La Coctelera

¿Sexto sello? El blog de Emilio Saura Gómez

"Y el sol se volvió negro..."

13 Junio 2008

A PROPÓSITO DEL COMETA HALE-BOPP *

Entre los occidentales, el significado atribuído a los cometas casi siempre es catastrófico. En cuanto a Oriente, en el "Brihat Samhita" de Varaha Mihira, el número de pronósticos desfavorables supera con mucho al de los favorables. Según una vieja tradición, los cometas establecen un vínculo entre un sol y los planetas de su sistema, o bien entre dos soles: así, por ejemplo, con Sirio (dejando a un lado el disparatado proceder de los miembros de la secta americana Heavens´Gate, que recientemente optaron por suicidarse en el Rancho Santa Fe, no es de extrañar que hayan dejado vídeos y documentos en los que se habla de Sirio, lo que prueba que conocían algunas tradiciones que hacen referencia a dicha estrella, y la consideran como "el Sol de nuestro Sol"). A veces incluso se considera a los cometas como manifestaciones excepcionales de fuerzas provenientes del centro del mundo. Curiosamente, según Samuel el Babilonio, la tradición afirma que los cometas jamás atraviesan la constelación de Orión, pues ello ocasionaría la destrucción del mundo; cuando parecen atravesarla, hay que interpretar que es su resplandor el que la atraviesa, no ellos mismos; ¿se confunde quizá la posición del cometa, marcada por sus coordenadas, con su tránsito físico por la constelación de referencia?

Lo cierto es que los cometas aparecen intuitivamente como visitantes provenientes cuando menos de la periferia del sistema solar, o bien del espacio exterior a nuestro sistema. Cuanto mayor sea su período de revolución, más extrañas a nuestro mundo resultarán sus "influencias". Y, dado que atraviesan todas las "esferas" o "cielos" planetarios, es lógico que se les atribuya la capacidad de recoger todos los influjos que las distinguen. Según Rudolph Steiner, los cometas tendrían como función recoger los desechos del sistema solar y hacerlos desaparecer (la observación científica parece apoyar hasta cierto punto tal hipótesis, cuando atestigua que los cometas son portadores de gases venenosos y de sustancias tóxicas). Por eso no cabe concebirlos como un cuerpo cuya materia se conservaría a lo largo de su período de revolución, a la manera de cualquier otro cuerpo celeste. Más bien hay que suponer que los cometas se forman en uno de los extremos del sistema solar y desaparecen en el opuesto, para volver a comenzar de nuevo. Teoría que nos trae a la memoria algún pasaje del "Brihat Samhita", según el cual no habría más que un solo cometa que adoptaría diferentes formas.


Sea lo que fuere, la fenomenología cometaria nos presenta una realidad ajena al cuadro habitual del sistema solar. Por una parte, aparece aquí un factor nuevo que atraviesa todas las órbitas planetarias y, por consiguiente, se carga con sus energías o forma un compendio de las mismas. Por otra, la visita periódica de tales cuerpos, al incidir sobre el esquema habitual de nuestro mundo, tiende a ponerlo a prueba, a destruir su equilibrio o a determinar uno nuevo: no es de extrañar que su paso sea considerado como una especie de "juicio sobre el mundo", comoquiera que lo entendamos. Y de ahí el temor más o menos justificado ante fenómenos semejantes. Es curioso que el único pronóstico no desfavorable establecido por Cardan sobre los cometas es el que se refiere al nacimiento de algún gran rey o legislador, lo que confirma la dimensión de "juicio" a que antes aludíamos.


En cuanto a la evaluación de las "influencias" cometarias, es una tarea sumamente compleja. Ptolomeo dice que los cometas son de la naturaleza de Marte y Mercurio; del primero, por su naturaleza ígnea, según Aristóteles; del segundo, por su color y movimiento cambiantes e inestables. Cardan añade también la influencia de Saturno (el último de los planetas tradicionales, cuyo simbolismo se halla conectado, entre otras cosas, con la idea de "juicio"), pues en sus "Aforismos" dice que cuando este planeta pasa de un signo a otro suelen aparecer en el cielo ciertos signos resplandecientes, de donde viene un axioma aceptado por todos los astrólogos: "Si los maléficos Saturno y Marte, junto con Mercurio, forman malos aspectos con el Sol y la Luna, especialmente el primero, es signo de que vendrá algún cometa". Por lo demás, hoy también habría que atribuirles un simbolismo uraniano, por lo que tienen de imprevisibles en cuanto a su lugar de aparición y trayectoria. Por otra parte, los astrónomos los clasifican en cometas de período corto, cuyo afelio se sitúa aproximadamente a la distancia de la órbita de Júpiter; los de largo período, que tienen su afelio cerca de la órbita de Neptuno; y los que llevan órbitas tan excéntricas que resulta muy difícil o imposible trazar sus trayectorias. Clasificación que, desde la perspectiva astrológica, nos llevaría a asignarlos respectivamente a Júpiter, Neptuno y Plutón. Al Hale-Bopp se le atribuiría, pues, la última "influencia", dejando a un lado las exteriores al sistema solar.

¿Cómo reconocer sus efectos, es decir, las "influencias" de que son portadores?. Hay que distinguir si son matutinos o vespertinos, orientales u occidentales; si se mueven en sentido directo o retrógrado con relación al Zodíaco; también hay que considerar su orientación según los puntos cardinales; el intervalo temporal en que son visibles; el color, la forma, la magnitud de la cola; por último, se establecerá el tema del perihelio y se interpretará en sus puntos principales, situando en él la longitud zodiacal del cometa en ese momento.

Sin entrar en consideraciones técnicas, pasamos a resumir los resultados de nuestra investigación. En primer lugar, la trayectoria del cometa nace en el hemisferio sur y pasa luego al norte, en el que sigue la trayectoria este-oeste. Su paso afectará principalmente al hemisferio norte, manifestándose el máximo impacto desde la latitud 45 a la 60 aproximadamente. Sus efectos principales serán: confrontaciones bélicas limitadas y guerras civiles causadas, sobre todo, por ideologías fanáticas, muerte de poderosos y de grandes hombres, riesgo de destrucción de naciones enteras, catástrofes naturales, terremotos, desertización, sequías. Asimismo, catástrofes subsiguientes a proyectos titánicos por parte del hombre. La acción del cometa empezará a sentirse unos 45 días después de haber sido avistado por primera vez y se extenderá a lo largo de un período no inferior a 5 años. Hay que señalar que si todos los cometas tienen un impacto sobre la colectividad humana, el del Hale-Bopp será incomparable: algo así como un "paso por el crisol". Una curiosidad: dicho acontecimiento empezará a manifestarse con fuerza dentro de un año y culminará dentro de 3 años y medio aproximadamente.

No vamos a abordar las consecuencias espirituales, que pueden ser de una trascendencia jamás vista: el eclipse anterior al paso del Hale-Bopp por el perihelio coincidió con la Luna llena de Pascua, en cuyo simbolismo apenas es necesario entrar. Sí intuimos que dicho "Paso" afecta a toda la humanidad y podría enmarcarse en lo que algunos han llamado la "pequeña tribulación" (1), por oposición a la "grande", de que habla el Apocalipsis.

* Publicado a mediados de 1997 en la revista "Sol negro".

1) A la vista del rumbo marcado por los acontecimientos de 2001 y subsiguientes, el anuncio no parece desacertado.


servido por www-espacioblog-com-analog sin comentarios compártelo

sin comentarios · Escribe aquí tu comentario

Escribe tu comentario


Sobre mí

Avatar de www-espacioblog-com-analog

¿Sexto sello? El blog de Emilio Saura Gómez

ver perfil »
contacto »

Soy un cristiano católico que busca "comprender, con todos los santos, qué es la anchura y la longitud, la profundidad y la altura, y conocer el amor de Cristo, que sobrepasa toda ciencia"(Ef 3,18-19). Por lo demás, someto mi parecer al juicio de la Iglesia.


Estado del servidor

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera