La Coctelera

¿Sexto sello? El blog de Emilio Saura Gómez

"Y el sol se volvió negro..."

27 Enero 2009

A PROPÓSITO DE LA "DIVINA COMEDIA"

 

-Sabido es que en "La Divina Comedia" de Dante, la entrada a los infiernos se sitúa bajo las coordenadas de Jerusalén, y la subida a la "montaña" del Purgatorio en el punto opuesto, en los antípodas (bajo la "Cruz del Sur"), más allá de la cual se sitúa la ascensión a los Cielos.

 

-Según el simbolismo tradicional, los "Infiernos" no se identifican con el "Infierno" del Dogma católico. De aquellos, por definición, se sale una vez completada la etapa purgativa; no así de éste. Pero entonces, ¿por qué distinguir entre "Infiernos" y "Purgatorio", como no sea entre el nivel más bajo en el proceso purgativo y los estadios más altos?

 

-La representación que hace Dante no es la única posible. Aparte de utilizar un punto de la superficie terrestre, el centro de la Tierra y los antípodas del primero, podriamos usar el símil del ciclo nodal de la Luna o el simbolismo de Janus o el del ciclo diario del Sol. En todos los casos, incluido, por supuesto, el de Dante, la primera parte del recorrido en el mundo inferior es descendente, y la segunda, ascendente: así, de Luna en conjunción con el nodo descendente a Luna en cuadratura inferior con ambos nodos es descendente; y desde este último lugar a Luna en conjunción con el nodo ascendente, la trayectoria es ascendente. O bien, de Sol en 0º Libra a Sol en 0º Capricornio, descendente; y de Sol en 0º Capricornio a Sol en 0º Aries, ascendente. O también, de Sol en Descendente a Sol en Fondo del Cielo, descendente; y de Sol en Fondo del Cielo a Sol en Ascendente, ascendente. Podríamos llamar a la primera fase el "descenso a los infiernos" y a la segunda, la "subida a la superficie" desde los "infiernos".

 

-Y lo mismo ocurre con el otro hemisferio, el "iluminativo": aquí, la primera parte es ascendente, y la segunda, descendente, a la inversa del "purgativo". De manera que: de Luna en conjunción con el nodo ascendente a Luna en cuadratura superior con ambos nodos, ascendente; desde aquí a Luna en conjunción con nodo descendente, recorrido descendente. O bien, de manera homóloga: de Sol en 0º Aries a Sol en 0º Cáncer, ascendente; y de Sol en 0º Cáncer a Sol en 0º Libra, descendente. O también: de Sol en ASC. a Sol en M.C., ascendente; y de Sol en M.C. a Sol en DSC., descendente.

 

-A título de ejemplo, una Luna entre "cenit nodal" y nodo descendente habría que interpretarla como de signo "descendente celeste"; el Sol en Aries tiene un sentido "ascendente celeste"; el Sol en IX tiene un significado "descendente celeste".

 

 

-En cuanto al Infierno del que habla el Dogma cristiano, no cabe representarlo así, es decir, como si se tratase de una de las fases del recorrido del alma.

 

- Las distintas fases del ciclo se desarrollan en el tiempo terrestre. En tal caso, representan los diferentes momentos de la existencia, que se inscribe entre nacimiento y muerte. Pero en cuanto que se refieren al más allá, no se desarrollan en el tiempo, ni siquiera en lo que respecta al Purgatorio; mucho menos el Cielo. En el caso del Purgatorio, se puede hablar de un "tiempo sutil", que afecta sólo al alma, no al cuerpo, que, por definición, ha dejado de existir como tal. Y, en lo referente al Infierno, el "tiempo" no puede ser otra cosa que la "eternidad invertida" o irremediablemente perdida.

 

 

-Puesto que la representación completa de la existencia terrestre es el esquema de las casas, habrá que establecer las correspondencias entre éste y las fases del recorrido del alm: de DSC. a F.C...."Infiernos" o "Purgatorio descendente"; de F.C. a ASC...."Purgatorio ascendente"; de ASC. a M.C...."cielo ascendente"; de M.C. a DSC...."cielo descendente". Los planetas situados en tales sectores participarán, por tanto, de las cualidades aludidas. De ahí que la posición del regente del ASC. sea fundamental. -Para comprender bien esto, hay que asignar al "armazón" de las "casas" el simbolismo adecuado, que no es otro que éste: un zodíaco local que empieza en el E. y, pasando por el "cenit" y el O., desciende al "nadir", para volver al principio, el E. Es decir, la 1ª casa es lo que llamamos la XII; la 2ª es la XI, etc. De manera que, en rigor, el ciclo comenzaría a la puesta de sol. Pues todos los planetas ascienden, culminan y descienden del mismo modo que el Sol, pero es él el que "marca la hora".

-Por lo demás, las casas, de por sí estáticas, se ponen "en movimiento" a través de sus regentes. Y también nos percatamos de hasta qué punto los lugares superiores pueden mantenerse al mismo nivel, o bien descender, mientras que los inferiores pueden mantenerse, o, por el contrario, ascender.

 

-IMPORTANTE: Desde la óptica cristiana, el "movimiento divino" que hace posible todo itinerario espiritual comienza en los Cielos y no es otra cosa que el descenso del Hijo en la Encarnación: "Dios nos amó primero".

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Soy un cristiano católico que busca "comprender, con todos los santos, qué es la anchura y la longitud, la profundidad y la altura, y conocer el amor de Cristo, que sobrepasa toda ciencia"(Ef 3,18-19). Por lo demás, someto mi parecer al juicio de la Iglesia.


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