DE LUTETIA PARISIORUM
De mi estancia en París destacaré los contactos con Abellio y Carteret. El primero, en el plano de la fenomenología trascendental en general; el segundo, en el de su aplicación astrológica. Ambos influyeron grandemente sobre mi pensamiento, al menos durante una época. Por lo demás, para mi orientación en los ambientes más o menos gnósticos, conté con la ayuda inestimable de mi mujer, que, sin ser especialista en asuntos de gnosis, siempre tuvo un certero instinto para discriminar lo verdadero de lo falso: casi siempre el “experimentum crucis” estaba en la frecuente actitud de los gnósticos ante el amor y la sexualidad: "la mujer" era un acicate estimulante para poner a prueba la propia presencia de espíritu, una tentación o un desafío, no una compañera, ni una amiga y, todavía menos, "el hueso de mis huesos y la carne de mi carne" de que habla el “Génesis”, una mentalidad, por lo demás, similar a la de no pocos eclesiásticos, aunque viviesen en celibato.
En aquellos días me llegaban con frecuencia noticias sobre el grupo reunido en torno a un profesor español exiliado y de ideas ácratas, grupo a cuyas sesiones nunca me animé a asistir. Aquí no tuve necesidad de los buenos oficios de mi mujer; la lectura de algunos de los escritos de G.C. me bastó para convencerme de que mi camino no era ése. Aunque sí conté con la impresión de mi difunta amiga C.S.C., relativamente asidua de aquellas reuniones y que captó con precisión su "espíritu".



José Luís Samper dijo
Me alegra saber que tu mujer evitara tu extravío gnóstico. Al parecer llegó en el momento oportuno de tu vida, como enviada del cielo... Has sido afortunado y ahí tienes un motivo de agradecimiento.
Dices que Abellio y Carteret influyeron mucho en tu pensamiento, "al menos durante una época". Esto parece apuntar a que esa influencia fue dejada atrás o superada. ¿Qué hizo que esa influencia fuese relativizada?
21 Octubre 2008 | 07:56 PM