SOBRE TIEMPO LITÚRGICO Y TIEMPO CÓSMICO
-El esquema de cada año litúrgico depende, en lo que se refiere a las fiestas móviles, de la Luna llena de Pascua. Por consiguiente, hay una relación entre el año sideral y el litúrgico. Es lo que otorga a éste, que se mueve en el ámbito de la temporalidad salvífica, su inserción en el tiempo cósmico.
-Estructura septenaria del año litúrgico (52x7=26x14=13x28=364). Y 28=triangular de 7. Es curioso constatar que el triangular de 26 es 351, número de días de 12 meses lunares siderales (por lo demás, 351 es el inverso de 153, éste último triangular de 17. Ahora bien, 17 es el valor de la letra Phe "normal", mientras que la Phe "final" vale 26, coordenadas respectivas del Hijo y del Espíritu Santo establecidas por Bardet, mientras que la del Padre sería 8. Por su parte, el triangular de 13 es 91, que corresponde a la cuarta parte del año de 364 días. Y, dado que 28 es el triangular de 7, se comprende la importancia del septenario, que marca el ritmo del año litúrgico.
-Lo importante es constatar que el ciclo de 364 días se construye a partir del septenario y de los números divinos 13, 26 y 52. Así:
364=7x52=7x(2.26)=7x(4.13), o bien:
364=7x52=14x26=28x13, es decir,
52 septenarios=26 dobles septenarios=13 cuádruples septenarios.
Convendrá añadir la "ecuación" 364=(7x50)+1+13.
-En cuanto a la "ecuación" (7x50)+1+14=365, está referida a la duración del año solar.
-Los días de la semana no son de índole planetaria, aunque desde la óptica astrológica tengan su fuerza y puedan ser objeto de interpretación. ¿En qué simbolismo encuadrarlos? En el de los "días de la creación" y, en general, del septenario, clave en el A.T., en el que aparece una jerarquía de septenarios: semana de días, semana de años (año sabático), semana de años sabáticos (año jubilar).
-Por lo mismo, la Luna llena pascual no tiene carácter astrológico (aunque sea susceptible de interpretación en ese sentido), sino que es un instrumento para medir el tiempo. Ahora bien, el simbolismo de Luna y Sol es utilizado en el calendario judío, aunque a otro nivel.
-Año solar (365, 25..), año lunar (354= 12 meses de 29,5 días), día de 24 horas como medidas del tiempo. Es la forma en que el tiempo litúrgico se inserta en el cósmico: por la Redención, la humanidad entra en una nueva temporalidad, la del "octavo día", la de la eternidad. Y así la semana cristiana comienza con el domingo de Resurrección y, de domingo en domingo, va elevándose hasta el día de la Resurrección universal (y, antes, hasta el día de la muerte de cada persona). Esto es algo que se olvida con frecuencia, como si el tiempo permaneciese igual a sí mismo a lo largo de la semana y tan sólo retornase a la eternidad de domingo en domingo. Aquí viene bien recordar el paulino "de gloria en gloria", que sirve también para describir el avance del año litúrgico.
-Por lo demás, semejante avance se expresa bien mediante el simbolismo numérico, más preciso que el astrológico, aparte su índole "sobrenatural": 1ª semana-2ª-3ª....52ª. O bien: 7-14-21-28-35....364; o bien por cuadrantes: 91-182-273-364.
-Son los textos litúrgicos los que acompañan a este simbolismo numérico y lo van llenando de contenido, textos con los que la Iglesia expresa su experiencia espiritual.
-Hasta el Vaticano II sólo había una serie de textos litúrgicos que se repetía todos los años, aunque, evidentemente no en las mismas fechas, en virtud de la variabilidad de las fiestas móviles, ligadas a la fecha de la Pascua. Tras el Vaticano II se establecieron 3 series, para así enriquecer el tesoro de la Escritura empleado en la liturgia.


José Luís Samper Martínez dijo
Resulta muy interesante saber que el ritmo de la liturgia late en sintonía con el universo.
24 Septiembre 2009 | 05:03 PM