La Coctelera

¿Sexto sello? El blog de Emilio Saura Gómez

"Y el sol se volvió negro..."

21 Octubre 2009

DEL BLOGGER (XI): DE LA IMPRONTA DEL CRISTIANISMO SOBRE MI TEMA ASTRAL

 

Una cuestión fundamental: conviene "orientar" o "concretar" los símbolos astrológicos a partir de un dato "positivo". Creo haber leido algo en P.Gordon que apoya esta tesis: las fiestas han sido fijadas por una libre disposición de la voluntad; es a partir de ella y no de la "inclinación" astral como hay que explicar cualquier acontecimiento de la historia, no digamos la encarnación de Cristo; por eso la visión providencialista de la Historia se impone y hemos de tenerla presente, en lo posible, al estudiar todos los acontecimientos; es lo que san Agustín intentó plasmar en "La Ciudad de Dios". Por tanto, cuando afirmamos que tal acontecimiento histórico queda definido por ciertos parámetros astrales, solo queremos decir que dichos parámetros "inclinaban" hacia él, no que lo definían propiamente. Es lo mismo que cuando "explicamos" un carácter por el tema astral del que partimos. Y no solo en el caso de que las cosas se desarrollen mejor de lo esperado, también cuando discurren peor. (Ojalá pueda desarrollar con acierto esta idea a lo largo de cualquier episodio de mi "autobiografía". Qué gran don de Dios sería y cómo podría ayudar a otros a comprender que, a quien ama a Dios todo le sirve de beneficio!).

 

Por lo tanto, cualquier acontecimiento de la historia universal recibe su clave de comprensión a partir del tema de la Era Cristiana. o del de la muerte de Cristo. Esta es la referencia objetiva. Claro está, si queremos adoptar una perspectiva providencialista habrá que partir del contenido real del tema en cuestión, no de las "inclinaciones" que comporta. Es decir, se establecerá una comparación entre el ideal cristiano, personificado en Cristo y la Iglesia, y los acontecimientos a analizar, cuyo desarrollo dependerá no solo de la "inclinación", sino también de la voluntad humana que la confirma o la desmiente, y de la gracia, que aporta la dimensión definitiva.

 

Así, pues, la descripción astrológica del momento histórico, que se mueve en el ámbito de la "inclinación" y constituye una especie de "cañamazo" o armazón, vendrá confirmada o desmentida por los hechos. En el caso de que la signatura astral (que de por sí no supone todavía ningún comportamiento moral) desemboque en el bien según Cristo, estaremos edificando la "Ciudad de Dios"; en el caso de que el hombre o la humanidad se decida por el mal, se estará edificando la "Ciudad terrena". Y la "Ciudad de Dios" no es otra que la Iglesia.

 

 

Puesto que planteamos una cuestión eminentemente moral, no es posible contestarla apelando a consideraciones puramente "naturales", ya sean astrológicas o de otro tipo. En todo caso, se puede hablar de "inclinaciones" fundamentales de cada época, evaluables a partir de los aspectos planetarios dominantes: cuando predominan los ángulos maléficos, la historia se inclina hacia el mal; por el contrario, los benéficos inclinan al bien. Pero el desarrollo concreto de la historia en sus grandes líneas no puede ser anunciado sino a través de la profecía. Por lo demás, es en el Evangelio y en la parábola de cizaña donde se dice que hasta el fin del mundo no se separará el trigo de la cizaña. Eso quiere decir que, conforme se aproxime el fin del mundo, bien y mal tenderán a mostrarse en estado cada vez más puro. Por consiguiente, a la luz de la parábola está claro que el desarrollo moral y religioso de la historia comienza en la indiferenciación y acaba en la diferencia. Por eso, tanto en la historia individual como en la global las cosas discurren desde una situación confusa, en la que alternan el bien y el mal, hasta una clarificación final en la que se opta claramente por uno de los dos. Aquí sirve la descripción del comportamiento humano individual según la sucesión de conceptos cada vez más abarcantes acto-hábito-carácter-destino.

 

Por tanto, a la pregunta de si se puede hablar de un empeoramiento progresivo de la historia, habría que contestar lo siguiente: la historia no solo tiende hacia lo peor, sino también hacia lo mejor. Eso es cuanto hay que decir. Al final no hay mezcla de trigo y cizaña, sino absoluta separación.

 

¿Cabe decir entonces que "cualquier tiempo fue mejor"? No, en todo caso habría que decir que "todo tiempo pasado fue mejor" para quien está en camino de la perdición, y viceversa, que "todo tiempo pasado fue peor" para quien está en el camino de la salvación, pues todo redunda en beneficio de quienes aman a Dios.

 

No fue san Agustín el único que diseñó una teología de la historia. Siempre hubo tentativas en tal sentido, por ejemplo, las de Holzhauser, Bossuet, Chateaubriand, Marrou, Balthasar y otros. En realidad, se trata siempre de aplicaciones de la parábola del trigo y la cizaña.

Tras calcular para mi tema astral las direcciones secundarias "regresadas" para el comienzo de la Era Cristiana,  he visto cómo Urano se convierte en el significador principal del cristianismo en mi tema (quizá por eso el aspecto profético del cristianismo es el que más me interesa?). Por otra parte, el "Medio Cielo" regresado se sitúa en oposición con el "Sol negro", lo que explicaría mi "facilidad" para abrirme a la "inmanencia" divina que se nos da en la Encarnación. Por otra parte, en lo que se refiere a tránsitos, interesa subrayar que el Plutón de la Era Cristiana forma oposición con mi Sol natal, lo que supone en mí una especial sensibilidad para comprender el "descenso a los infiernos" que implica la fe cristiana. Y, además, la posición de Saturno el Viernes Santo coincide con la de mi Saturno natal a escasos minutos de diferencia, lo que guarda coherencia con la impronta siempre renovada que ese instante privilegiado de la historia ha dejado siempre en mí. Y no ya en el plano existencial, que sirve de fundamento a todos los demás, sino también en mis afinidades culturales de todo tipo, por ejemplo, especulativas (como la concepción hegeliana del "Viernes Santo" especulativo) o musicales (como la "Pasión según san Mateo" de J.S. Bach).

 

Para terminar, podríamos decir que la conjunción Urano-Saturno es en mí particularmente "cristiana"; curiosamente, alguno de mis amigos ha llamado "astrología cristiana" a la que yo practico, una denominación que quizá no resultará extraña a la vista de las reflexiones anteriores.

servido por www-espacioblog-com-analog 2 comentarios compártelo

2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

José Luís Samper Martínez

José Luís Samper Martínez dijo

Las "inclinaciones", en las que también se incluye nuestra correspondiente participación en la mentalidad de la época, se oponen a la voluntad. Ambas pueden mover nuestra conducta. En la medida que permanecemos apegados a nuestra naturaleza, ellas dominan, quedando la voluntad dormida o semidormida. En la medida que mediante la reflexión, la meditación y la oración esa naturaleza puede ser vista desde fuera, la voluntad despierta y abre la conducta a la libertad. Por ahí se puede entrar en el ámbito de la gracia, que también es añorado por el ser humano. Esa gracia permite ir sintiendo la redención en la que las inclinaciones son coloreadas y ordenadas, aunque no suprimidas, en favor de la voluntad.

24 Octubre 2009 | 08:16 PM

www-espacioblog-com-analog

www-espacioblog-com-analog dijo

He observado en quienes se interesan por la búsqueda gnóstica un riesgo de "paralización" de la voluntad. La causa quizá esté en el enfrentamiento (infundado) entre dos "trascendentales" (como decía la Escolástica): la verdad y la bondad. Parece como si el ideal de la sabiduría excluyese el de la santidad y viceversa. Por lo demás, también suele ocurrir con el "trascendental" de la belleza, que, con frecuencia, entra en conflicto con los otros dos. Un tema apasionante, sin duda. Sin ir más lejos, véase la "jerarquización" de los hombres en Kierkegaaard: "aestheticus", "moralis", "religiosus", aunque su planteamiento suponga rebasar el ámbito puramente natural.

27 Octubre 2009 | 06:40 PM

Escribe tu comentario


Sobre mí

Avatar de www-espacioblog-com-analog

¿Sexto sello? El blog de Emilio Saura Gómez

ver perfil »
contacto »

Soy un cristiano católico que busca "comprender, con todos los santos, qué es la anchura y la longitud, la profundidad y la altura, y conocer el amor de Cristo, que sobrepasa toda ciencia"(Ef 3,18-19). Por lo demás, someto mi parecer al juicio de la Iglesia.


Estado del servidor

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera