NOTAS A PROPÓSITO DEL EJE DEL "SOL NEGRO"


-El "Sol negro" permanece en cada signo 1750 años. Ahora bien, 1750x2=3500, número que puede escribirse bajo la forma "un tiempo, dos tiempos y la mitad de un tiempo"(1000+2000+500).
-Por otra parte, 21000:6=3500, lo que divide la revolución del "Sol negro" en 6 "días", que podemos conectar con la creación en espera de su consumación en el 7º día; lo cual nos permitiría, por analogía, dividir los 6000 años de la creación proporcionalmente a 1,2 y 1/2, y así tendríamos tres períodos de 1714,285, 3428,57 y 857,14 respectivamente: el de 3428,57 años iría desde el 4000 a.C. hasta el 571,72 a.C.; el de 1714,28 llega hasta 1142,565; el de 857,14, hasta el año 2000.
-¿Cabe simbolizar astrológicamente el fenómeno de las "Grandes Tinieblas"?. Es curioso constatar cómo día del nacimiento de Juan Pablo II, el Papa a quien corresponde el lema “De labore solis” en la serie de san Malaquías, tuvo lugar un eclipse solar en el grado 27 y algunos minutos, una posición zodiacal muy próxima a la del famoso eclipse anunciado por Tales de Mileto, que se produjo en conjunción con el “Sol negro” y que hemos estudiado en otro lugar de este blog como representativo del nacimiento de la filosofía.
-Se trata, pues, en el lema en cuestión, de un eclipse de la Trascendencia, de una ocultación del Sol por la Luna (del "espíritu" por el "alma"), es decir, de una ocultación de la Trascendencia por la mente o el cerebro. Y viene a nuestra memoria el hexagrama que el Yi-King denomina el “oscurecimiento de la luz” y que algunos autores han asignado a nuestra época, es verdad que en el contexto de un tiempo cíclico y muy diferente del indicado por el lema “De labore solis”: la Humanidad que niega u oscurece a la Divinidad, de manera que ésta la abandona a su suerte, o también una parte de los fieles de la Iglesia que oculta o ensombrece a Cristo o a su Vicario ("Nadie le hace caso", se decía con frecuencia). Y atención!: en el tema de la Era tradicional, el eje del Dragón se sitúa en 27º-34´de Tauro-Escorpión! En cuanto al tema de la Era Judía, el Dragón se sitúa en 11º-55´Cáncer, muy próximo al de nuestra época.
-Resaltadas estas indicaciones, no es de extrañar el interés de Juan Pablo II por colaborar a la renovación de una razón de la que el “pensamiento débil” que distingue a nuestra época había levantado acta de defunción (véase la encíclica “Fe y razón”).
-Finalmente, los casi 21000 años que emplea en su revolución el eje del “Sol negro” nos traen a la memoria el valor de la letra “Schin” (21), la letra de la “humanidad” o de la “encarnación”, la que diferencia al nombre de Jesús (el Pentagrama) del de Yahvé (o Tetragrama).
