
En 1940, el doctor Pierre Barbet, cirujano del hospital “Saint-Joseph” de París publicaba un texto sobre la pasión corporal de Jesús, texto conocido, sobre todo, en relación con la polémica sobre la autenticidad de la Sábana Santa de Turín.
Dejando a un lado la discusión sobre los aspectos anatómicos concretos de la Pasión, que dejamos a los especialistas, sí queremos destacar la relevancia del análisis en lo que se respecta al modo como la Persona de Jesucristo asume los sufrimientos de la Pasión: por un lado, experimentándolos al modo de un hombre cualquiera; por otro, mostrando el autodominio del Dios-Hombre en medio de los dolores físicos más terribles (“Endurecí el rostro como pedernal, por eso no sentía los ultrajes”).Es decir, a la vez que se deja invadir por ellos para mostrar a los humanos no ya la mera voluntad de compartir sus sufrimientos, sino también la experiencia del sufrimiento mismo, el Dios-Hombre nos muestra la capacidad, exclusivamente suya, de tomar conscientemente sobre sí la Pasión y Muerte para demostrarnos que Él da su vida porque quiere.
Los teólogos, a lo largo de los siglos, han analizado lo que significa la unión hipostática, a saber, la unión de ambas “naturalezas”, divina y humana, en la única Persona del Verbo. Pues bien, dado que los sufrimientos de la Pasión nos presentan el comportamiento de Cristo en una situación-límite, nos ofrecen también la ocasión de profundizar no solo sobre las relaciones entre ambas “naturalezas” en Cristo, sino también sobre las que se dan en el hombre deificado entre naturaleza y gracia.
Véase el texto original en francés de Pierre Barbet,"LA PASSION CORPORELLE DE JESUS",en:
http://www.livres-mystiques.com/partieTEXTES/Barbet/passion.html#(3)
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