PARA UNA APROXIMACIÓN ASTROLÓGICA AL APOCALIPSIS
Desde la perspectiva astrológica se puede decir que la vida terrestre abarca desde el Ascendente hasta la cúspide de la IX en el microcosmos (o plano del zodíaco local), y desde 0º Aries a 0º Sagitario, en el macrocosmos (plano del zodíaco vernal). Pues bien, es curioso que el año litúrgico comience en los primeros grados de Sagitario, como para subrayar que la óptica sobrenatural que implica la liturgia se entiende mejor por analogía con el nacimiento al mundo del espíritu, simbolizado por el Sagitario.
¿Cómo entender entonces los sectores IX, X, XI y XII (la VIII es el tránsito entre la existencia terrestre y el más allá) y, a otro nivel, Sagitario, Capricornio, Acuario y Piscis (Escorpión simboliza el tránsito en el macrocosmos)? En primer lugar, como los diferentes ámbitos del más allá vistos desde la perspectiva terrenal. En segundo término y ya desde una perspectiva teológica, como los respectivos ámbitos de la "trascendencia", el "juicio", la "providencia" y el "retorno al origen", visión que, indudablemente, rebasa la óptica astrológica.
Podríamos decir, pues, que el intervalo de 8 signos o casas designa el proceso más allá del cual comienza el "Apocalipsis", ya sea en el plano colectivo o en el individual (no entramos ahora en el recorrido diario del Sol en las casas).
Sea cual sea el planeta considerado, el intervalo en cuestión precederá, pues, a la entrada en la esfera ultramundana. Máxime en el caso de Plutón, cuyo carácter "apocalíptico" no es necesario subrayar (Véase el post "Sobre el simbolismo "apocalíptico" de Plutón").
