por así decirlo.
Es curioso cómo el texto afirma la bondad de la luz, pero no dice nada de las tinieblas, dando por supuesto que éstas "no son buenas". En efecto, hay una bondad radical, la que distingue al Ser de la Nada: es lo que la filosofía escolástica llama la bondad "trascendental", que, junto con la unidad, la verdad y la belleza, constituye uno de los "trascendentales" que se predican de todo ser en cuanto ser. Por eso el No-Ser es privación absoluta de Ser y, por tanto, no-Bueno.
Luego está la privación relativa de la bondad o del ser, como cuando hablamos de que un mal o un sufrimiento es privación de un bien concreto, pues el mal no existe en sí mismo.
Evidentemente, hay una diferencia entre el mal o el sufrimiento soportado por un ente no racional y aquel que tiene su origen en una voluntad y, por tanto, en un ente racional.
Todas las formas de mal vienen simbolizadas por las "tinieblas". Pero hay "tinieblas" y "tinieblas". Hay unas tinieblas "físicas", las de la noche y la oscuridad físicas; hay otras tinieblas "morales", las que acompañan a la conculcación de la ley moral; y hay otras tinieblas todavía peores: las que experimenta el condenado, que lo es siempre por propia voluntad.

1 Diciembre 2009 | 06:30 PM

www-espacioblog-com-analog

www-espacioblog-com-analog dijo

Siguiendo, Ángel, con el simbolismo de las tinieblas, conviene recordar al respecto las terribles palabras que hablan de que más vale "no haber nacido que condenarse". El mal por antonomasia es éste, puesto que supone el rechazo consciente de Dios y del don de la vida.

1 Diciembre 2009 | 09:37 PM

Escribe tu comentario


Sobre mí

Avatar de www-espacioblog-com-analog

¿Sexto sello? El blog de Emilio Saura Gómez

ver perfil »
contacto »

Soy un cristiano católico que busca "comprender, con todos los santos, qué es la anchura y la longitud, la profundidad y la altura, y conocer el amor de Cristo, que sobrepasa toda ciencia"(Ef 3,18-19). Por lo demás, someto mi parecer al juicio de la Iglesia.


Estado del servidor

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera