DE LOS DOS EJES LUNARES ...Y DE BARACK OBAMA

En diversos artículos nos hemos ocupado de las relaciones entre los dos ejes lunares, el nodal y el de la "Luna negra". Señalábamos cómo el afrontamiento entre ambos significa el conflicto entre la esfera extremosa de la subjetividad lunar y el ámbito en que entran en contacto la subjetividad "normal"y la objetividad (o también el"alma"y el"espíritu"), es decir, el ámbito en que la subjetividad accede a la objetividad o se funde con ella.
Podemos hablar, pues, del eje nodal como de un"umbral" ante el que se sitúa la subjetividad "normal"para optar entre permanecer en sí misma, en su mundo limitado o abrirse al mundo real. Pues bien, el eje de la "Luna negra", que simboliza la polarización extremosa de la subjetividad, desgarrada entre la "cerebralidad" y la "sensualidad", al situarse ante el mencionado "umbral", corre el riesgo de afirmar demasiado su desgarramiento subjetivo frente a los fueros del mundo real, ya sea insistiendo en lo cerebral, ya subrayando lo sensual.
Es como si el"examinando" confiase demasiado en sus propios recursos a la hora de presentarse ante el tribunal o pretendiera "hacer trampas". No en vano las personas cuyo tema astral viene marcado por "aspectos" o ángulos inarmónicos o complicados entre los ejes en cuestión suelen ser expertas en "meterse en camisa de once varas" o en"calzarse las botas de siete leguas", pues semejantes configuraciones son algo así como el prototipo de la"tentación".
Se trata, pues, de ángulos que fomentan el prometeísmo de toda laya, una actitud que no puede sino atraer el correspondiente castigo. Es verdad que en la vida cotidiana semejante actitud no tiene por qué llegar tan lejos y puede quedar a veces en atrevimiento o temeridad. Pero difícilmente escaparemos indemnes: siempre habremos de pagar un precio por nuestra conducta. No digamos si el sujeto del tema astral es un hombre público cuyas decisiones afectan a mucha gente.
Pues bien, si mi información es correcta, en el tema del nuevo presidente de Estados Unidos, Barack Obama, encontramos una conjunción de los citados ejes, conjunción que afecta a su misma personalidad. Eso quiere decir que, por lo pronto, nos las habemos con un hombre que no deja a nadie indiferente (eje nodal en el sector I) y ante el que se plantea de forma casi ineludible la necesidad de optar.
Por otra parte, el nodo descendente situado en I nos habla de un temperamento extrovertido, espontáneo y capaz de identificarse con los "perdedores" y de luchar por ellos.
Sin embargo, su personalidad es más compleja. Urano, el regente del Ascendente y dispositor del nodo descendente se halla en exilio. Eso significa que la percepción de la realidad desde la óptica del "perdedor"se encuentra grandemente debilitada. Ahora bien, el planeta Urano hace conjunción con el nodo ascendente, lo que da a entender una"prueba" muy difícil de superar.
El otro factor clave en la personalidad de Barack Obama es el perigeo lunar, lo que le otorga el "calor", la"cercanía"que le permite pasar ante la gente como "uno más", eso sí en el plano de la subjetividad extremosa y necesitada de objetividad. Hay que decir que Urano es también el dispositor del perigeo, lo que implica que la identificación con los "perdedores" a que aludíamos antes se encuentra un tanto hipotecada por aquella subjetividad extremosa.
Ahora bien, Urano (la creatividad, la afirmación de la propia libertad, un cierto espíritu "prometeico"), el regente de la personalidad y el dispositor de ambos ejes, lo hallamos en el signo de su exilio y en conjunción no sólo con el nodo ascendente, como decíamos antes, sino también con el otro extremo del eje de la "Luna negra", el apogeo lunar (el polo cerebral de la subjetividad).
Eso significa que la personalidad del nuevo Presidente, aparte de no contar con una"fuerza motriz"suficiente (Urano en exilio), se encuentra dividida entre una capacidad de principio para "estar en la realidad"y una subjetividad extremosa que se superpone a ella y que amenaza con deformarla.
Apenas es necesario observar que los problemas de Obama son también los nuestros, dado el poder acumulado en su persona y la trascendencia de sus decisiones en el ámbito geopolítico. Nos viene a la memoria lo que, con frecuencia, decían los astrólogos antiguos y que, evidentemente, sólo tiene sentido dentro de la astrología mundial: "Limítese el astrólogo a erigir temas de hombres muy poderosos. Los de personas corrientes apenas tienen relevancia".
Que las inclinaciones astrales se confirman o no de acuerdo con el nivel espiritual del sujeto, de los valores que lo inspiran y de su actitud ante Dios apenas es preciso recordarlo.
