La Coctelera

¿Sexto sello? El blog de Emilio Saura Gómez

"Y el sol se volvió negro..."

12 Noviembre 2009

SOBRE HOMOSEXUALIDAD Y CULTURA (NOTAS ASTROLÓGICAS)

 

 

-Sexualidad: ¿Cómo plantear la cuestión?. Puesto que la rela­ción sexual es, por encima de todo, interpersonal, pode­mos hablar de 6 formas de complementariedad: Aries-Libra(Mar­te-Plutón y Venus-Ceres+, y I-VII), que se refiere a la com­ple­menta­rie­dad e­sen­cial/Géminis-Sagitario(Mercurio-Palas y Júpi­ter-Neptu­no +, y III-IX), de índole mental/Cáncer-Capri­cornio(Luna y Saturno-Ura­no -, y IV-X), relativa a origen-des­tino/Leo-Acua­rio(Sol y Urano-Saturno +, y V-XI), que marca las afinidades y los afec­tos/Virgo-Pis­cis(Mercurio-Palas y Júpi­ter-Neptuno -, y VI-XII), que dice relación al servicio y al sacrificio. En cuanto a Escorpión-Tauro(Marte-Plutón y Venus-Ceres -, y VIII-II), señala la complementariedad sexual pro­piamente dicha, de manera que, tomado un sujeto masculino, Escorpión y todos los factores relacionados con él simboliza­rán el sexo masculino, en tanto que Tauro y sus correspondien­tes factores representarán el sexo femenino. Obsérvese que la complementariedad esencial o personal queda polarizada en sen­tido contrario en la sexual(Marte-Plutón + en la virilidad esencial; Venus-Ceres + en la feminidad esencial/ quedan pola­rizados en sentido contrario en: Marte-Plutón - para la sexua­lidad viri­l; y Venus-Ceres - para la femenina). Además del esquema basado en los signos, conviene considerar el fundado en los planetas. Obtendríamos así las parejas Marte-Venus y Plutón-Ceres(que coinciden con las deducidas de la confron­ta­ción Escorpión-Tauro)/ Sol-Luna /Júpiter-Saturno/ y Urano-Nep­tuno.

-¿Qué sería en­ton­ces la inversión u homose­xua­lidad?. La ten­den­cia a repre­sentar el sexo opuesto por el mismo signifi­cador­ que el propio(­Marte para un sujeto masculino; Ve­nus, para un sujeto femeni­no); se trata, pues, de invertir la si­tuación, de manera que un sujeto masculino, lejos de desem­pe­ñar el papel del Marte de Escor­pión, tiende a asumir el de la Venus de Tauro, con lo cual dejará a su compañero la fun­ción del Marte de Escorpión. Ahora bien, puesto que la pareja es antinatural, ni siquiera puede ser descrita mediante los men­cionados símbolos. Por eso un primer indicio de inversión lo ofrecen los planetas en exilio(nos referimos es­pe­cialmente a Marte, Plutón, Venus y Ceres, aparte de Sol y Lu­na, "Sol ne­gro" y "Luna negra", así como los nodos lunares: en los cuatro últimos casos habrá que considerar si los co­rrespondientes dispositores se hallan en exilio), sin que ello bas­te, eviden­te­men­te, para afir­mar la homo­se­xualidad de he­cho.

 

-La sexualización "infernal" de la existencia como factor intensificador y "homosexual" que afecta a toda la cultura. La generación de Neptuno en Libra (1943-1957) vivió su adolescencencia bajo la entrada del planeta en Escorpión: paso de la mística de la pareja a la del sexo. Mito de Plutón y Proserpina: ésta última, raptada por Plutón, prueba el fruto de la "granada" y ya no podrá abandonar nunca los infiernos de manera completa. Nuestra época experimenta con particular amargura los frutos del "árbol de la ciencia del bien y del mal" en el plano de la sexualidad: el retorno pleno a la mística de la pareja deviene particularmente arduo y no puede hacerse sin pagar un precio. La no aceptación de la alteridad y el rapto de la misma a través de una sexualización impuesta conducen a una paralización del ser, que, con frecuencia, queda recluido en el ámbito de la mismidad. Resulta curioso que la mentalidad homosexual reclame el "derecho a la diferencia" cuando, según su propia lógica (si la tuviera), ella se define por su "derecho a la enclaustrada identidad", como bien señala el prefijo homo-. Corre así el riesgo de convertirse en "estatua de sal", como ocurre en la Biblia con la mujer de Lot.

  -No enjuiciar desde una perspectiva puramente "natural", es decir, como si se tratase siempre de un defecto insuperable. No hay determinismo genético ni astrológico.

-En tanto la tendencia no puede eclipsar en ningún caso a la vo­luntad, la persona de inclinaciones homosexuales está capaci­tada para superarlas.La dificultad que entraña la condición homosexual nos recuerda la de otras difi­cultades existenciales.Y siempre es válido sostener que la voluntad, apoyada en la gracia divina puede ayudar a superarlas.

-El esteticismo homosexual como "mentalidad de este mundo" junto con otros vicios(cf.Romanos:"son inexcusables...quienes conociendo a Dios no le dieron culto; por eso Dios los abando­nó a sus vicios..."/ Se habla en la Escritura de que los "ho­mosexuales, forni­ca­rios, adúlte­ros,etc." no hereda­rán el reino de los cie­los. En principio no se valora cuál es el mayor de estos peca­dos. Y, cuando hablamos de pecado, esta­mos suponiendo la vigencia de la Ley de Dios y la plena conciencia y volunta­riedad de la acción.

-Kierkegaard: a falta de considera­ciones éticas y religiosas, la "estética" aparece como una orientación falsea­da y un ámbito sometido al pecado, un mundo desintegrado y sin sentido cuya mentalidad acusa las estructu­ras del pecado: ex­periencia de desgarramien­to, con­flictiva, negativa en el plano psicológico, existen­cial, vi­tal.

-Las artes y las letras bajo la impronta del esteticismo:el dogmatismo y la heterodoxia como perversión de la verdad;el esteticismo y su extremo contrario como perversión de la be­lleza;la uniformización y la anarquía como perversión de la unidad;la exaltación de la transgresión y la instauración de la cultura del mal como perversión de la bondad.Algunos han llamado a esto la homosexualización de la cultura.Habría que buscar otro término más globalizador:el pecado contra el Espí­ritu Santo?.

 -La cultura como sucedáneo de la religión y "alter­nativa" frente a ella(Gramsci). Lo vemos, por ejemplo, en el viejo conflicto de las "dos Españas", que hoy se pretende resucitar.

-Nietzsche y la crítica de la verdad y de la ética, un "pionero" en la nueva concepción del arte."Ultraderecha" y "ultraizquierda" como identificadas con la figura de aquél  que pretendía "filosofar a martillazos".Inserción del problema en el simbolismo universal derecha/izquierda: ¿quizá por eso la mentalidad esteticista tiende a invertir el significado de dicho simbolismo en la cultura, como también en la religión y en el lenguaje(Véase el post "Sobre derecha e izquierda").

-El mecanismo de la envidia, ya estudiado por Unamuno­("Abel Sán­ch­ez")y otros, como clave del conflicto de las "dos Españas"­.

 -Trivialización(como la llamaría Paul Diel) de los arquetipos de España en la época actual("Me duele España", "No es esto, no es esto"...). No parece válido el esquema de Marx ("los acontecimientos adoptan la primera vez la forma de tragedia; la segunda, de comedia"); más bien hay motivos para repetir el "Me duele España" o el "No es esto, no es esto", esta vez a  un nivel "apocalíptico": es la explo­ra­ción de los círculos sin fin del infierno: al revés que los cielos(varie­dad en la aparente uniformidad), aquí se trata de una monoto­nía sin fin en la aparente variedad; la confrontación entre las dos Españas se vuelve menos cruenta y más "espiritual". No nos queda más que repetir con Unamuno: "Dios no puede volverle la espalda a España".

 -La descripción de las mise­rias de la España actual: me­nudo reto para un novelista de la "existencia". Pero no abundan: se echa en falta, por ejemplo, a Espinosa. De todos modos, la aplicación de su "escalpelo" a la situación actual habría de ser completada en el sentido de una descripción apocalíptica de la e­xistencia, algo que, en honor a la verdad, ya comenzaba a hacer en su obra posterior a "Escuela de mandarines".

 

-¿Es la homosexualidad cultural patrimonio exclusivo de la iz­quierda? Un asunto clave: la contraposición de "imagen" a "idea". Algunas obras significativas para comprender la cuestión: Max Picard("Hitler in uns")"El Anticristo" de Roth, "Hijas de Job" de Tatiana Góricheva, así como buena parte de la obra de Raymond Abellio.

 

-Los "homosexuales" tienden a considerar "ideas" lo que, en realidad, no son sino imá­genes o formas. Por eso el movimiento existencialista, que rei­vindica la "existencia" frente a la "esencia"(como también cualquier teoría evolucionista radical) es la última manifestación(o una de las más graves) de la citada mentalidad, que denomina asimismo "esencia" a lo que es "existencia"(véase Nietzsche y la crítica de la identidad; pero, ¿qué es, en definitiva, el cambio sin algo que no cambia?).Y es que el espíritu es indisociable de la vida; su separación se da, como es lógico, en la mujer "viril", que tiende a convertir las imá­genes en ideas o, para ser más exactos, a negar la imagen sin que eso suponga alcanzar la idea, o bien a llevar hasta tal límite las imágenes como para hacerles perder su estatuto de tales. De igual modo, el hombre "afeminado" puede tender, bien a negar la idea sin por ello convertirla en imagen, bien por exceso de abstracción, a deformar la idea.

 -La posibilidad de un conocimiento integral en el varón y en la mujer y, por consiguiente, la consecución del equilibrio en una cultura, va ligada al simbolismo del eje nodal. En un caso como en otro, dicho conocimiento se identifi­ca en último extremo con el amor, ya sea bajo la forma de "e­ros", ya bajo el aspecto más elevado, el de "agapé". No en vano los nodos son lugares de transmutación o de fusión. ¿Qué decir, a este propósito, de la sexualidad tal como la concibe Abe­llio? Dos órbitas: la lunar y la solar. Dos puntos en cada órbi­ta. Por consiguiente, en la lunar, nodo ascendente y nodo des­cendente; en la solar, "Cabeza del Dragón" y "Cola del Dra­gón".El nodo ascendente es activo; la "Cabeza del Dragón", pasiva; la "Cola del Dragón" es activa; el nodo descendente, pasivo. ¿Una alusión a las polaridades cerebrales y sexuales en el hombre y la mujer? Entonces:nodo ascendente=cerebro femeni­no; "Cabeza del Dragón"=cerebro masculino;nodo descendente=se­xo femenino;"Cola del Dragón"=sexo masculino. De aquí que se llame al eje nodal "eje del amor", en el que las polaridades primeras representan lo espiritual, y las segundas, lo instin­tivo. Y esto se aplica no sólo al tema de una persona, sino también al de una civilización o de un movimiento cultural: hay que buscar el equilibrio a través del eje nodal, el "eje del amor", que sintetiza los "o­puestos". Las unilateralidades producen tendencias "homo-", lo que conlleva la no aceptación de las necesarias dualidades, que siempre suponen la convivencia de dos polos, bien es ver­dad que sostenidos por la unidad subyacente. Por lo tanto, dado un tema astral, la realización del mismo pasa por la toma de con­ciencia del eje nodal. ¿Hay grados en la comprensión del mis­mo? Como es sabido,son dos, simbolizados por ambos nodos, que podríamos asociar, por ejemplo, en la simbología cristiana: el nodo descendente a la experiencia del bau­tismo, y el nodo ascendente, a la de la confirmación. Como también, en la esfera de la espiritualidad, a "principiantes" y "apro­vechados" respectivamente.

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Soy un cristiano católico que busca "comprender, con todos los santos, qué es la anchura y la longitud, la profundidad y la altura, y conocer el amor de Cristo, que sobrepasa toda ciencia"(Ef 3,18-19). Por lo demás, someto mi parecer al juicio de la Iglesia.


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