¿POR QUÉ NO DEBEMOS ESPECULAR SOBRE EL NOMBRE DEL ANTICRISTO?
En su obra "Contra las herejías" (libro V, 30,1-2), san Ireneo exhorta a los cristianos a no especular con el nombre del Anticristo, es decir, aquel cuyo valor numérico es 666. Conviene esperar-nos dice el Santo- a que primero se produzca la división del reino entre los diez reyes. Cuando éstos comiencen a reinar, se imaginen que su poder está firme y se preparen para extender su imperio, surgirá de improviso un hombre que usurpará su realeza y los amedrentará. Su nombre tendrá por valor numérico 666 y será realmente "la abominación de la desolación". Pues, como dice el apóstol san Pablo, cuando los reyes digan "paz y seguridad", caerá sobre ellos súbita ruina.
Pero aunque sepamos del Impío múltiples pormenores (así, según Jeremías, pertenecerá a la tribu de Dan), es más seguro y menos peligroso esperar el cumplimiento de esta profecía que entregarse a vanos cálculos y conjeturas sobre el primer nombre que se nos ocurra.
En el Apocalipsis, el apóstol san Juan ha dado a conocer la cifra del nombre del Anticristo a fin de que nos guardemos de él cuando venga. Ahora bien, ¿por qué ha callado su nombre? Según Ireneo, porque éste no era digno de ser proclamado por el Espíritu Santo. En efecto, si el nombre en cuestión hubiese sido proclamado por Él quizá los días de la "Bestia" hubiesen sido muchos. Pero, puesto que "era y ya no es, y sube del abismo para ir a su perdición" como si jamás hubiese venido a la existencia, su nombre no ha sido revelado, pues no se proclama el nombre de lo que no es.
A la luz de la exhortación de san Ireneo se comprende la inoportunidad de cualquier reflexión tendente a dar nombre a las "obras de las "tinieblas". No parece que pueda entenderse de otra forma la recurrencia por doquier del número de la "Bestia"(directa o indirecta, véase, por ejemplo, el código de barras, las tres "w" de la "Worldwide Web",etc.). Sin hablar de las manipulaciones de todo tipo por parte de gobiernos, instituciones o entes varios. Maniobras que pugnan por debilitar el "obstáculo" que nos sirve de protección ante las embestidas de un mal que, vacío e inexistente en sí mismo, busca un "nombre" al que no tiene derecho alguno.


Anita dijo
Me parece que el anticristo, que es el mal o el demonio, existe. Y que está en el interior de cada humano, como Dios también lo está.
http://dyas-castilla.blogspot.com/
28 Marzo 2009 | 06:32 PM