¿QUÉ DESCRIBEN LAS LÁMINAS DEL TAROT, LOS HEXAGRAMAS, LAS FIGURAS GEOMÁNTICAS, LAS RUNAS Y OTROS SÍMBOLOS SEMEJANTES?


-A diferencia de los símbolos astrológicos, vienen utilizados directamente por el intelecto, cada uno a su manera, para describir las distintas categorías del ser (sustancia, cantidad, cualidad, relación, acción, pasión, lugar, tiempo, situación y hábito). No afectan, pues, como los astros, al espacio-tiempo, sino que pertenecen al "mundo de las ideas" y, sin pasar, por la materia, quieren designar aquellos "objetos".
-Tales sistemas simbólicos son empleados preferentemente con fines adivinatorios. Pero también son usados con una finalidad metafísica.
-Ahora bien, ¿captan la realidad las prácticas adivinatorias? Si la astrología es caso aparte, puesto que parte del supuesto de que los influjos astrales solo afectan directamente al cuerpo, no ocurre lo mismo con los demás sistemas, que dicen sobrevolar tiempo y espacio mediante la "intuición adivinatoria" y, más allá de cualquier arte conjetural (como es la astrología), pretenden situarse en una especie de "eterno presente".
-Es verdad que el intelecto tiene capacidad para captar objetos ideales, no encuadrados en el espacio-tiempo (cualquier concepto, juicio, razonamiento es de esa índole). Pero también es cierto el adagio "Nihil est in intellectu quod prius non fuerit in sensu", de manera que, mientras vivimos en este mundo, no es posible el conocimiento directo de las realidades espirituales, sea al modo angélico, sea al modo divino.
-Otra cosa son los dones preternaturales de que gozaron nuestros primeros padres y de los que, aun en el estado de "naturaleza caída", pueden disponer de manera imperfecta algunas personas. Dones, por tanto, de carácter "angélico" (piénsese en el genio matemático o musical) sometidos, por consiguiente, a las perturbaciones diabólicas o a cualquier desajuste. Tan solo la fe en Cristo nos permite domeñar tales dones preternaturales más o menos "anárquicos", pues solo Él es el Mediador entre Dios y la humanidad. No cabe, pues, hablar de los "Misterios Mayores", a través de los cuales participaríamos de los niveles "informales" o "angélicos", como si la humanidad de Cristo fuese únicamente una ayuda para alcanzar los "Misterios Menores" y hubiese que dejarla atrás para "ir más lejos" y alcanzar la "Suprema Identidad".
-Y otra cosa, a su vez, son los dones sobrenaturales, a los cuales no cabe plantear objeción y que suponen una participación de alguno de los atributos del Ser Divino, en este caso de la ciencia divina.
