TIEMPO Y ETERNIDAD: EN TORNO AL "OURÓBOROS"

Considerado el Zodíaco(y, en general, cualquier círculo o ciclo), el principio del mismo recibe el nombre de "Cabeza del Dragón", mientras que se denomina "Cola del Dragón" al final. Contigüidad aparente, distancia infinita la que va de un ciclo al siguiente. Diferencia entre ambos puntos: la que hay entre el principio del zodíaco y el fin. En cualquier caso, la "Cabeza del Dragón es el "vértex" y la "Cola del Dragón", el final del cuerpo o del ciclo en cuestión, su última realización. En el límite y, puesto que la eternidad se simboliza por una circunferencia cuyo principio y fin se identifican, "Cabeza" y "Cola" se confunden.
Según Platón, "el tiempo es la imagen móvil de la eternidad", representada por el "Ouróboros" (el "dragón que se muerde la cola"): aquí principio y fin coinciden o, mejor, no existen. El intento griego de concebir un "eterno retorno de lo idéntico" no es sino la tentativa de pensar lo infinito a la manera de lo indefinido: se reemplaza así la ausencia de principio y fin por la repetición indefinida, a saber, el Uno metafísico por la cantidad sin fin.
En el ámbito de la temporalidad, la "Cola del Dragón" sería, pues, contigua a la "Cabeza", pero esta "Cabeza" es, en definitiva, el comienzo de un nuevo ciclo. En su representación "espacial", el tiempo aparece como una espiral de revolución, símbolo del infinito matemático, del indefinido. Ningún ciclo se cierra sobre sí mismo. En este sentido, las correspondencias fenomenológicas serían:
"Cabeza del Dragón" o punto vernal....Indistinción de cuerpo y espíritu en la interioridad.
0ºCáncer.......Equilibrio entre ambos.
0ºLibra........Diferenciación del cuerpo en contacto con el espíritu.
0ºCapricornio....Equilibrio inverso.
"Cola del Dragón" o 30º Piscis....Límite de la diferenciación entre cuerpo y espíritu.
Como decíamos más arriba, la identidad entre "Cabeza" y "Cola" sólo tiene lugar en la eternidad; en la representación espacial del tiempo, ambos "nodos" estarían separados por 360º; el "descendente" es, respecto del "ascendente" algo así como "inversión de inversión", mientras que en el ámbito del eje nodal sería inversion simple.
Por consiguiente, la segunda acepción del "Dragón" en astrología no hace sino plantear el problema de las relaciones entre tiempo y eternidad. Si la "Cola del Dragón" es la culminación de las realizaciones o adquisiciones de un ciclo, constituirá la síntesis de los proyectos e intenciones con que comenzaba el ciclo en cuestión: "Primum in intentione est ultimum in executione" ("Lo primero en la intención es lo último en la ejecución") decía un adagio escolástico. El tiempo es, pues, el intervalo entre intención y ejecución, "Cabeza" y "Cola del Dragón".
Ahora bien, cuando no hay tal intervalo, la "Cabeza" y la "Cola" coinciden en la perfecta identidad de lo eterno, en donde ni siquiera cabe hablar de principio o de fin, al menos en sentido temporal. En tal caso, "Cabeza" y "Cola" sólo podrían entenderse en su acepción ontológica que, indudablemente, no implicaría la menor subordinación de la segunda a la primera.
