DIALOGAR CON EL "ESPÍRITU DE LA ÉPOCA"
Al igual que en décadas anteriores se dialogaba con el marxismo a partir de la semejanza que su "compromiso con el proletariado" parecía tener con el cristiano amor al prójimo, ahora se trata de dialogar con la psicología profunda partiendo de la semejanza que parece compartir con la espiritualidad cristiana.
Si entonces no se derivó para la fe cristiana otra cosa que no fuese tomarse más en serio su dimensión horizontal, ahora apenas se ven las ventajas de tal aproximación, pues la pretendida interiorización no tiene nada que ver con la presencia de Dios en nosotros: el "interior intimo meo" agustiniano no equivale en modo alguno al ensimismamiento o al "énstasis" divinizante, ya que Dios, por su trascendencia, no es accesible al "telescopio", pero tampoco al "microscopio".
También escapa a todo proceso de interiorización, de manera que el "paraíso interno", supuestamente inafectado por el pecado original, no es más que un refugio inexistente. Tan sólo la voluntad humana quedó a salvo de la caída original, aunque profundamente tocada, de manera que no se mueve en una órbita equidistante de Dios y del Maligno, sino claramente próxima a éste último. Y, de un modo análogo a como fue alterada la voluntad, también lo fue el entendimiento, profundamente perturbado en su ejercicio, sin hablar de la memoria, separada de los orígenes y prisionera de seculares traumas, colectivos e individuales.


José Luís Samper Martínez dijo
Creí haber dicho que esto me parece muy interesante. ¿En qué editorial está publicado ese libreo?
11 Junio 2009 | 09:45 PM