FENOMENOLOGÍA TRASCENDENTAL Y NODOS ASTROLÓGICOS (NOTAS)


En astrología el
término "Dragón" suele aplicarse, por lo general( y así lo entendemos aquí), al eje de los nodos lunares, que, como es sabido, viene determinado por los dos puntos de intersección entre la órbita lunar y la eclíptica. Ambos ocupan, pues, posiciones opuestas.
Nos ocuparemos a continuación de algunas cuestiones interesantes en relación con el "eje del Dragón", que es, ante todo, el eje en torno al cual tienen lugar los "cambios de conciencia" más importantes, los que, con palabras de Husserl, denominaremos "fenomenológicos" y "trascendentales".
En primer lugar,no hay que olvidar que el sentido del eje nodal es retrógrado; su ciclo se inicia, pues, en 30º Piscis, retrocediendo hacia 0ºAries a través de 29º Piscis, etc. Por consiguiente, si la evolución de los planetas en el Zodíaco es directa, la del eje nodal es retrógrada.Así, pues, en el caso de los planetas y demás factores, el sentido de la marcha en los signos es opuesto al que se sigue en las casas; por el contrario, en el eje nodal, el sentido es el mismo en signos y casas:retrógrado.
Apenas es necesario decir que el eje nodal es el campo de las relaciones más profundas entre el "alma"(Luna) y el "espíritu"(Sol).
La órbita lunar es el plano de la conciencia "natural", en el sentido husserliano del término, es decir, de la conciencia prisionera de la escisión sujeto/objeto y que no se ha percatado todavía de su carácter activo y constituyente. La eclíptica simboliza el ámbito de la conciencia "trascendental". Por consiguiente, los nodos serán los lugares en que ocurre la transformación de la conciencia "natural" en conciencia "trascendental": el descendente, como "purgación" o "preparación"; el ascendente, como "plenitud" o "asunción". De este modo, tendríamos:
Nodo ascendente.....fusión alma/espíritu con predominio de la interioridad.
Punto medio del hemisferio ascendente.....equilibrio alma/espíritu, viniendo de la interioridad.
Nodo descendente......fusión alma/espíritu con predominio de la exterioridad.
Punto medio del hemisferio descendente.....equilibrio alma/espíritu viniendo de la exterioridad.
Aquí podríamos aducir polaridades asociadas al simbolismo nodal :responsabilidad-irresponsabilidad, cordura-locura, sobreposición-infraposición, unidad-multiplicidad, deudor-acreedor, fuerte-débil...Lo importante es señalar cómo una de las posturas soporta a la otra, aunque también es estimulada por ella: es decir, la segunda es "parásita" de la primera, pero también le sirve de acicate para abandonar un exceso de interioridad. En cualquier caso, a ésta le viene bien hacerse cargo de aquélla, pues sólo así avanza hacia su perfección("Soportad a los débiles", dijo S.Pablo en un contexto todavía más radical). Por otra parte, semejante comportamiento nos traerá a la memoria cómo, en el límite, todos somos débiles ante quien legítimamente trasciende toda dualidad.
Así, pues, el punto de partida del proceso de interacción alma-espíritu sería el nodo ascendente como lugar de la indivisión o indiferenciación alma/espíritu: el alma aún no ha adquirido la menor conciencia de sí, aunque se halle en el lugar de su "nacimiento". A partir de aquí, la diferenciación del alma respecto del espíritu se inicia, alcanzando un equilibrio en el punto medio del hemisferio ascendente: el alma sabe de la existencia del espíritu, pero a distancia de él, sin que exista todavía contacto directo entre ambos. Desde este momento, la diferenciación continúa hasta el nodo descendente, en el que tiene lugar el contacto entre alma diferenciada y espíritu "exterior a ella". Se inicia así el recorrido del hemisferio descendente, que es el de la relativización o neutralización de la diferencia alma-espíritu, para lo cual se alcanzará un equilibrio en el punto medio del hemisferio descendente: el crecimiento del espíritu a partir del alma es lo que ahora está en juego, a diferencia de lo que acontecía en la mitad del otro hemisferio. Y es en el nodo descendente donde tiene lugar la fusión de un alma suficientemente preparada con el espíritu que la atrae a su propia esfera.La más profunda mismidad sólo puede conocerse a sí misma a través de la experiencia de la alteridad.
En relación con el tema, los astrólogos plantearon el problema de la domiciliación de ambos nodos:según una rama de la tradición, sus tronos respectivos serían Virgo y Piscis; según otra rama, el primero se asociaría a Júpiter y Venus, mientras que el segundo se vincularía a Marte y Saturno. Entenderlo a partir de la pareja Venus-Marte iría en la línea de asignar a los nodos signos opuestos o complementarios(Libra-Aries); entenderlo a partir de Júpiter-Saturno lo conectaría con los planetas, no con los signos.Por otra parte, la dialéctica Venus-Marte parece ser homóloga de la nodal, que, al fin y al cabo, pone en contacto órbitas, en concreto,la lunar y la eclíptica, lo que nos lleva a la analogía con Ecuador-eclíptica. Ahora bien, el nodo ascendente es homólogo de 0º Aries, mientras que el descendente lo es de 0ºLibra, lo que pone en tela de juicio la atribución anterior o, mejor dicho, la invierte.Por consiguiente, lo correcto parece asignar Marte al primero y Venus al segundo.
El contacto ecuador-eclíptica nos sugiere reflexiones semejantes a las expuestas a propósito de los nodos lunares con la diferencia de que ahora la relación es entre cuerpo y espíritu.Como en el caso anterior, cuatro son las fases del proceso:
0ºAries.....fusión cuerpo/espíritu con primacía de la interioridad.
0ºCáncer....equilibrio entre ambos, viniendo de la interioridad.
0ºLibra.....fusión, con predominio de la exterioridad.
0ºCapricornio....equilibrio, desde la exterioridad.
Tanto en el caso del eje nodal como en el del eje de los equinoccios el campo de referencia es el macrocosmos.Podríamos realizar una aplicación del análisis al microcosmos.Entonces:
Ascendente.....contacto cuerpo/espíritu con primacía de la interioridad.
Medio Cielo....punto de equilibrio entre cuerpo y espíritu.
Descendente.....contacto cuerpo/espíritu con predominio de la exterioridad.
Fondo del Cielo....equilibrio inverso del anterior.
Evidentemente, al no intervenir el alma ni aquí ni en la esfera zodiacal, no podemos hablar de la génesis de la conciencia "trascendental" completa, sino sólo de uno de sus aspectos, la relación espíritu/cuerpo, ya sea en el macrocosmos, ya en el microcosmos.En efecto, para que se dé semejante conciencia es necesario conectar los tres niveles, a saber, cuerpo, alma y espíritu y, como es lógico, en el ámbito propiamente humano, el del microcosmos.
La primera conexión a tener en cuenta es la existente entre cuerpo y espíritu y se expresa en el zodíaco local, dividido en 12 sectores o casas.Las situadas sobre el horizonte expresan el proceso de distanciamiento entre el cuerpo y el espíritu a partir del Ascendente, definido por el contacto pleno o la fusión entre ambos. Las colocadas bajo el horizonte ponen de manifiesto la relativización de la experiencia del otro hemisferio y, por lo tanto, el retorno a la mismidad corpórea desde la plena experiencia de la alteridad en el Descendente.
El segundo contacto es entre alma y espíritu y ya fue descrito anteriormente. Acontece sobre el zodíaco nodal, cuyo punto de partida es el nodo ascendente. Suele dividirse asimismo en 12 sectores iguales o casas "nodales": las "boreales" son el ámbito en que alma y espíritu van separándose una vez rebasado el nodo ascendente; las "meridionales" constituyen el campo en que se realiza el proceso inverso a partir del nodo descendente.
Evidentemente, lo más importante es referir el zodíaco nodal al local: sólo así se efectuará la conjunción entre cuerpo, alma y espíritu.
