MÁS SOBRE EL BLOGGER (II)

-Exceso de modestia que encubría una extraordinaria sensación de poder intelectual (exento de combatividad, eso sí, lo que quizá explicará más tarde el escaso reconocimiento social, por el que siempre he sentido poca apetencia).
-¿A qué atribuir esta "falta de combatividad"? Quizá a una "falta de confianza" en mí mismo, subsiguiente a la conjunción "Cabeza del Dragón"/Ascendente, una especie de "temor reverencial" a la trascendencia que yo sentía "habitarme" y que podríamos definir como una "síntesis de los opuestos": el "dragón en su madriguera", dice el Yi-King del primer trazo del hexagrama "Khien", como para significar una energía primordial y recóndita.
-En mi caso sólo puede salir al exterior a través de una actividad súbita y de una referencia explícita a las cosas del espíritu. Es verdad que la índole "salvaje" de esta actividad no la hace fácilmente dominable, con lo que corre el peligro de caer en la desmesura. Es justamente la percepción inconsciente de este peligro lo que me hizo tímido desde el principio, como quien, sabedor del peligro que implicaba el desencadenamiento de aquella energía, hubiera optado de antemano por no favorecer su salida "a la superficie". Pero, puesto que el riesgo objetivado de una "hybris" era detectado desde el principio, las consideraciones sobre el "genio" de determinados personajes sólo han despertado en mí sonrisas de conmiseración, las sonrisas de quien, a fuerza de conocer la raíz de la "genialidad", se explica su “hybris” sin por ello excusarla.
-Parecería que con ello despacho de un plumazo el fenómeno de la hipertrofia del ego, casi inseparable del pensamiento moderno y, en esencia, es así. En todo caso, quedaría por efectuar una descripción de las formas concretas en que el incontrolado desencadenamiento de aquella energía primordial se manifiesta en la sociedad moderna y sus temibles consecuencias. El endiosamiento de la élite intelectual y las influencias de tal actitud en todos los ámbitos de la vida fueron para mí evidentes desde muy pronto. Por eso sentí desde el principio la necesidad de huir como de la peste de aquellos ambientes que, por connaturalidad, hubiesen sido, a primera vista, los míos. Sin menoscabar las realizaciones de pensadores y artistas "geniales" en lo que tenían de esfuerzo, ya que no de mérito, las vi siempre como "pompas de jabón" y "castillos en la arena", como intentos apenas encubiertos de lograr un reconocimiento social que yo no apreciaba. Siempre he valorado más el aprecio de unos pocos que el figurar escrito en todos los muros. Lo cual no me llevó nunca a sentirme miembro de pleno derecho de una élite que oficiaba de tal. A lo sumo, a título de indispensable "vacuna" para no sentirme solo en medio de la multitud: el "trato entre iguales", al menos "in extremis", preserva del sentimiento de "estar loco", del desequilibrio por exceso de aislamiento (por lo demás, desde siempre he sentido desconfianza ante la locura concebida como enfermedad, quizá influido por las palabras de mi padre: "¿Qué es eso de estar loco? Si yo quiero, también me pongo loco o me hago el loco"; intuición que encerraba una parte de verdad, como otras suyas; así, cuando decía que "lo de la cultura es un comercio como otro").
-Luna en Capricornio, por consiguiente, en exilio, a la vez que en cuadratura con un Sol exaltado inclina al "elitismo" o a la "poca popularidad". En mi caso dificulta también la identificación con el "Dragón", fusión luni-solar como meta y valor.
-¿Cómo interpretar, desde el punto de vista de la conciencia, la posición de
-Por tanto, si en la primera mitad se trata de una fenomenología de la conciencia, en la segunda nos las habemos con una fenomenología "pasiva", imantada por el ser del principio. En la primera mitad todo ocurre como si nos definiéramos y desligáramos paulatinamente a partir del Ser, de Dios, mientras que en la segunda nos integramos y nos religamos a Él ("venimos de Dios y a Él volvemos"). En cualquier caso,
-Con todo, es la posición de Júpiter en XII y en cuadratura con el Sol la que conlleva poco poder institucional u oposición a él. Y aquí está la propensión a la “marginalidad” con la que me identifiqué desde muy pronto y para la que creía contar con fuerzas suficientes (¡El “Aries” cartesiano y su individualismo a ultranza!).
-En fin, ¡cuántas vicisitudes para experimentar en propia carne lo que decía santa Teresa: "La humildad es la verdad"! No en vano dicha virtud es fundamental para avanzar en la vida espiritual. Y es que nunca tendremos la suficiente humildad ante Dios. De ahí la necesidad de pedírsela continuamente para poder vivir en la verdad.


luism dijo
Lo he leído todo, pero muy complejo. No alcanzo muchas cosas. Mezcla de teosofía y matemásticas.
20 Noviembre 2008 | 07:25 PM