"PLATÓN ES MI AMIGO, PERO MÁS AMIGA ES LA VERDAD"

Interpretado en su forma más habitual, el refrán en cuestión no plantea mayor dificultad: reconoce los fueros de la objetividad y de la universalidad y los antepone al sentimiento o a la afinidad individual o grupal.
Sin embargo, a veces oímos decir: “La amistad está por encima de las convicciones personales”. ¿Qué pensar?
Una cosa es respetar las convicciones de nuestros amigos, y otra, aprobarlas o darles nuestro apoyo. Semejante situación sólo puede “resolverse” a través de la polémica o del diálogo.
Ambos implican distanciamiento en el ámbito de las convicciones, aunque persista la proximidad o el acercamiento en el plano de la amistad. Pero tal acercamiento, “unidad” o armonía se basa en afinidades más o menos conscientes.
En cuanto a las convicciones, se apoyan en el asentimiento (fundado o no) a algo que se considera como la verdad y que, por tanto, escapa a las afinidades individuales o grupales.
Por consiguiente, sólo la verdad nos sitúa en terreno firme. ¿Y qué es la verdad? Conocida es la respuesta de Tomás de Aquino a la pregunta filosófica: “adaequatio intellectus et rei”, es decir, que estamos en la verdad en la medida en que nuestro entendimiento se ajusta a la realidad, a lo que las cosas son.
Otro problema es el de la dificultad para conocer la verdad, que hacía reconocer a santo Tomás la necesidad de
En este contexto resulta clarificadora la conocida sentencia: “In necessariis unitas, in dubiis libertas, in omnibus charitas” o, lo que es igual, “En lo necesario, unidad; en lo que admite duda, libertad; en todas las cosas, caridad”.
A saber, en las cosas necesarias (de las cuales sólo algunas cabe conocer al margen de
En segundo término y puesto que es imposible conocer la totalidad de las verdades “naturales”, es decir, accesibles en teoría a la inteligencia humana, se comprende que exista libertad en el ámbito de las cosas “sujetas a duda”, como la mayoría de las proposiciones de la ciencia y de la filosofía, no digamos las de la vida práctica.
Sin hablar de las ciencias humanas, como la historia, la sociología o la política, en donde sólo cabe un conocimiento probabilístico, basado en una creencia natural, cuyo peso dependerá de la autoridad de los testimonios.
¿Y qué significa el “in omnibus charitas”. Que, por encima de la desunión o división que comportan las diferencias, el amor de Dios nos urge a amar al prójimo (incluido el enemigo) como a nosotros mismos, si es que queremos seguir la intimación de Jesús a imitar al Padre celestial, “que hace llover sobre justos e injustos”.
Sirvan estas reflexiones como preámbulo para abordar el conflicto entre la amistad y las convicciones, de gran actualidad para muchos ciudadanos en


Jose Miguel dijo
Este conflicto ciertamente se da con frecuencia. Quisiera añadir una consideración más, si me lo permite. Se trata de esto: cuando uno avanza en la fe sus aspiraciones, sus experiencias y su horizonte cada vez es menos mundano y ocurre que muchas amistades y relaciones sociales quedan limitadas, es decir, cada vez se tiene menos en comun.
6 Abril 2008 | 09:39 PM