REVELACIÓN PRIMORDIAL, RELIGIONES, CRISTIANISMO

1. La religión primitiva como revelación primordial(tras la caída, primera toma de conciencia del "verdadero mundo").
2. Degradación de la experiencia primordial y origen de la pluralidad de religiones(A partir de aquí han ido surgiendo sucesivos intentos de recuperar el Origen).
3. Revelación de lo Alto como factor absolutamente nuevo (es lo que ha llevado a la distinción clásica entre las religiones que van "de abajo a arriba", y el cristianismo, que va "de arriba a abajo".
4. Profundizar con Pierre Gordon en la distinción anterior, (es decir, entre la "iniciación en la caverna", que busca trascender el ámbito fenoménico y penetrar en el universo de la "energía radiante", y la encarnación de esta "energía superior" en el mundo.
¿Hay diferencias entre esta concepción y la habitual? Quizá en el énfasis sobre la validez de la iniciación, que jamás puede "subir a los cielos", pues "nadie puede subir al cielo, sino el que ha bajado del cielo, el Hijo del Hombre que está en el cielo”.
Gordon insiste en la ruptura que supone la encarnación en el mundo fenoménico del "Superhombre divino"; hasta entonces se trataba de abandonar el mundo fenoménico, espacio-temporal, para elevarse al ámbito nouménico, adámico, al "Paraíso terrenal". En lo sucesivo será el "segundo Adán" el que penetrará en el mundo sensible y establecerá así la conexión subsistente entre el más acá y el más allá.
Al principio, pues, la única conexión con el más allá era la de la cadena iniciática, que transmitía la experiencia de un miembro a otro, pero no lograba rebasar la esfera del "Paraíso terrenal"(¿quizá por eso se habla de que "nadie puede subir al cielo"?). En cambio, tras la venida de Cristo es posible superar (con Cristo) la experiencia anterior (cuando se dice que "el primer Adán era de la tierra; el segundo viene del cielo", ¿se apuntará quizá a ésto?
Hay textos de san Ireneo que sostienen la existencia de varias moradas en el Reino, una de las cuales es justamente el "Paraíso terrenal", situado en el cuarto cielo, aparte de la "Jerusalén terrestre", localizada al nivel de la tierra, y de la "Jerusalén celeste", situada en los cielos. Por otra parte, de Juan el Bautista se dice que "entre los nacidos de mujer no hubo otro mayor que él; pero el más pequeño en el Reino de los Cielos es más grande que él".
¿Tendrá esto algo que ver con la división esotérica entre los "Misterios menores" y los "Misterios mayores", de manera que Adán se situaría en el primer nivel, y Cristo (y quienes pertenecen al Reino) en el segundo (en cuyo caso la "Jerusalén terrestre" no sería la del "hombre terreno", sino uno de los niveles del Reino, la más baja de sus "moradas"?
En tal caso, sólo a través de Cristo cabría alcanzar los "Misterios Mayores". A nuestro entender, semejante división no es más que un pálido reflejo de lo que expone Ireneo, hasta el punto de que ni siquiera los "Misterios Menores" serían accesibles de una vez por todas al margen de Cristo. La prueba está en la necesidad de su "descenso a los infiernos" para purificar las almas de quienes esperaron su venida.
5. ¿Porqué sitúan los gnósticos la "Suprema Identidad" más allá de la Unión Hipostática? Justamente porque no admiten la posibilidad de una "distinción real" entre Divinidad y el hombre, pues en tal caso verían peligrar la "no dualidad". Por eso tampoco pueden entender la distinción real entre las Personas Divinas. En definitiva, para ellos se trataría de extraer todas las consecuencias de un "Dios abstracto" y al alcance de su mente. Por eso el conocimiento que Cristo tenía de Dios les parece insuficiente, de manera que el propio Cristo sería esclavo de la "ilusión".
No es por la mera afirmación de la no-dualidad como se llega a la verdadera identificación con Dios, sino precisamente a través de la experiencia de la distancia, de la Trascendencia; y sólo quien experimenta la distancia entre Dios y el hombre puede estar abierto a comprender, a través de la gracia, la identidad con él o la participación gratuita en su ser: "Inter Creatorem et creaturam non potest tanta similitudo notari quin maior sit dissimilitudo notanda". La "dissimilitudo" que distancia en la humildad deviene "similitudo" por la gracia; así quienes, en una actitud de “hybris”, tratan de apropiarse de la "similitudo", no pueden sino incurrir en la cólera divina.
