SOBRE EL NOMBRE "CORÉ" ("CALVO") EN SAN AGUSTÍN
En sus “Enarraciones sobre los Salmos” y, en concreto, sobre el 46, san Agustín hace notar cómo muchos salmos llevan por título “A favor de los hijos de Coré”. No obstante haber existido alguien con ese nombre-dice el Santo, aquí se insinúa un gran misterio. Y, para desentrañarlo, el de Hipona parte del significado del nombre “Coré”, que no es otro que “Calvo”. ¿Quiénes son entonces los “hijos del Calvo”? ¿No serán los hijos del Esposo, puesto que Él fue crucificado en el Gólgota, el “monte de
Ahora bien, hay un pasaje de
Y, a partir de esta clave, san Agustín establece el paralelismo entre aquellos adolescentes que se mofan del “calvo Eliseo”, y los judíos responsables de la crucifixión de Cristo, que fueron “poseídos por los demonios y devorados”. En efecto, al crucificar a Jesús en el lugar de
Y es que la niñez es tomada a veces como símbolo de humildad (“De los niños es el reino de los Cielos”, nos dice Cristo); pero también simboliza en ocasiones la fatuidad (“No seáis niños en el sentir”, dice san Pablo).
Y concluye el Santo exhortando a los cristianos (los “hijos del Calvo”) a no imitar a los jovenzuelos de Eliseo ni a los “nuevos adolescentes”, los judíos que se mofan de Cristo (llamado místicamente “Calvo” por haber muerto en el Calvario).
Completemos las reflexiones de san Agustín observando que, al morir en el Calvario, sobre la “tumba de Adán”, el Señor Jesús asumió y redimió la “calavera” de la muerte, de manera que, por
