A PROPÓSITO DE "C´EST MOI LA VÉRITÉ", DE MICHEL HENRY

-El cristianismo nada tiene que ver con la "verdad del mundo", sino con la "Verdad de Dios", que es también la "Vida".
-El adagio "astra inclinant..", ¿qué significaría en este contexto? ¿La "apariencia mundana" de un ser? ¿Sus inclinaciones a convertirse en un ser del mundo? ¿Su descripción en términos cósmicos y, por tanto, mundanos? ¿La manifestación mundana de su "individualidad" divina?
-¿En qué se distingue la pluralidad de los hombres de la singularidad del Hijo Único?
-¿"Bonum est diffusivum sui" (""El Bien es de por sí difusivo")como razón última de la pluralidad de los hijos de Dios?
-¿Cómo se distinguen entre sí los hijos de Dios? ¿En virtud del aspecto de la "esencia" divina que cada uno representa?
-¿Qué papel desempeñan el tiempo y la historia en la imagen divina que cada uno es? Indudablemente, hay una "historia de la salvación" imposible de rastrear a partir de las posiciones astrales, aunque éstas puedan servir de referencia mundana.
-Supuesta la "caída" del hombre y su redención, ¿cabe hablar de un "mundo en vías de transfiguración", a partir de cuyas estructuras sea posible retornar a
-Si Cristo habló de los "signos de los tiempos", parece posible dicho retorno. ¿De qué "signos" se trata? No de los astros (hubiera sido más explícito quizá), aunque el "Génesis" emplee una expresión semejante al referirse a las "lumbreras" y a las estrellas. ¿Quizá alude Cristo a acontecimientos análogos a dichos "signos"? En cualquier caso, hace falta una intuición peculiar para verlos e interpretarlos, intuición que, por otra parte, supone Jesús en sus discípulos. Intuición que ha de ir unida, según parece, al conocimiento privilegiado de los "misterios del Reino".
-Hay siempre un problema, y es el de la "precomprensión", el de la concepción del mundo sobre la cual va a caer la doctrina del Reino. ¿Hasta qué punto una determinada concepción del mundo ofrece resquicios a la revelación divina? ÉSTE ES EL PROBLEMA. Una vez que se dan tales resquicios, es posible "leer los signos". Y siempre hay que contar con la acción de la gracia, la interpelación divina que aguarda al hombre en todas las situaciones y que deviene particularmente accesible a quien hace oración.
-Para facilitar la comprensión del mensaje bíblico y la apertura de los cauces de comunicación, convendrá partir, pues, de la "precomprensión" y de las posibilidades que ofrece. En el caso de que la permeabilidad conceptual al contenido del mensaje sea mínima, habrá que contar con una "gracia extraordinaria".
-Importancia, pues, del estudio de las culturas y de su grado de proximidad a la mentalidad bíblica. Así, hoy que nos las habemos con un ambiente gnóstico, habrá que empezar por crear puentes con
