DE LA VENIDA DE CRISTO EN LA CARNE Y DE SU OPORTUNIDAD (Un texto de "La leyenda dorada")

“La celebración del Adviento del Señor abarca cuatro semanas para significar las cuatro especies de advenimientos de Jesucristo, a saber: en la carne, en el espíritu, en la muerte y en el Juicio. La última semana no está completa porque la gloria que será otorgada a los santos en la última Venida no tendrá fin…
Aunque los advenimientos de Jesucristo sean cuatro,
En relación con la venida en la carne, podemos establecer tres consideraciones: su oportunidad, su necesidad y su utilidad. La oportunidad se deduce, ante todo, del lado del hombre, que, en primer lugar, bajo la ley de la naturaleza, llegó a la convicción de haber perdido el conocimiento de Dios: de ahí su caída en los abominables errores de la idolatría y la necesidad en que se halló de clamar diciendo: “Señor, ilumina mis ojos…”(Ilumina oculos meos, Sal 12). A continuación vino el régimen de
La oportunidad se deduce, en segundo término, del lado del tiempo, ya que el Salvador vino en la plenitud del tiempo (Gálatas, 4). “Muchos se preguntan-dice san Agustín- por qué Jesucristo no ha venido antes; es que todavía no había llegado la plenitud del tiempo, según la disposición de Aquél por quien todas las cosas han sido hechas en el tiempo”. Es decir, llegada la plenitud del tiempo, vino el que habría de liberarnos del tiempo. Ahora bien, una vez liberados del tiempo, llegaremos a la eternidad, en la que el tiempo habrá desaparecido.
En tercer lugar, la oportunidad se deduce del lado de la herida y de la enfermedad. Dado su carácter universal, también era oportuno que el remedio fuese universal, como dice san Agustín: “Cuando en todo el universo sufría abatido el gran enfermo, llegó el gran médico”. Es la razón por la cual
Voragine, Jacques de, “La légende dorée I”, París 1967, Garnier-Flammarion, 27-28 (La traducción es nuestra).
1) El texto alude a las llamadas “antífonas de
