HERMENÉUTICA ASTRAL Y APERTURA AL ÁMBITO SOBRENATURAL: ALGUNOS PRINCIPIOS

1) El ente humano es capaz de vida sobrenatural, es decir, de convertirse en “Dios por particpación”, como dice san Juan de
2) De hecho, ha sido elevado al orden sobrenatural.
3) Su elevación no supone una negación de la “naturaleza”.
4) Ya elevada al orden sobrenatural, la humanidad experimentó la “caída” original en su cabeza adámica.
5) Al llegar la plenitud de los tiempos fue redimida por Cristo.
6) Por tanto, al ente humano no le es posible vivir la sobrenaturaleza al margen de Cristo.
7) Puesto que la naturaleza humana quedó vulnerada, pero no destruida, hay que partir de ella, sabiendo:
a) que lo mejor de ella nos acerca a Dios, sin alcanzarlo;
b) que lo peor de ella nos aleja más y más de él.
8) Por tanto y considerando que la hermenéutica astral es un buen medio para el conocimiento de las inclinaciones de la naturaleza, podemos decir que los mejores aspectos y configuraciones astrales nos aproximan a Dios, sin alcanzarlo de verdad; y los peores nos alejan de Él.
9) Ahora bien, Cristo ha curado la naturaleza humana de un modo radical.
10) La obra de Cristo es válida para nosotros en tanto la aplicamos.
11) Dicha aplicación es posible en virtud del Espíritu.
12) La hermenéutica ha de tener en cuenta esto: la fe en Cristo introduce un criterio nuevo, el de “nueva creatura”.
13) Según dicho criterio, las buenas características astrales resplandecen plenamente en quien viva con autenticidad su fe, mientras que las malas quedan amortiguadas y vienen paulatinamente superadas.
14) Evidentemente, para que el influjo de la fe sea efectivo se necesita que la fe sea operante y no sólo teórica. ¿Cómo saberlo? Por los frutos del Espíritu.
15) El problema de hasta qué punto la libertad puede modificar las expectativas astrales sólo hay que plantearlo de una manera práctica: con la ayuda del Espíritu, todo es posible; sin su ayuda, las limitaciones son muy grandes, pues la naturaleza humana permanece herida tras el pecado original. El ser humano está “crucificado” entre el espíritu y la carne, y sólo Cristo puede salvarlo.
16) Por tanto y como conclusión, la señal de que uno avanza en la vida espiritual es que los defectos del propio tema astral van superándose poco a poco. Y cada cual debe conocer los suyos.
