LA "NATURALEZA" COMO LÍMITE DE LA ACCIÓN DIVINA

-El camino espiritual supone siempre un punto de partida: la “naturaleza” humana. Expresada en categorías astrales, la hermenéutica pertinente tendrá en cuenta el “astra inclinant, non necessitant”, de manera que, por conflictivas que sean las configuraciones astrales, la voluntad asistida por la gracia está en condiciones de modificarlas. Y así la acción divina hará que la “naturaleza” astral se transforme en instrumento fiel del Espíritu.
-Ahora bien, el adagio tomista “La gracia no destruye la naturaleza, sino que la perfecciona” señala entonces el “límite” a la acción divina, no en el sentido de que el poder de Dios sea limitado, sino en el de que dicho poder no pretende disolver la naturaleza o destruirla.
-Lo contrario sería concebir la meta del camino espiritual como la “Suprema Identidad”, es decir, como el reconocimiento de que no hay diferencia entre el ámbito divino y el humano, o bien es “ilusoria”.
-Por consiguiente, la “naturaleza” humana, se exprese en categorías astrales o en otras cualesquiera, es y siempre permanecerá distinta de Dios. Por eso el autoconocimiento, anterior o concomitante al camino espiritual es una tarea irrenunciable. Primero se tratará de un conocimiento basado exclusivamente en la razón natural; luego, de un conocimiento fundado en la razón iluminada por la fe.
-La “naturaleza” nos ha sido dada por Dios de una vez. Él la mantiene en el ser, haciendo posible el desarrollo de sus posibilidades. En cuanto al autoconocimiento, es el desarrollo de un constitutivo esencial de la “naturaleza” como es la razón. Semejante desarrollo dependerá, al principio, de la razón misma en cuanto creación de Dios; después, el autoconocimiento será obra de la razón auxiliada por la gracia, una vez que el ente humano se abra a ella.

Jose Miguel dijo
Hola Emilio,
Siempre me ha interesado mucho este tema. Le felicito por sus aportaciones.
Quisiera que me hiciera unas precisiones en aras a una mejor compresión.
Se trata de delimitar "naturaleza", pues entiendo ésta como "naturaleza cero", es decir, antes de un desarrollo biográfico involuntario (educación, acontecimientos externos de diversa índole, etc ) y voluntario ( trabajo moral, etc.).
Quisiera, además, que me respondiese a estas cuestiones o que me aclarase estos puntos:
En primer lugar, ¿"Naturaleza" en alusión a una persona concreta designa más que "natualeza humana"?¿Se hablaría entonces de naturleza humana en general y de naturaleza propia?
En segundo lugar, solo admitiendo categorías astrológicas podríamos referirnos tan en profundidad la naturaleza de tal o cual persona ¿De qué otro modo si no?
En tercer lugar, parece que habría un tercer elemento sumado a la naturaleza propia de cada sujeto y a la acción de la gracia: la contingencia de la vida.
28 Octubre 2008 | 05:40 PM