SOBRE CULPA Y PERDÓN
Dice Jesús: "No siete veces, sino setenta veces siete". Y el Padrenuestro: "...perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden".
Pero no hay que olvidar esto: "Alguien tiene que pagar" para que se restablezca la justicia y, por tanto, la armonía.
Jesucristo ha pagado por nuestros pecados, haciendo posible la Redención de la humanidad. A saber, ha otorgado a la humanidad la posibilidad de escapar del poder de las tinieblas.
Pero cada uno ha de asumir su parte de culpa, aquí y ahora en la tierra, o después de esta vida terrena. Y esto vale para todos sin excepción.
Eso sí, a nadie se le cargará con un peso que no pueda soportar.
Decía el ruso: "Algo habremos hecho". Ateniéndonos a quienes componemos esa entidad llamada España y a la vista de lo que aparece, asusta pensar la culpa que se está acumulando sobre nuestras cabezas y la expiación que habremos de sufrir en este mundo o en el otro.


Jesús Cánovas dijo
Un tema este del perdón bastante peliagudo. Yo he hablado con gente que si precisamente rechazan el cristianismo es "porque no pueden perdonar".
¿Existe la culpa imperdonable? El Evangelio nos dice que solamente es la apostasía. Cualquier otro pecado puede ser perdonado. Pero el perdón tiene un precio. Interesante, pues, recordar que Jesucristo ha pagado en la cruz la culpa de todos. Ahora bien, el tema sigue abierto: ¿Por qué debemos perdonar, máxime cuando cierto tipo de comportamientos han abierto heridas profundas? Sólo se me ocurre recordar que Dios es amor y "llueve sobre justos e injustos"; tanto el ofensor como el ofendido son amados por Dios. De lo cual se desprende una conclusión inquietante: Dios ama a nuestro enemigos; Dios también ama a aquellos que nos dañan, a aquellos que producen el mal. La capacidad de perdón, en este sentido, indicaría la medida del amor de cada cuál; este sería el criterio definitivo. Debemos, por tanto, perdonarnos, porque Dios ya nos ha perdonado.
Ahora bien, enn otrom orden de cosas, ¿acaso la expiación divina no nos libera de nuestras expiaciones particulares o colectivas? este es el otro tema que planteas, también peliagudo. A nadie se le escapan las consecuencias que ha tenido para el pueblo judío el dicidio, a pesar de que Cristo, particularmente a ellos, los perdonó en la cruz. Hay, por consiguiente, algo en la naturaleza de las cosas que parece que no perdona; no, por supuesto, en lo que concierne al espíritu, sino a lo que hace referencia a la materia y a la historia. El viejo "Karma" que se sigue fatalmente y por el cuál la culpa de los padres la heredan los hijos.
Ahora bien, desde una óptioca general, Dios ha muerto en la cruz por todos; por lo tanto, todos lo hemos crucificado (los actores directos, como todos los hombres del pasado y del futuro), mas si tiodos lo hemos crucificado, en cuanto que ha sido crucificado por nuestras culpas, el perdón se extiende a la humanidad en su conjunto. Cuanto más avanza la historia más avanza la culpa, pero también es mayor la posibilidad del perdón. ¿Entonces?... Esperemos que la misericordia divina se anteponga al rigor. Frente al "fatum" debemos esperar el "milagro". Del polvo y la ceniza con los que nos cubrimos esperan un "renacer".
Un saludo, Emilio.
24 Abril 2009 | 11:51 AM