"ENSÉÑANOS A CALCULAR NUESTROS AÑOS PARA QUE ADQUIRAMOS UN CORAZÓN SENSATO"

-Rigurosamente sólo puede hablarse de una simultaneidad de todos los ciclos desde la “perspectiva” de
-Desde el momento en que existe la creación, también comienza el tiempo. Aunque, para hablar con santo Tomás de Aquino, Dios podría haber creado el mundo al margen del tiempo, dice, sin embargo, el “Génesis”: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”.
-Por la misma razón, el mundo en su totalidad tendrá un fin, aunque no conozcamos la duración de su correspondiente ciclo.
-De ahí la importancia de las consideraciones sobre el ciclo individual y su duración. ¿Es posible “calcular nuestros años”, como pide a Dios el salmista?
-La expresión podría entenderse en sentido puramente “natural”, conjetural, por ejemplo, al modo astrológico: quizá a través de fórmulas como la activación del Ascendente a través de
-Pero el “enséñanos a calcular nuestros años” tiene un sentido más profundo, espiritual: vivir una existencia acorde con la voluntad y el conocimiento divinos, una existencia a la que se le otorgue “por añadidura” el “sentido sobrenatural del tiempo”.
-Para concluir: si el existir terrestre es un existir en el tiempo, ¿de qué índole es el “eón” en que se sitúa la existencia póstuma? No es puramente espiritual, al modo angélico (pues el ángel jamás tuvo ni tendrá cuerpo alguno) sino un discurrir propio del ente desencarnado en espera de la unión con su cuerpo resucitado.
