SOBRE LA FUNCIÓN DE LA PRENSA DEL "CORAZÓN"
No vamos a entrar en la estadística de ventas de este tipo de publicaciones. Sea cual sea su periodicidad, generalmente semanal, basta mirar en un kiosco: entre las revistas de la más diversa índole (mecánica, alpinismo, música de última moda, informática, cocina, etc.), ocupan un lugar preferente las del "corazón".
Desde hace algún tiempo sociólogos, periodistas y estudiosos de la "cosa mediática" se plantean un nuevo enigma: el éxito siempre en auge de este tipo de prensa. ¿Cómo se explica semejante fenómeno?
1. Esquemas fijos y poco imaginativos
Las razones del éxito no radican evidentemente en la originalidad con que presentan los temas, pues las publicaciones en cuestión suelen seguir un esquema bastante fijo y poco imaginativo.
¿Se funda el éxito en la descripción que hacen de grandes fiestas o acontecimientos sociales? Es verdad que se alude a la asistencia de personajes importantes de la política, la banca, el deporte, la empresa, la "cultura" y otros ámbitos, y eso suele despertar la curiosidad. Pero, ¿por qué esta curiosidad?
2. La función de las clases sociales
Es esencial que la revista dedique unas páginas a los avatares de reinas, reyes, princesas, príncipes y nobles, haciendo referencia, sobre todo, a nacimientos, bodas y funerales. Éste era, al principio, el tema principal de tales semanarios. Cosa normal, puesto que la vida de tales personas es, por definición y por oficio, pública. Por aquí hay que buscar quizá la razón de semejante éxito de ventas. En efecto, si en todas las épocas han existido las clases sociales, con la llegada de la democracia a un país surge la impresión de que tales clases han desaparecido, una impresión falsa, como tendremos ocasión de ver.
Pero, para ello, conviene remontarse a los orígenes de la historia. En un principio, se entendía por clase la agrupación de personas con capacidades semejantes. Al estudiar las diferentes civilizaciones detectamos variaciones en la delimitación de las "castas" o "clases" sociales, pero, generalmente, se distinguen cuatro: los hombres de "conocimiento", los de "poder", los de "gestión" y el "pueblo llano". En terminología clásica, a las tres primeras se les suelen aplicar respectivamente los apelativos de "intelectual", "guerrera" y "artesanal y comerciante".
Hay que decir que, para una sociedad dada, las cuatro "castas" o clases se alternan en el dominio o en la influencia. Y así, al principio imperan los hombres de "conocimiento" o "intelectuales"; luego viene el turno de los "guerreros" u hombres de "poder"; a ellos les suceden los hombres de "gestión"; y, por último, viene el dominio de la cuarta "casta" o clase, la del "pueblo llano". En paralelismo con esta sucesión se da también la siguiente: en los comienzos, la categoría de una persona se basaba en los méritos y las hazañas individuales; luego, en los derechos de la sangre o de la estirpe; más tarde, en los recursos materiales y el dinero; por último, en la mera apariencia.
En las épocas terminales o "democráticas", es decir, en aquéllas en que tiene la primacía la cuarta clase, el "pueblo llano", las otras tres siguen activas, aunque en la sombra, pues su estrella declinó hace tiempo, y, si salen a la superficie, siempre lo harán "en nombre del pueblo". Así, el "pueblo llano" no llega a dominar propiamente, sino "por persona interpuesta", es decir, a través de las otras clases. De esta manera, las tres primeras clases, en lugar de invocar respectivamente el "orden cósmico", el "poder de las armas" o "la fuerza del dinero", invocan siempre "los derechos del pueblo". He aquí el origen de la nostalgia de las clases sociales en una época en la que, sobre el papel, "todos somos iguales". Sin embargo, en el fondo de su ser, la gente percibe que las cosas no son así.
3. Rechazo y fascinación
Son las clases altas las que producen más fascinación en el "pueblo llano", de manera que si antaño fueron las "gestas" y las "hazañas" de los hombres de "conocimiento", de "poder" y de "gestión" las que le servían de guía y referencia, ahora que "todos somos iguales" sobre el papel continúa esa fascinación, aunque de otra forma. ¿De qué manera? En el nivel consciente, la gente mira a la clase alta con cierto desprecio, como un residuo perteneciente a otra época. Pero, en el fondo, puesto que se advierte que no hay tal igualdad entre las personas, uno desearía ser como la realeza o la nobleza, es decir, como aquéllos que representan "lo totalmente diferente". Y experimentan hacia tales personajes un sentimiento ambivalente: fascinación acompañada de rechazo.
Así, la curiosidad por la vida cotidiana de la clase alta queda satisfecha por las revistas del "corazón". De ahí su éxito. Cumplen, pues, tales publicaciones una función compensatoria, máxime cuando se trata de noticias que no salen en la prensa normal.
4. El imperio de lo efímero
Desde hace algún tiempo se da, sin embargo, en este tipo de publicaciones un fenómeno nuevo: no son las casas reales el centro de la atención, sino que ha aparecido una extraña figura: los "reyes del papel couché". Es decir, con anterioridad, los reyes salían en dichas revistas justamente por ser reyes. Ahora, una serie de personas son "reyes" o "reinas" precisamente porque salen. Frente al "status" del rey, residuo de épocas pretéritas y símbolo de un régimen y de una historia en la que el tiempo se medía por siglos y en la que no ocupaba el primer plano el interés por la "actualidad" (un fenómeno que acompaña a las épocas democráticas y al nacimiento de la prensa), el "status" del "rey del papel couché" no es posible entenderlo sino a partir del fenómeno mismo de la prensa, que hunde sus raíces en la "actualidad". Por eso esta nueva figura no se parece ni siquiera al bufón, cuya finalidad era justamente poner en cuestión la "seriedad" de la realeza y hacer que el tiempo se inclinase ante la eternidad. El nuevo "rey" sólo reina sobre lo efímero, sobre el instante vacío. Es el destino de nuestra época.





tumbaita dijo
Yo tambien peleo en el bando católico, un saludo. No somos muchos, y hace falta que los creyentes den la cara.
16 Abril 2008 | 01:26 PM