"DESOLACIÓN Y MISERIA EN SEFARAD": PARA UN BOSQUEJO DEL FILÓSOFO COTARRAL Y MÁS QUE MODELNO

Hablemos un poco del pasado: cabe distinguir dos "escuelas", la "modelna" y la "progre", pero las dos se aprovecharon del ascenso al poder del Partido Socialista Obrero Español.
Las dos "escuelas" hicieron su "movida" y contribuyeron a la "modelnización" del panorama cultural, los "progres" un poco a regañadientes, pero, qué se le iba a hacer, eran, en definitiva, "los nuestros" los que desembarcaban...
A los de la segunda escuela, la más representativa, su "radicalidad" los llevó enseguida a conciliar el marxismo con Nietzsche, concibiendo un "pastiche" que no lo digiere ni la madre que lo parió. Convenía, en efecto, profesarse marxista para adquirir ante los alumnos un aire "popular" y "vanguardista". Y también ante el auditorio "culto" en general, pues el "filósofo" en cuestión solía participar en ciclos de conferencias organizadas bajo el mecenazgo de algún Banco o Caja cuyas ganancias, dicho sea de paso, rebasaron con mucho en aquella época las obtenidas durante el periodo franquista.
Como es lógico, el "viento popular y solidario" los condujo a apoyar la dictadura castrista y las de Europa Oriental (por supuesto, a distancia y sin mostrar interés alguno por emigrar, a fin de conocer sobre el terreno los grandes logros del "socialismo real"). O también a firmar manifiestos contra los peligros de la nuclearización (siempre, claro está, que no fueran dirigidos contra la U.R.S.S. y naciones súbditas).
Pero, como decíamos arriba, su confesión marxista (eurocomunista o, mejor, gramsciana) no les impedía mostrarse a la vez nietzscheanos. Así obtenían las ventajas de considerarse a la vez "superhombrecitos", lo que les permitía hacer cuanto les viniese en gana: cometer cualquier felonía o aburguesarse a discreción, cambiar de "chaqueta" o esconder el carnet en el momento oportuno.
Así, por ejemplo, el mentado "pensador" podía elogiar ante sus alumnos la esquizofrenia de Nietzsche, “síntoma de su enorme sensibilidad ante las contradicciones del mundo en que vivió”. De obra, en cambio, se adaptaba maravillosamente bien al mundo actual, tan "terrible y contradictorio".
"Ubi thesaurus tuus, ibi et cor tuum": el filósofo del "establishment" suele ser de "centro-izquierda", es decir, del lugar en que se lleva la cartera; también el corazón cae por ahí, pero no es el caso. Por lo demás, nunca viene mal tener en el despacho pasquines favorables a ETA, al tiempo que la consabida foto del "Che" Guevara.
¿Cómo reaccionó el "filósofo" al derrumbarse el "Muro"? Al ver como se iba todo al garete, empezó a decir que el comunismo no se había aplicado bien (como en el "principio de Peter": si no lo consiguió Ud. con tres errores, pruebe con cuatro!).
Más tarde se hace de la línea "light" y postmoderna. Ya no es propiamente "socialista real", pero permanece "marxista utópico" y continúa con sus sofisterías.
Se va produciendo un tránsito insensible hacia un anarquismo de salón, eso sí "de izquierdas". Parecen ángeles incorruptibles, pero lo único que les interesa es la popularidad y la cartera. Individualismo aburguesado y agnosticismo "light" son ahora las notas dominantes. De paso, se convierten a la ideología "sandía" ("verde" por fuera, "rojo" por dentro).
En la actualidad, como en el pasado, sigue las "propuestas" del poder mediático dominante y asiste a las conferencias de figuras oficialmente canónicas, lo que le contagia un aire de superioridad.
No hay peligro de que se adelante a su época. Sustituye el marxismo por ideologías suavemente antiglobalistas. Dice tener nostalgia de
Su formación filosófica está llena de lagunas y socavones. Así, por ejemplo, no conoce nada del pensamiento medieval, fiel a las consignas de sus mentores, ciertos catedráticos marxistas que gozaron de no poca influencia en la Universidad durante el periodo franquista: la Edad Media, "época oscurantista", es un asunto a ignorar.
El cotarral pone exquisito cuidado en borrar las pistas. Recuerdo el caso de uno de ellos, que pasó más de un decenio en el Seminario y que, en lugar de asumir dignamente su pasado eclesiástico, sostenía que su paso por la Iglesia había sido anecdótico (como si declarase: "Pasaba un día junto al Seminario y me dije: "Voy a hacer la experiencia de vivir aquí durante diez años. Por gusto").
Un filósofo que se precie de tal ha de ser ateo, siempre al modo de aquellos "que no creen en Dios", como diría Nietzsche, de los nihilistas banales. Resabiado o rebotado en el plano religioso, el filósofo cotarral y más que modelno suele desembocar en un anticlericalismo barato, decimonónico. Ya alguno de los más lúcidos ha confesado que Juan Pablo II se lo ha puesto muy difícil a los ateos y que convendría fundamentar un poco más el ateísmo. Pero los demás no llegan tan lejos.
También está el tipo que presume de haber estudiado en alguna universidad anglosajona antaño célebre. Se confiesa ateo furioso y es utilizado por los de "El Cotarro" cuando quieren "echarle el bórdeman" (o "dóberman") a los de enfrente.
En cuanto a la trayectoria del cotarral y más que modelno después de 2004, resulta inenarrable. Ortega, Nietzsche, Guénon, Huxley y Orwell juntos jamás hubieran podido imaginarla.
* Se han incorporado algunas modificaciones al texto original, publicado en 2001 en “La Fiera Literaria”.


José Luís Samper dijo
Se lee en Daniel (dc), 14, 5: "Yo no doy culto a ídolos hechos por los hombres, sino al Dios viviente que creó el cielo y la tierra, y que es Señor de todos los hombres". Cuando ese Dios desaparece del horizonte mental de los hombres estos se fabrican ídolos, que pueden ser de barro, metal o del material de nuestros pensamientos. Y esos ídolos, en forma de ideas, son adorados por ser "nuestros". Esos "modelnos" que tú dices son adoradores de esos ídolos y asisten impávidos a los sacrificios, cruentos e incruentos, que diariamente se les ofrece.
26 Octubre 2007 | 08:09 AM