EVOCANDO A SANTA TERESA
Vuestra soy, para vos nací:
¿Qué mandáis hacer de mí?
Soberana Majestad,
eterna Sabiduría,
Bondad buena al alma mía,
que hoy os canta amor así:
¿Qué mandáis hacer de mí?
Vuestra soy, pues me criásteis;
vuestra, pues me redimísteis;
vuestra, pues que me sufrísteis;
vuestra, pues que me llamásteis;
vuestra, porque me esperásteis;
vuestra, pues no me perdí;
¿Qué mandáis hacer de mí?
Véis aquí mi corazón,
yo le pongo en vuestra palma:
mi cuerpo, mi vida y alma,
mis entrañas y afición.
Dulce Esposo y Redención,
pues por vuestra me ofrecí:
¿Qué mandáis hacer de mí?
Dadme muerte, dadme vida,
dad salud o enfermedad,
honra o deshonra me dad,
dadme guerra o paz crecida,
flaqueza o fuerza cumplida,
que a todo digo que sí:
¿Qué queréis hacer de mí?
Dadme riqueza o pobreza,
dad consuelo o desconsuelo,
dadme alegría o tristeza,
dadme infierno o dadme cielo,
vida dulce, sol sin velo,
pues del todo me rendí:
¿Qué mandáis hacer de mí?
Si queréis que esté holgando,
quiero por amor holgar;
si me mandáis trabajar,
morir quiero trabajando:
decid dónde, cómo y cuándo,
decid, dulce Amor, decid:
¿Qué mandáis hacer de mí?
