EN TORNO A SABIDURÍA, 1, 13-15

"Dios no hizo la muerte ni goza destruyendo a los vivientes. Todo lo creó para que subsistiera; las criaturas del mundo son saludables: no hay en ellas veneno de muerte, ni el abismo impera en la tierra. Porque la justicia es inmortal".
-Aquí se habla de una "ausencia de muerte" asociada a la justicia y que afecta a todos los seres, al cosmos en general.
-Viene a nuestra memoria el texto de san Pablo que alude a que las creaturas se hallan sometidas a servidumbre a causa de uno que las sometió. Y por eso
-Una diferencia fundamental establece el libro de
-Siguen siendo válidos los argumentos que demuestran la espiritualidad de un ser a partir de su no reclusión o limitación al tiempo y al espacio. Por lo demás, inmortalidad no es lo mismo que perpetuidad. Ya desde siempre se ha atribuido a la materia la perpetuidad ("Ni se crea, ni se destruye, únicamente se transforma"). Por eso la "ausencia de muerte" a que alude el libro de la Sabiduría no es inteligible al margen de la Redención del género humano y de la Resurrección.
-Al ser el hombre la cabeza del cosmos y en sí mismo un microcosmos, sus decisiones determinan el destino del cosmos entero. No es posible, pues, reconstituir la inmortalidad del cosmos al margen de la humanidad en su condición integral.
-¿Qué consecuencias tiene lo anterior para la comprensión del ser humano? A raíz de la caída original, "la figura de este mundo pasa" (como dice san Pablo). Y las cosas volverán a su sitio en la "restauración universal". Un punto en el que la teología debería de insistir para resaltar la dimensión cósmica de la Redención.
