SOBRE EL PAPEL DE LA VIRGEN EN MI EXPERIENCIA CRISTIANA(III)
Si tuviera que resumir en pocas palabras lo que le aportó el estudio de las religiones y del esoterismo, ¿qué diría?
En distintos lugares del blog he abordado el tema, especialmente en el artículo "Un camino hacia las certidumbres del hombre interior". Aquí he de distinguir entre las religiones y el esoterismo. En el primer caso, diré que, más allá de la pura "racionalidad" entendida en el sentido jungiano y, por tanto, contrapuesta a los "arquetipos" del inconsciente, es claro que semejante estudio nos lleva no solamente a una vivencia de dichos arquetipos, sino también a una comprensión de la "religiosidad" como dimensión inseparable del ente humano y abierta a la Trascendencia, como la que es propia de una filosofía integral. Ni que decir tiene que nos referimos al esricto campo de las religiones, sin incluir en ningún momento lo que se ha dado en llamar, con expresión poco afortunada, "religiones del Libro".
En cuanto al esoterismo, en teoría representa la dimensión "interior" de la que esas mismas religiones constituyen el aspecto "exterior" o exotérico. Ahora bien, ¿hasta dónde llega semejante interioridad? Sus cultivadores pretenden alcanzar la "Suprema Identidad", accesible a la "gnosis".
¿Está justificada semejante pretensión? No, porque implica una contradicción: la que supone identificar al ente humano con el Principio Divino. De ahí que todo esoterismo suponga un gran riesgo, la "hinchazón del ego" a la que ya aludía san Pablo, hinchazón que experimenté en propia carne en mis años "gnósticos" y que no he dejado de observar en cuantos "adeptos" he tenido ocasión de conocer.
¿Y semejante diagnóstico del esoterismo no admite excepciones?
Es verdad que el vocablo puede tomarse en el estricto sentido etimológico, es decir, como el aspecto interior de una religión o de una doctrina, sin precisar sus límites, de manera que el ámbito por él abarcado puede variar de uno a otro autor. En cuyo caso, ya no tendría por qué inclurrir en el reproche de san Pablo. Tal sería, por ejemplo, el esoterismo entendido en el sentido de "revelación primordial" que le da Pierre Gordon o en la acepción positiva que a veces encontramos en Jean-Gaston Bardet.
¿Quién le ayudó a ver las cosas claras en un ámbito tan lleno de riesgo?
Aquí podría mencionar, entre otros, a estos dos autores, así como al autor anónimo de "Los XXII Arcanos Mayores del Tarot", obra publicada en francés hace años y traducida luego al castellano en la editorial Herder. Pero lo decisivo para mí ha sido comprender hasta qué punto el proceso de purificación de mi mente en este ámbito ha sido guiado por la Virgen, cuya impronta siempre se deja sentir a través de la humildad que llena el "Magnificat", aunque, en virtud de esa misma humildad que sirve de "humus" a la nueva actitud, nos cueste a veces percatarnos de su influencia. Gracias a este cambio de actitud, propiciado por encuentros y circunstancias inverosímiles, en cuya contextura aprendí a ver paulatinamente la mano de la Virgen, vencí la tentación de la gnosis.(Continuará)


JOSE ANTONIO SHA dijo
El autor del libro LOS ARCANOS MAYORES DEL TAROT es VALENTIN TOMBERG.
Ruso de origen fue un importante miembro de la SOCIEDAD ANTROPOSOFICA que fundara RUDOLF STEINER. Conocio a Urs Von Balthasar. Bajo su infuecia paso a la iglesia católica. Los antropósofos no se lo perdonaron. Sobre todo PROKOFIEFF, nieto del compositor Ruso.
Tomberg tiene escritos para mi interesantes sobre los evangelios y sobre Lázaro. Puedes ver sus libros en AMAZON.COM
La gnosis tiene muchos riesgos. Mejor que seguir el camino de los magos, para mi, es seguir el camino de los sencillos pastores. Mejor que construir la torre de Babel es ser muy muy humildes para que Dios se te revele.
4 Agosto 2009 | 05:09 PM