La Coctelera

¿Sexto sello? El blog de Emilio Saura Gómez

"Y el sol se volvió negro..."

28 Mayo 2009

SIMBOLISMO ASTRAL Y PLANOS DEL SER

 

Puesto que los símbolos astrológicos son susceptibles de ser tomados como otros tantos niveles o estados del ser, cabe considerarlos no sólo como influencias que afectan al cuerpo(directamente) y al intelecto(indirectamente), no a la voluntad (véase Tomás de Aquino), sino también como descriptores del lugar de un ser en el conjunto de la creación.

 

El hombre, como ser temporal, necesita desplegar sus posibilidades en el tiempo, un tiempo abierto a la eternidad. Así, pues, su desarrollo implica un devenir, un punto de partida y otro de llegada. Evidentemente, el tema astral se refiere al de partida(dejando a salvo el hecho de que la singularidad de un hombre es algo previo a su tema astral).

 

Las posiciones de los planetas(factores móviles) en el Zodíaco(factor fijo) simbolizarán entonces el movimiento que es el tiempo en el espacio inmóvil de la eternidad.

 

Los signos serán entonces los aspectos del ser divino, los cuales no dicen relación al tiempo. A un nivel más bajo y proyectados en las "casas", simbolizarán los aspectos del ser(las partes del microcosmos), aspectos cósmicos invariables en cuanto tales.

 

¿Qué simbolizan los planetas? En tanto cuerpos, otras tantas "identidades" u otros tantos "personajes" conectados con el círculo de la eternidad. No en vano se habla de la jerarquía de los "cielos planetarios".

 

En este sentido, los signos y los planetas,cada uno a su nivel, suponen una jerarquización del espacio, una diferenciación del mismo(el espacio uno, dividido en partes, niveles o regiones).

 

Los planetas son, pues, actores, elementos, factores que se desplazan o circulan en el espacio del macrocosmos y que guardan especial relación con las diferentes regiones del espacio.

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undiacomohoy

undiacomohoy dijo

Hola Emilio,

hace un tiempo llevo preguntándome el devenir de la astrología en asuntos del ser. Quizá sea un ignorante al respecto porque mi juventud no me ha dado tiempo para leer lo suficiente, pero lo poco que sé me hace cuestionarme una serie de aspectos que cualquier persona amante de la ciencia y con inquietudes se cuestionaría. Permítaseme, por favor, ejercer de abogado del Diablo con una serie de cuestiones naturales.

El motivo de mis dudas es que la astrología es una ciencia muy antigua que apenas ha variado con el tiempo; es decir, que todo lo que se contempla en ella se basa en las constelaciones y planetas conocidos en tiempos antes de Cristo. Casi todos los estudios nos vienen en mayor parte de Mesopotamia, China y Grecia. Dicho esto, en ella se contemplan únicamente doce signos zodiacales, cuando podemos añadir perfectamente dos más: Ofiuco (la serpiente; que debido a la precesión de los equinoccios se ha ido colocando entre Sagitario y Escorpio) y Cetus (la ballena); por no decir los nuevos "objetos" como púlsares, quásares, cúmulos, etc. que sin duda (y basándonos en los mismos principios de influencia de una constelación o planeta en nosotros) también ejercerían una interacción en nuestro ser. También se contemplan un número diferente de planetas solares a los que existen hoy (Plutón ya ni siquiera es un planeta hoy día porque, de ser así, deberían incluír un par de cuerpos más como planetas en el Sistema Solar. Nótese que, en cualquier caso, la astrología no los contemplaría). Suponiendo la astrología como ciencia exacta y verdadera, este descuadre gigante, ¿no tendría consecuencias radicalmente opuestas en la astrología produciéndose así muchas contradicciones?.

Ahondando en la posible interacción astral con un humano, cabe decir que la única fuerza interaccional es la gravitacional. Físicamente no existe otra y, por lo tanto, es a la que nos atenemos. Partiendo de la base de que las constelaciones están situadas a una distancia no inferior a 50 años luz (algunas se sitúan a más de 250 años luz), ¿cómo podemos afirmar que una constelación ejerce mayor fuerza gravitatoria en nosotros que un vaso de agua (cuya masa tiene también una gravedad) situado solo a unos centímetros de nuestro cuerpo?. Aplicando la fórmula de Newton se puede calcular fácilmente dichos números (recuerde que en la fórmula se divide por la distancia al cuadrado para sacar el valor de la fuerza).

Por otro lado ¿cómo es posible que quedemos marcados por nuestra fecha de nacimiento?. Eso quiere decir que si nacen en el mundo 100 personas el mismo día a la misma hora, todos quedarían marcados por un mismo destino y personalidad (fuese cual fuese su educación o país) pese a que estas personas pueden ser tan dispares como delincuentes, eruditos o cualquier otra disparidad.

Desde la ignorancia le pregunto: ¿Cómo explica todo esto la astrología?. Me gustaría saber el punto de vista de la astrología en dichas cuestiones y usted mejor que nadie me lo podría explicar, si es tan amable.

Un saludo y gracias por la atención.

1 Junio 2009 | 11:31 AM

www-espacioblog-com-analog

www-espacioblog-com-analog dijo

Semejantes reflexiones son de agradecer y me dan ocasión para hablar en serio del tema.
En primer lugar, no es exacto decir que el "sistema" astrológico no se ha movido o se ha movido poco desde sus orígenes, aunque sí es verdad que a veces dé esa impresión. Y creo que la causa de ello es la doble índole, llamémosla así, de la astrología: en ella hay una mezcla de "filosofía" (o "metafísica" o "matemática cualitativa", no olvidemos que al principio se denominaba "matemáticos" a los astrólogos) y otra de "física". Es por ello, a mi entender, el "primer" saber en el tiempo, pero también el "último" (en cuanto a profundidad y en virtud del horizonte abarcado). Lo que ocurre es que su misma complejidad hace que la mente humana (también la de muchos de los llamados "astrólogos") tienda a simplificarlo.
De ahí que si abandonamos la parte "metafísica", el saber en cuestión parezca más vulnerable de lo que en realidad es. Y es que, generalmente, es presentado de manera fragmentaria, y de ser la expresión por antonomasia de la interdependencia universal (al menos, en el plano de la razón "natural", dejando al margen la "razón iluminada por la Revelación"), se la reduce a un vademécum de símbolos no suficientemente fundamentados. Aquí vendría bien el dicho que se aplica a la Cábala: no debería estudiarse hasta cumplidos los 40 años.
Por ejemplo, la cuestión de si en la astrología caben Ofiuco, los planetas nuevos y otros objetos recientemente descubiertos se soluciona sin dificultad a partir del fundamento metafísico de este saber. No olvidemos que, a lo largo de los tiempos, se han estudiado las "influencias" de las estrellas y ha habido una clasificación bastante completa al respecto, sin hablar de la precesión de los equinoccios, estudiada con más precisión por la astrología hindú, pero nunca excluida por la occidental). Por lo demás, a lo largo del siglo XX ha habido un gran desarrollo de la base filosófica de la astrología: por ejemplo, los estudios basados en la teoría de la "sincronicidad" (tal como la expone Jung), o en la fenomenología trascendental de Husserl, como el de Jean Carteret, y tantos otros. Y es que el principio hermético "Como es arriba, así es abajo", en el que se basa cualquier teoría de la analogía entre los diversos planos, halla siempre nuevas aplicaciones. Por eso el saber astrológico, aun partiendo de una serie de factores limitados, en virtud de la "razón analógica" que lo define, incluye en sí una tal capacidad de apertura a cualquier elemento nuevo, que, en realidad, las dificultades de integración sólo se convierten en retos que contribuyen a potenciarlo. Recuerdo al respecto mis conversaciones con un gran conocedor de la física cuántica, como lo era mi amigo Gregorio Parra, recientemente fallecido: a la vista de la visión que yo le ofrecía de la astrología, él estaba persuadido de que las fuerzas que maneja la física, aparte de la gravitacional, tenían cabida en el sistema astrológico.
En cuanto a la forma de diferenciar los "temperamentos" o las "individualidades" de 100 personas que nacen el mismo día, la respuesta es a través del "tema astral" propio de cada una, marcado por la hora de nacimiento y las coordenadas geográficas (ya san Agustín planteaba la cuestión de los gemelos, véase el "tag" correspondiente en este blog). Podríamos hablar de tantas cosas...Por ejemplo, de cómo el estadístico francés Michel Gauquelin quiso refutar la astrología basándose cogiendo el registro civil y mirando la hora de nacimiento de una serie de celebridades científicas, políticas, artísticas o deportivas, y se encontró con que los planetas que marcan las respectivas profesiones estaban donde debían estar según los conocimientos de la astrología tradicional. En fin, un saber apasionante; y yo añadiría, vertiginoso, una "bebida muy fuerte", que yo nunca aconsejo a espíritus demasiado sugestionables. Menos mal que, como decía santo Tomás de Aquino, "los astros inclinan, pero no obligan". Las posibilidades de la libertad humana están siempre por encima de los "influjos" astrales. De ahí que una persona fuertemente marcada por Marte y, por consiguiente, agresiva, pueda llegar a ser un cirujano eminente, en lugar de ser un asesino. Y que alguien como san Agustín, cuyas inclinaciones al libertinaje estaban fuera de toda duda, pueda llegar a decir: "Amor meus, pondus meum" ("Mi peso es mi amor" o mejor, "Se me medirá por mi capacidad de amar"). En fin, como somos "vecinos", seguiremos hablando.

1 Junio 2009 | 08:22 PM

undiacomohoy

undiacomohoy dijo

Le agradezco la detallada explicación. Hay varias cosas que me han quedado aclaradas y otras en las que sigo dudando; pero ya se sabe... el que no duda y el que no se cuestiona todo es como si estuviese intelectualmente muerto.

Quizá deba estudiar la astrología después de los cuarenta para tener un mayor entendimiento, apilando dicha necesidad junto con otros quehaceres como el de leerme el Fausto de Goethe (que leí con quince años y apenas saqué conclusiones), la metafísica de Aristóteles (de la que apenas entendía ni "papa") o la mayoría de los libros de filósofos griegos de mi colección completa de la Biblioteca Gredos (de la que de momento solo puede leer a Sófocles, Apuleyo y Homero, entre otros no metafísicos).

Un saludo y gracias por la atención.

2 Junio 2009 | 10:37 AM

undiacomohoy

undiacomohoy dijo

Momentos más tarde de escribirle el anterior post se me ha ocurrido hacer una prueba de fuego. Hablando de el carácter según la fecha de nacimiento y coordenadas geográficas, ¿podría decirme mi carácter si le doy estos datos exactamente?. Yo me conozco mejor que nadie y le puedo decir sinceramente si el resultado es cierto o no. Es una prueba empírica.

Mis datos son:
* Nacimiento: 25-05-1983 (Géminis).
* Hora: 19:15.
* (Latitud, Longitud): (37.51 [Norte], -1.25 [Oeste]).

Y a ver lo que sale... que espero que no sea malo del todo. Gracias y un saludo.

2 Junio 2009 | 02:48 PM

www-espacioblog-com-analog

www-espacioblog-com-analog dijo

Me parece muy atinada la respuesta. Gracias.
En cuanto al tema astral (prefiero el vocablo "tema" al término "carta", más utilizado hoy, pues para mí se trata, en definitiva, de la "armonía de las esferas") que corresponde a esos datos, le enviaré en cuanto pueda alguna que otra "melodía". Por razones obvias, lo remitiré a su e-mail.

2 Junio 2009 | 07:03 PM

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Soy un cristiano católico que busca "comprender, con todos los santos, qué es la anchura y la longitud, la profundidad y la altura, y conocer el amor de Cristo, que sobrepasa toda ciencia"(Ef 3,18-19). Por lo demás, someto mi parecer al juicio de la Iglesia.


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