La Coctelera

¿Sexto sello? El blog de Emilio Saura Gómez

"Y el sol se volvió negro..."

3 Septiembre 2008

URANO, NEPTUNO Y PLUTÓN: PARA UNA APROXIMACIÓN ASTROLÓGICA A LAS IDEOLOGÍAS

-Ayudó mucho a descubrir el simbolismo de los tres últimos planetas la consideración de las fechas de sus respectivos descubrimientos.

-Así, Urano, descubierto el 13-3-1781 (su posición era 24º Géminis) suele asociarse al nacimiento de E.E.U.U., a la Revolución Francesa y, por tanto, al individualismo, al liberalismo, al lema “libertad, igualdad, fraternidad”, a la ruptura con la tradición y, en definitiva, a la “razón moderna”.

-Neptuno, descubierto el 8-8-1846 cuando entraba en el grado 28º de Acuario, viene asociado al socialismo, al colectivismo, a la “extensión de las libertades burguesas”(curiosa proximidad con la publicación de “El Capital”), pero también a la puesta en cuestión de la modernidad (también por esas fechas surgen movimientos “espiritualistas”, no basados precisamente en la razón moderna, como el espiritismo; por lo demás, las apariciones de la Virgen en La Salette empiezan a producirse unos meses antes: “Celle qui pleure”, “la que llora”, la llama Léon Bloy; es el “llanto sobre el mundo moderno”).

-Plutón, descubierto el 23-1-1930 (posición: 18º-25´Cáncer). Es la época del fascismo y del nazismo, en la que se incuba la Segunda Guerra Mundial, a la que seguirá el triunfo de las democracias y del comunismo, entre los cuales estallará muy pronto la “Guerra Fría”, marcada justamente por Plutón y el “equilibrio del terror”. Es decir, el afrontamiento entre el bloque uraniano y el neptuniano bajo la espada de Damocles nuclear obliga a ambos a desarrollar una coexistencia pacífica. Una coexistencia que, en último extremo, no puede sino favorecer la ósmosis entre las dos ideologías políticas.

-Una observación clave: el período de revolución de Urano, sumado al de Neptuno iguala al de Plutón. Puesto que el de Neptuno duplica aproximadamente al de Urano, podemos escribir: 1+2=3. y así la revolución de Plutón triplica en años a la de Urano y equivale a una y media revoluciones de Neptuno.

-Dicho de otro modo: si Urano es como la unidad, Neptuno será la dualidad, y Plutón, el ternario. O también: si Urano es la “tesis”, Neptuno será la “antítesis” y Plutón, la “síntesis”. Asimismo: si Urano es la “identidad”, Neptuno será la “diferencia” y Plutón, el intento de armonizarlas, la “unión de los opuestos”. De manera que Urano sería la individualidad “absoluta”, Neptuno, su negación, o también, la individualidad en conflicto, mientras que Plutón tenderá a la síntesis de ambas, ya sea en sentido positivo o negativo.

-No es correcto, pues, considerar la conciencia neptuniana como mera indiferenciación; se trata más bien de una negación de la individualidad “absoluta”. Por tanto, de una individualidad “en conflicto” o “en relación”. Ahora bien, puesto que 2 es el número del conflicto o del contraste, habría que atribuir a Neptuno un carácter mucho más diferenciador del que suele concedérsele.

-Supuesta la implosión del comunismo, el otro bloque pretende abarcar la íntegra esfera del poder, sin conseguirlo, pues su carácter parcial “exige” un contrapolo que reemplace al comunismo: se trata, por extraño que parezca, del islamismo. Pero el desideratum de Plutón como “unión de los opuestos” ha de cumplirse: si antes fue el “eje” Roma-Berlín-Tokio el que desempeñó el papel plutónico, en su vertiente eminentemente negativa, hacia 2025 vendrá algo peor…Pero nada podrá impedir, al mismo tiempo, la “síntesis” positiva de “identidad” y “diferencia”.

-Los periodos de revolución de Urano, Neptuno y Plutón revisten carácter septenario, más exacto en el caso del primero (84=7x12), menos en el de los otros dos (164,8, valor de la revolución de Neptuno, se aproxima a 14x12; y 248,5, periodo de revolución de plutón, a 21x12), lo que permite relacionarlos con el bíblico “tiempo, tiempos y la mitad de un tiempo”, es decir, 3 ½ tiempos, que aparece, por ejemplo, en la “Gran Tribulación”.

Notas

1.Neptuno se aproxima al grado zodiacal en que se situaba en la fecha de su descubrimiento. Por eso la conjunción Júpiter-Neptuno de 2009, que se producirá prácticamente en esa posición, tenderá a recapitular el ciclo y a poner de manifiesto la índole más profunda del planeta.

2. El simbolismo de los tres planetas “modernos” reviste, como es lógico, dos caras: una benéfica y otra maléfica.

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4 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Jose Miguel

Jose Miguel dijo

Hola Emilio,

Podrías indicar la cara "benefica" de esta triada en la Iglesia insistiendo, es decir, explicitando acontecimientos concretos, en la influencia plutoniana.

5 Septiembre 2008 | 06:34 PM

José Luís Samper

José Luís Samper dijo

Me llama la atención la aparición de estos planetas y la aparición de "novedades", es decir, ideologías "inventadas" que nacen por oposición al cristianismo, y en ese sentido adoptan el papel de una religión. Todo eso referido a unos momentos en que la cultura occidental se ha extendido por todo el mundo. ¿Cómo se manifestó la aparición de estos planetas en el mundo musulmán o chino?

6 Septiembre 2008 | 04:17 PM

www-espacioblog-com-analog

www-espacioblog-com-analog dijo

Con motivo de la coincidencia del descubrimiento de Urano con la Revolución Francesa, es curioso constatar cómo, un siglo antes aproximadamente, las apariciones del Corazón de Jesús a Santa Margarita María de Alacoque intiman al rey de Francia a colocar la enseña en sus banderas como garantía de durabilidad de la monarquía. No habiendo aceptado el rey el consejo, las consecuencias anunciadas se manifiestan de inmediato: es la Revolución. Es como si Urano denotase la proximidad de una prueba terrible para la autoridad tradicional y para una sociedad construida sobre principios cristianos: la llegada de la modernidad, con la tentación que supone la búsqueda de una libertad sin apenas barreras.
En cuanto a Neptuno, su descubrimiento parece coincidir con una prueba semejante, esta vez para el clero católico, en parte desviado de su verdadera misión, como se denuncia en las apariciones de La Salette (1846), "La que llora" ante las desgracias que, a consecuencia de ello, se ciernen sobre la Iglesia y sobre la Humanidad. Bien es verdad que la Virgen, en Lourdes (1858) y en Fátima (1917) anuncia motivos de esperanza. En fin, un tema muy extenso.
Lo cierto es que en el Concilio Vaticano II se intenta recoger la problemática que la modernidad ha ido planteando a la Iglesia. Es fácil ver cómo en él se afrontan dos tendencias fundamentales: la "uraniana" y la "neptuniana". La primera, centrada en la incorporación de los hallazgos positivos de la democracia y de la ciencia; la segunda, polarizada en los valores de las ideologías colectivistas. En cuanto a Plutón, se manifiesta, por ejemplo, en el conflicto entre los teólogos que propugnan el simple "aggiornamento" y los que, como Balthasar y Ratzinger, reclaman, además, un "ressourcement", un "retorno a las fuentes".

10 Septiembre 2008 | 06:36 PM

www-espacioblog-com-analog

www-espacioblog-com-analog dijo

Efectivamente, las ideologías uranianas y neptunianas adoptan, en su mayoría, la forma que dices, a saber, la de sucedáneos del catolicismo y, al final, en lugar de traer la utopía que anunciaban, desembocan claramente en la anti-utopía. Y es que, al final, "astra inclinant, non necessitant", de manera que la apertura a nuevos horizontes que comporta el descubrimiento de los tres últimos planetas se tradujo en gran parte en una "hybris", en lugar de convertirse en un reconocimiento de los límites del individuo y de la humanidad.
No he investigado a fondo la incidencia de tal descubrimiento en China y en el Islam. Pero, en la medida en que la conciencia occidental ha ido universalizándose, me parece que los efectos inducidos en esos ámbitos se mueven a remolque de Occidente. Es curioso, de todos modos y en coincidencia con el descubrimiento de Neptuno, el surgimiento de un movimiento colectivista en China hacia 1850, acaudillado por alguien que se hacía llamar el "hermano de Jesús" y que pretendía defender los derechos de los más desfavorecidos.
En cuanto al Islam, el estudio retroactivo confirma que la presencia de los planetas Urano y Neptuno en la conjunción fundamental del tema de La Hégira es clara, por más que los efectos colectivos de dicha posición no fuesen aún visibles, dado que los planetas en cuestión todavía no se habían mostrado a la humanidad. Se trata de un problema muy amplio que
quizá podamos abordar por carta.

10 Septiembre 2008 | 07:04 PM

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Soy un cristiano católico que busca "comprender, con todos los santos, qué es la anchura y la longitud, la profundidad y la altura, y conocer el amor de Cristo, que sobrepasa toda ciencia"(Ef 3,18-19). Por lo demás, someto mi parecer al juicio de la Iglesia.


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