ESCRUTAR EL KAIRÓS (I)
Domingo 25º tiempo ordinario (ciclo B)-20-09-2009
1ª lectura: Sab 2, 17-20
2ª lectura: Sant 3,16-4,3
Evangelio: Mc 9, 29-36
Si los textos evangélicos marcan el "leit-motiv", las primeras lecturas señalan una anticipación ("Novum Testamentum in Vetere latet"), mientras que las segundas suponen más bien una reflexión sobre el Evangelio.
Los ciclos A, B y C, sacados respectivamente de Mateo, Marcos y Lucas, pretenden ofrecernos tres pautas para la vida espiritual. Dejando a un lado los tiempos fuertes, que constituyen el núcleo del Año litúrgico y cuya estructura es algo diferente, las tres formas en que se presenta el tiempo ordinario no son otra cosa que los episodios de la vida de Cristo, así como sus enseñanzas, que han de servirnos de arquetipo para nuestra existencia. Pero no se trata de un arquetipo tomado de manera genérica, sino ajustado a la situación cósmica, determinada anualmente por la Luna pascual. Es decir, en la liturgia, la Palabra de Dios no sólo nos enseña a comportarnos en cualquier situación existencial, sino que, domingo a domingo, semana a semana, describe la situación en que se encontrará la Iglesia Universal en el presente "kairós", enseña cómo afrontarla, impulsa a tomar las decisiones adecuadas y hace posible el adoptarlas, contando siempre con la libertad humana. Y, puesto que la Palabra reúne en sí diferentes dimensiones: profética, sapiencial, espiritual, mística..., capacita a la Iglesia para comprender la historia de la salvación en sus diferentes etapas y para orientarse en ella.
Así, por ejemplo, en la semana que comienza el 20-09-2009 se leen los siguientes textos:
Sab 2,17-20: Los impíos ponen trampas al justo y se proponen causarle ultrajes e infligirle tormentos, a fin de probar su moderación y paciencia. Le condenan a una muerte afrentosa, pues, según sus palabras, hay quien vele por él. Pero, cegados por su maldad, se equivocan.
Por consiguiente, hablamos de la situación real en que se encuentra hoy, en el presente "kairós", el hombre justo y, evidentemente, todo el que quiera emularlo. En el ámbito de la Iglesia universal se actualiza de un modo especial el acorralamiento del justo de que nos habla el texto.
Mc 9,29-36: Tras expulsar al demonio del "epiléptico" y explicar a los discípulos por qué no pudieron hacerlo ellos ("esta especie no puede ser expulsada por ningún medio si no es por la oración"), Jesús enseña en secreto a sus discípulos sobre cómo cumplirá su misión el Hijo del Hombre ("Será entregado en manos de los hombres y le darán muerte, y muerto, resucitará al tercer día"). Pero los discípulos no entendían esto y temían preguntarle. Luego, en el camino a Cafarnaúm, discuten entre ellos quién sería el mayor. Jesús les dice: "El que quiera ser el primero, que sea el último y el servidor de todos". Luego toma a un niño, le abraza y lo pone en medio de ellos, diciendo: "Quien recibe a uno de estos en mi nombre a mí me recibe, y quien me recibe, recibe al que me ha enviado".
El texto ofrece a cuantos componen la Iglesia y particularmente a la jerarquía una enseñanza concreta sobre cómo cumplir su misión. Lejos de toda búsqueda del poder y de la notoriedad, el discípulo de Jesús debe cultivar, por encima de todo, el espíritu de servicio y la humildad, asemejándose a los niños. Y abrirse a las distintas dimensiones de la Palabra desde el "kairós".
Apenas es preciso señalar que, sobre los condicionamientos cósmicos, marcados por las configuraciones astrales simultáneas (que describen las inclinaciones del "hombre exterior") y estructurados por los arquetipos numéricos (por ejemplo, el 20-09-2009 es el domingo 43º del año litúrgico; si agrupamos los domingos en series de 7, el 43º será el 1º de la serie 7ª, semejante al 7º día de la semana el sábado, pero a otro nivel), los textos litúrgicos describen y conforman el orden de la gracia y nos muestran la verdadera índole del "kairós" que nos interpela y que reclama nuestra decisión.
Sant 3,16-4,3: Donde hay envidias y rencillas la sabiduría que viene de arriba está ausente, pues la verdadera sabiduría es pura, pacífica, indulgente, misericordiosa, dócil, sin hipocresía, y su fruto es la paz. ¿de dónde proceden tantas guerras y contiendas entre vosotros? ¿No proceden de vuestros malos deseos? Codiciáis y no tenéis, matáis, ardéis de envidia; os combatís y os hacéis la guerra, y no tenéis porque no pedís; pedís y no recibís, porque pedís mal, para dar satisfacción a vuestras pasiones. Pues quien pretende ser amigo del mundo se constituye en enemigo de Dios.
La reflexión que sobre el tema abordado en el Evangelio nos ofrece la carta de Santiago se centra en la índole de la verdadera sabiduría, la que viene de arriba y hace posible la paz y la amistad con Dios, dejando atrás todo "espíritu mundano". Y, una vez más, el conocimiento de las inclinaciones "naturales" y del "hombre exterior" nos muestra el terreno sobre el que ha de operar la gracia descrita e impulsada por la Palabra: la casi simultaneidad del domingo aludido con una oposición planetaria Saturno/Urano activada por la Luna Nueva nos da a entender que la "materia prima" sobre la que trabajar en el actual "kairós" es un tremendo conflicto entre "lo antiguo" y "lo nuevo" y la especial urgencia de resolverlo.
