La Coctelera

¿Sexto sello? El blog de Emilio Saura Gómez

"Y el sol se volvió negro..."

9 Julio 2009

DEL BLOGGER (VIII): NOTAS SOBRE LA FEMINIDAD Y LA VIRGEN MARÍA EN MI TEMA ASTRAL

 

 

-Aun acostumbrado a las conexiones inusuales que en mi blog se establecen entre el simbolismo astral ("naturaleza") y su rebasamiento por la acción de la gracia ("sobrenaturaleza"), el lector hallará, no obstante, motivos de asombro en las consideraciones que van a seguir y que describen mis "inclinaciones" hacia la Virgen.

Las diferentes dimensiones "naturales" de la feminidad vienen simbolizadas por los planetas Luna, Venus, Saturno, Neptuno  y Ceres o Proserpina ("octava" de Venus). Observaremos a continuación cómo los aspectos sobrenaturales vienen a transformar las "inclinaciones".

 

-En mi tema astral, la Luna, símbolo "natural" de la feminidad fundamental, maternal, se halla en Capricornio (exilio y, por tanto, escasez de posibilidades "naturales") y en el primer grado del signo (posición, según Kepler, de la Luna en el instante de la creación del mundo). Dispositora de los  apogeos lunar y solar, símbolos del máximo distanciamiento del "alma" y del "espíritu" respecto de sí mismos, lo que implica limitación en la experiencia de ambos, dado que la Luna se halla cerca de los respectivos perigeos. Y también disposita a Júpiter ("el alma sobre la cruz de la "materia", cuya riqueza se ve asimismo comprometida, no obstante la intensidad con que el planeta se expresa en Cáncer, signo de su exaltación. Hay que observar, además  que Júpiter es el regente del yo "objetivo" (simbolizado en mi tema por la casa V) y que se halla en conjunción con "Luna negra" y "Sol negro". Especial atención merece éste último, pues se trata del "absoluto trascendente" que aparece junto a Saturno en Géminis en el "Medio Cielo" del tema del Viernes Santo)

 

En cuanto al yo "subjetivo", se identifica con el Sol, regente del Ascendente y del nodo ascendente (punto luni-solar); y el Sol se encuentra en IX ("Deus", como diría Marcus Manilius, el arquetipo de Dios); por consiguiente, tiende a la identificación con él. Y la identificación de Saturno (dispositor de la Luna, pero también significador de la Iglesia en su dimensión más profunda, como detentadora de la sabiduría y de la verdad) con el Sol a través de Mercurio (dispositor de Saturno) supone la identificación de la Iglesia con Dios. Y, puesto que Saturno es, junto con Urano, el regente del Descendente., existe una conexión entre el matrimonio, la Iglesia y Dios. Evidentemente, Urano introduce un factor de rebeldía o de inestabilidad en la mencionada conexión; pero, por otro lado, el mismo Urano tiende a identificarse con Saturno o, en todo caso, a ser domeñado por él. En cualquier caso, por su posición en los Gemelos, Urano viene dispositado igualmente por Mercurio, con lo cual todo desemboca en la conjunción Mercurio/Sol antes indicada. También podemos decir que en mi tema la casa I y la V forman dos ámbitos bien diferenciados: la I viene regida por el Sol; la V, por Júpiter, que se hallan en cuadratura amplia, de manera que el yo "subjetivo"(Sol) y sus hijos o su "obra" (Júpiter) se encuentran en conflicto. Por otra parte, el dispositor de los hijos o de la "obra" es la Luna, que forma cuadratura con el yo "subjetivo". Y ese contraste sólo se dulcifica a través de Saturno (dispositor de Luna), él mismo en sextil con Sol. Hay que observar que Saturno es el regente de la VI (el sector del "servicio", situado en Capricornio), pero también, en polaridad diurna, del Descendente, sin excluir a Urano como regente de Acuario. Por lo demás, Venus (la feminidad esponsal), regente del "Medio Cielo" y, por tanto, de la misión universal, actúa asimismo de mediadora entre Sol (con el que forma semisextil) y Júpiter (con el que tiene un sextil)]

 

-Es curioso, pues, constatar cómo el exilio lunar me lleva a experimentar la indigencia en todos esos campos a los que afecta (lo que, en teoría, favorecería el aprendizaje de la humildad). Por otro lado,  la Luna (la "vida", el "alma", la "madre") forma cuadratura casi exacta (signo de conflicto evidente) con Mercurio (el ámbito del decir racional) y Neptuno (la esfera de la "sinrazón" y de la mística), ellos mismos en oposición entre sí sobre el eje equinoccial (lo que otorga un carácter particularmente arquetípico al conflicto de ambos con la feminidad fundamental o maternal: de ahí mi dificultad para lograr una comprensión equilibrada de dicho arquetipo, dificultad que ha reclamado a lo largo de mi vida un suplemento de "sobrenaturaleza"). La cuadratura amplia Luna/Sol (lo que indica contraste entre el sujeto autoconsciente y el "alma", la "madre", la "feminidad en general"; ello se traduce, por ejemplo, en la tendencia elitista del sujeto, que tiene dificultades para integrarse en la sociedad y huye instintivamente de todo lo que suene a "masa") y el trígono amplio de la Luna con Venus (la feminidad conyugal) y con el "Medio Cielo" (la misión universal) completan el cuadro: conflicto, pues, de la feminidad maternal con  el  sujeto autoconsciente y armonía con su misión en el mundo. La cuadratura de Venus (planeta dominante) con Plutón supone una "puesta a prueba", un oculto "descenso a los infiernos", puesto que Plutón se encuentra en XII.  Venus y Saturno, muy elevados, en M.C. y hacia el final de la X respectivamente suponen una "asunción" de la feminidad, una atracción "hacia lo alto" del "eterno femenino".

 

-Como decíamos más arriba, la Luna viene dispositada por Saturno. Por tanto, el arquetipo de la madre se halla en exilio, lo que le otorga un carácter saturniano, es decir, contrario en principio a los valores maternales y asertivo de los virginales, al menos en lo que tienen de renuncia a la maternidad. Ahora bien, la virginidad puede definirse, bien frente a la maternidad, bien frente a la esponsalidad, a no ser que ésta última suponga una relación con Dios de carácter exclusivo. Saturno está en el signo de los Gemelos, de modo que viene dispositado a su vez por Mercurio; por eso, a través de la conjunción de éste con el Sol, podemos hablar de una identificación indirecta Luna/Sol. Por otra parte, Saturno se encuentra en el grado 8º (posición del planeta el Viernes Santo y, por tanto, significador "sobrenatural" de la Virgen Madre, pero también de la Iglesia). También forma sextil con el Sol, de manera que ayuda a superar el conflicto Luna-Sol antes mencionado, que enfrenta al arquetipo de la madre con el sujeto del tema.

 

 

 

 

 

-La posición de Saturno , idéntica a la del Viernes Santo, favorece la identificación con todo lo ocurrido en el momento privilegiado de la Redención. Saturno en ese grado y dispositor de la Luna supondrá, pues, una virginidad que trasciende las deficiencias del arquetipo maternal y que se identifica con el papel de la Virgen en la Redención. Saturno (asociado a la Virgen y al sábado)

 

 

-"La Mujer vestida de sol, con la Luna bajo sus pies y coronada de doce estrellas". Si, en la visión apocalíptica, la "Mujer vestida de Sol" tiene a la Luna bajo sus pies es porque ella se identifica con el Sol. Ahora bien, en mi tema la conjunción Mercurio /Sol representa de modo indirecto la conjunción Luna/Sol, a saber, el aspecto opuesto a la Luna llena. Ya observábamos más arriba cómo tal identificación aparece de modo indirecto a través del dispositor de la Luna, Saturno, que viene dispositado a su vez por Mercurio, el cual se halla en conjunción con el Sol. Bajo los pies de la Mujer vestida de Sol está la Luna; ésta es la clave. Por tanto, hablamos de alguien que está más allá de cualquier fase lunar; eso sí, la idea fundamental es la de identificación con el Sol.

 

- ¿Cabe hablar de una semejanza con la Luna llena como la de Pascua? Más bien la inversa; véase el eclipse "imposible" (según las leyes cósmicas) del Viernes Santo del que habla Dionisio el Areopagita y que expresa plásticamente la identidad Sol/Luna , seguida en este caso de la ocultación del Sol por la Luna, de la Divinidad por la Humanidad, en la que viene simbolizada la muerte de Cristo.

 

-Por otra parte, la presencia en el sector I de mi tema del nodo ascendente, un símbolo luni-solar, implica ya "solarización" de la feminidad, máxime cuando tal factor se encuentra en el signo de Leo, gobernado precisamente por el Sol.

 

-¿Y la corona de doce estrellas, con qué relacionarla? Se referirá, lógicamente, a un ámbito supra-solar, lo que implica un contacto con el cielo de las "estrellas fijas".

 

-Apenas es preciso subrayar la actualidad del tema de feminidad y de la Virgen desde el punto de vista de la arquetípica general hoy que asistimos a la separación de las funciones contenidas en el arquetipo de la mujer y de la madre en dos símbolos contrapuestos: la "cerebralidad", marcada por el apogeo lunar,  y la sensualidad, significada por el perigeo. Por cierto, en mi tema astral la Luna se halla cerca del perigeo, el cual viene dispositado por Saturno, como para negar la sensualidad a través de la virginidad, aun partiendo de que la Luna es el dispositor del apogeo, además de encontrarse en Capricornio. Conviene distinguir, pues, entre la Luna como dispositor de "Luna negra" y la Luna en cuanto situada en exilio. En efecto,  Luna en Capricornio es la maternidad exiliada o impedida, sin dejar de ser maternidad; mientras que Luna como dispositor del apogeo implica negación de los valores maternales en provecho de la "cerebralidad". Luego, el hecho de que el dispositor del apogeo se encuentre cerca del perigeo supone una "identificación de los opuestos" (ninguno de los cuales sabe lo que es, propiamente hablando, el "ser lunar") a través de la experiencia del arquetipo materno. Por eso dicha configuración capacita para experimentar el conflicto entre los opuestos en la esfera de la feminidad. Y es curioso que la negación "cerebral" de los valores maternales actúe en mi tema en el signo de Cáncer, el ámbito clásico de la maternidad, mientras que la negación "sensual" de aquellos mismos valores tiene lugar en Capricornio, esfera de la ascesis saturniana.

 

-Relevancia, reconocida por Jung, de la proclamación de la Asunción de la Virgen en 1950 por el Papa Pío XII, hecha el 1 noviembre, día de Todos los Santos, fecha muy significativa en el calendario iniciático neolítico, pues señalaba el momento en que comenzaba el ritual de acceso al mundo transfenoménico, el del Antepasado Primordial, como hace notar Pierre Gordon.

 

-Asunción de María ("Mujer vestida de sol") fiesta que en mi tema coincide con la conjunción del Sol con mi nodo ascendente: es como si ese día la "puerta del cielo" que es la Virgen tuviese acceso directo al cielo, vistas las cosas, evidentemente, desde la perspectiva "natural".

 

-Elías (para los musulmanes "El Jádir", "El Reverdeciente"): puesto que en mi tema el punto-síntesis (media de las longitudes de todos los planetas) se encuentra en 27º Cáncer, su posición coincide aproximadamente con la del Sol el 20 de julio, festividad de san Elías, el "profeta de fuego". De ahí la importancia de la Luna como dispositora del punto-síntesis, amén  de la "Luna negra", que se halla próxima a ese punto. Y, dado que la figura de Elías es inseparable de la vía eremítica, resulta curiosa la importancia en mi tema del sector XII. La Luna es regente de dicho sector , el de la experiencia "eremítica", en definitiva, de la soledad o del aislamiento, igualmente disminuída por el exilio lunar, por más que semejante disminución se vea, en parte, compensada por la presencia de Júpiter próxima a la cúspide de dicho sector.

 

 

 

-Una relación curiosa y escasamente abordada: en un prefacio de la Asunción se alude al parentesco de la figura de María con Elías, Enoc  y Juan Evangelista.

 

-La Virgen como "síntesis eminente" de los atributos planetarios femeninos (Luna- Venus-Saturno- "octava de Venus"). Nodos como puntos de fusión Luna/Sol. Es cerca de esos puntos donde puede darse un eclipse. Pero la expresión "La Mujer vestida de sol" no implica su oscurecimiento por Dios , ni tampoco a la inversa. Por el contrario, hace referencia a la inserción de la Virgen en el circuito de Amor del Dios Trino.

 

 

-Fechas de las principales apariciones marianas e "impacto" sobre mi tema: La Salette (19-09-1846, final de Virgo, es decir, cerca de mi Neptuno, en conjunción con el nodo descendente del eje equinoccial);  Lourdes (11-02-1858, con el Sol en conjunción con mi nodo descendente) y Fátima (13-05-1917, grado 23º de Tauro, en cuadratura con ambos nodos lunares). Es de notar que en La Salette y en Fátima, los planetas Saturno y Neptuno se hallan en conjunción, sobre todo en la primera, en la que aparecen al final de Acuario, curiosamente casi en la misma posición en la que se ha producido la actual conjunción Júpiter/Neptuno.

 

 

 

 

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Soy un cristiano católico que busca "comprender, con todos los santos, qué es la anchura y la longitud, la profundidad y la altura, y conocer el amor de Cristo, que sobrepasa toda ciencia"(Ef 3,18-19). Por lo demás, someto mi parecer al juicio de la Iglesia.


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