SOBRE VALOR NUMÉRICO Y SIGNIFICADO EN LA SAGRADA ESCRITURA
¿Cómo hallar el número de una persona, entidad o acontecimiento? En primer lugar, hablemos de los entes espacio-temporales. Su número se halla sumando las cifras del día, mes y año del "nacimiento", a las que puede añadirse la de la hora.
En cuanto a los números de los nombres comunes y propios, se trata de calcular el valor de las letras que los componen. No en vano el Apocalipsis alude al número de la Bestia, que es un "número de hombre". Y en el evangelio se habla de los 153 "grandes peces", siendo 153 el "triangular" de 17, que san Agustín, por ejemplo, interpreta descomponiéndolo en 10+7.
Evidentemente, el valor del nombre será siempre relativo al alfabeto en que se expresa. Ahora bien, ¿cómo interpretar entonces los resultados, diferentes en los distintos idiomas?
Deberá existir un canon, que no puede ser otro que el simbolismo universal de la serie de los números naturales, ya sean primos o compuestos, sin hablar de los perfectos, abundantes, deficientes...
¿Cómo se dotan de sentido los valores numéricos?
Comparándolos con las categorías numéricas universales (dualidad, ternario, cuaternario...). Tales categorías sirven de norma para los términos de cualquier idioma, siempre desde la perspectiva numérica, no desde su contenido semántico.
Por consiguiente, puede ocurrir que distintas palabras de un mismo idioma o de distintos idiomas tengan el mismo valor numérico.
Y, por supuesto, las distintas palabras con que se expresa un mismo concepto en diferentes idiomas poseen normalmente distintos valores.
En un término distinguimos, pues, dos dimensiones: la semántica y la numérica. Pero ésta última no debe separarse de aquélla. Y semejante enlace tiene su paradigma en el alefato hebreo y en el alfabeto griego, las lenguas en que están redactados respectivamente el Antiguo Testamento y el Nuevo.
Es verdad que lo ideal sería comenzar por la versión hebrea o griega (especialmente la primera, por razones en las que no vamos a entrar ahora) de cualquier concepto.
Por tanto, el valor de un nombre en cualquier idioma habrá de ser interpretado a partir de un diccionario de valores numéricos de los vocablos del A.T. y del N.T.
Pero hay que reconocer que el aspecto numérico es importante incluso en aquellas lenguas en las que no existe conciencia del acoplamiento entre ambas dimensiones.
Ahora bien, si, por definición, es posible la traducción de los textos de la Escritura como de cualesquiera otros, no ocurre así con los valores numéricos.
Parece lógico entonces "medir" la diferencia entre las distintas lenguas al expresar un mismo concepto. Ya que el contenido semántico es el mismo, los distintos valores numéricos ayudarían a comprender los diferentes matices de los distintos términos.
