SOBRE LAS FASES DE LA ERA CRISTIANA
-Supuesto que con
-Por consiguiente, hablar de “fases” de
-Y así, podemos “progresar” el tema astral de dicha Era (ver I ) utilizando, por ejemplo, el sistema de las direcciones primarias, de manera que cada 365,25 aproximadamente se completa un ciclo: la primera cuadratura de los planetas con su lugar radical se produce a finales del año 91; la oposición, a finales de 186; la segunda cuadratura tiene lugar a finales de 277; y la nueva conjunción, en abril de 366.
-En los demás ciclos, obtendremos las fechas de la primera cuadratura multiplicando el número 91 por 2, 3, 4, 5…Y lo mismo ocurrirá con la oposición, habrá que multiplicar 186 por 2, 3, 4, 5…
-Conviene observar que el sistema de las direcciones primarias es el que mejor expresa la aplicación al tiempo del invariante que es el tema astral (“el tiempo como imagen móvil de la eternidad” o “la diacronía como imagen de la sincronía”). Por eso puede aplicarse al año (365,25 días) o al día y, en general, a cualquier ciclo: es la estructura invariante de cualquier intervalo temporal.
-Dado que a lo largo de cada ciclo se forman los mismos aspectos, se hace necesario numerar los ciclos para distinguirlos: el 1º abarca desde el año 1 hasta el 366; el 2º, desde 366 hasta 731; y así sucesivamente. Por tanto, convendrá asignar a cada ciclo el simbolismo del número correspondiente: 1º…..de la identidad al contraste creciente ; 2º…..del contraste creciente al máximo conflicto; 3º….del máximo conflicto al contraste decreciente; del contraste decreciente a la nueva identidad. Y también: 1º….primera fase de desarrollo de la individualidad, alejamiento equilibrado del “origen”; 2º….apogeo de la individualidad, máximo alejamiento del “origen”; 3º….primera fase del declive de la individualidad, retorno incipiente al “origen”; 4º….fase final del declive, pleno retorno al “origen”, acceso a un ámbito superior.
-Muchos indicios, en los que no vamos a entrar ahora, señalan que nos aproximamos a lo que
-Por tanto y dentro del 6º ciclo, nos encontraríamos a la máxima distancia del “origen”. Es curioso observar cómo hacia 186 alcanzó su punto álgido la crisis gnóstica en el cristianismo primitivo. Si comparamos dicha época con la actual hallamos notables analogías: neopaganización, “nueva era”, “catolicismo a la carta”, de manera que, a la hora de definir el catolicismo, la presión ideológica ambiental nos inclina fácilmente a subrayar lo adjetivo, no lo sustantivo.
-Ahora bien, más allá de esta analogía, extraída de la comparación entre dos ciclos de 365,25 años y que nos suministra una visión, en definitiva, parcial de la época, el “fin de los tiempos de las naciones” parece coincidir aproximadamente con lo que algunos Padres y autores cristianos denominan el acceso al 7ºmilenio “adámico”. Resulta, pues, lógico identificarlo con la última fase de un ciclo, en este caso, el de
-Apenas es necesario destacar la importancia de consideraciones semejantes en el plano individual: las reflexiones anteriores pueden aplicarse a escala de la existencia humana. Se trata de desarrollar, en lo que de nosotros depende, el consejo del Salmo: “Enséñanos a calcular nuestros años para que adquiramos un corazón sensato”.


vidal dijo
Amigo Emilio: comparto tus reflexiones y deducciones, porque estoy seguro de que el tiempo está en su final, según los escritos y el ambiente reinante.
Si a esto añado que también está escrito que, al final, saldrán a la luz historias ocultas a conciencia, que confirmarán la veracidad de los mismos, y algo así he encontrado.
Un curioso librito aportó las pistas que me han permitido devolver a su origen los perdidos escenarios bíblicos, desde donde todo toma sentido literal, y los mitos pierden su condición.
Lo tienes a disposición, junto con las pruebas que lo confirman, en www.lascosasdechurruca.com, que está dando que hablar por lo que desvela y anuncia.
Cambios drásticos...
Es muy fuerte, pero ahí está. Espero te sea de provecho.
Vidal.
6 Julio 2009 | 08:25 PM