DE LA HUMILDAD
En Visiones e instrucciones (c.63), Angela de Foligno observa que es “en la humildad donde hay que apoyarse y echar raíces, como miembros unidos a la cabeza, con unión verdadera y natural, si deseáis el descanso de vuestras almas…La condición de la paz es la humildad…Esta es una maravillosa y brillante luz que abre los ojos del alma sobre la nada del hombre y la inmensidad de Dios. Cuanto más conozcáis su bondad inmensa, más conoceréis vuestra nada, y cuanto mejor veáis vuestra nada y la desnudez propia, tanto más se elevará en vuestra alma la alabanza del inefable; la humildad contempla la bondad divina, y hace que fluyan de Dios las gracias con que florecen las virtudes. La primera de éstas es el amor de Dios y del prójimo, y la luz de la humildad es la que da origen al amor. Viendo su nada, y a Dios inclinándose sobre esa nada, y las entrañas divinas estrechando esa nada, el alma se inflama, se transforma y adora…Cuando busco la fuente del silencio, la encuentro en el doble abismo, donde


Jesús Cánovas dijo
Impresionante texto, tanto por su profundidad como por su fuerza poética. Interesante la conexión que Ana Fogolino hace entre humildad y Caridad. Solo del corazón humilde puede surgir el Amor, porque previamente, en su desnudez, es capaz de recibirlo. Este texto quedaría completado con el Himno de San Pablo. Un saludo, Emilio.
18 Octubre 2008 | 12:14 AM