A PROPÓSITO DE DOS TEXTOS RELACIONADOS CON LOS "CIELOS"

1)"Las fuerzas de los cielos se tambalearán"(Mateo 24,29).
2)"Y vi un cielo nuevo y tierra nueva"(Apocalipsis 21,1).
¿En qué puede traducirse lo primero? ¿En alteraciones de los movimientos planetarios (retraso, adelanto,etc.), que ocasionan catástrofes en la superficie terrestre? ¿Son mensurables tales alteraciones? En el caso de un impacto que desplace a tal o cual planeta, parece que sí. Como también (a efectos de medición) con motivo de la aparición de un nuevo planeta, que modifica los movimientos esperados para otro(caso de Plutón respecto de Neptuno). En definitiva, una cosa es calcular las efemérides de un planeta, y otra, comprobar las posiciones calculadas para un instante dado. Hay que suponer que estamos hablando de la culminación de un período de alteraciones. ¿Cómo medirlas? Bien mediante el telescopio, bien por procedimientos no ligados a la astrología, puesto que implicaría la posibilidad de variaciones empíricas.
En lo que se refiere al segundo texto, parece que ha de interpretarse en el sentido de una entrada del cosmos en la eternidad o una incorporación a la misma como consecuencia concomitante a la resurrección. Ello supondría la desaparición del tiempo, no del espacio, que se asemeja más a la eternidad.
Evidentemente, el hombre no dejaría de ser hombre, pero su ser quedaría integrado o insertado en la eternidad. No se trataría simplemente de asumir la "eviternidad" angélica, sino de participar de la condición divina. Paralelismo entre espacio y tiempo, analogía entre ambos, pero jamás identidad. Es decir, en relación con el tiempo se da la jerarquía eternidad/eviternidad/tiempo humano. En relación con el espacio, la jerarquía es unidad/dualidad/multiplicidad inconsciente de la unidad que a ella subyace.
Se trata, en definitiva, de superar el tiempo, integrando a la vez la multiplicidad en la unidad a través de la dualidad. Semejante transformación implica, de un lado, el acceso a la simultaneidad (superación del tiempo) y, de otro, la perfecta jerarquización espacial. No quiere esto decir que desaparezca la forma, la cual será elevada, por así decirlo, o enraizada en la esencia. Tan sólo se trata de plasmar en todos los ámbitos la jerarquía de los números, a sabiendas de que la unidad(y, en segundo término, los números primos) ocupa un lugar privilegiado. Ella implica in-división; los números compuestos, división; los primos, in-división y división por la unidad (lo cual introduce una cierta alteridad, que no afecta a la unidad).Y tal jerarquía se refleja en la realidad informal como en la formal.
Volviendo al tema de las alteraciones, parece que sólo ellas podrían explicar el "crescendo" apocalíptico de catástrofes en los últimos años. ¿De qué naturaleza serían las alteraciones? Lo más lógico es pensar que se deben a la irregularidad del movimiento de
Por otra parte, dejando a un lado la exactitud de las efemérides, es claro que la observación directa (que no suele hacerse) permite extraer datos fiables para la interpretación o "predicción". Hay que tener en cuenta que, sin llegar a extremos de error tales como los que aconsejaron la reforma gregoriana, es claro que los errores de cálculo no son eliminables completamente. Esto ha de considerarse siempre a la hora de extraer una interpretación simbólica basada en observaciones empíricas.
En todo caso, la afirmación platónica de que "el tiempo es la imagen móvil de la eternidad" expresa muy bien la tendencia asintótica presente en la temporalidad. Ahora bien, la conjunción de ambos mundos sólo se entiende con rigor en el cristianismo, en donde la realidad intemporal se encarna en el tiempo y lo asume. Pero semejante conjunción no es previsible racionalmente. Por eso no es de extrañar que la razón humana(al margen de
La dificultad de conciliar los dos órdenes, el "esencial" y el "existencial" se ha dado siempre. Y la identificación de ambos sólo se da en Dios. Ahora bien, hay entes, como los ángeles, cuya esencia pervive mientras dura la existencia, que es inmortal; otros, como el hombre, que, conservando la esencia, mueren para luego resucitar; y otros, los demás, cuya esencia se ajusta a una existencia limitada. Y en la esencia divina perduran todas las demás como otros tantos proyectos originados en Dios.
¿Puede encarnarse Dios en el hombre? Sí, aunque eso no significa que el ser del hombre y el ser de Dios coincidan o se identifiquen sin más. Pero tampoco impide que ahí tengamos una sola hipóstasis,
