A PROPÓSITO DE LA ESTRUCTURA DEL ENTE HUMANO EN J.G. BARDET


En su obra "Le Trésor Secret d´Ishraël", nuestro autor presenta
Si el hebreo insiste ante todo en la complementariedad "carne" (BShR: Beth-Schin-Resch)+ "espíritu" (RWJ: Resch-Váu-Jeth)=43+34=77, número del "perdón"),
Ahora bien, las nociones hebreas no corresponden con exactitud a nuestro lenguaje actual, aunque las iniciales (pi, de "pneuma" y psi, de "psijé") guarden una filiación morfológica con las letras He y Schin respectivamente: la pi griega proviene de
El "pneuma" es nuestro espíritu inmaterial, el que aporta su estructura al cuerpo y garantiza la permanencia de su forma in-dividual, in-divisible, mientras que la vida sensible e inconsciente procede de la "psique". Por definición, el cuerpo no puede existir sin el "pneuma", que es el campo en que se bañan sus diferentes vidas (el vocablo "vidas", en hebreo JYM, es decir, Jeth-Iod-Mem final, tiene el mismo valor numérico que "Elohim", ELHYM, Alef-Lámed-He-Iod-Mem final, 52, como para subrayar la interconexión de las "vidas", que emanan de "Elohim").
La "psique", sin embargo, puede abandonar provisionalmente el cuerpo o quedar "suspendida", por ejemplo, por causas tan diferentes como un síncope o un cierto tipo de éxtasis, de manera que el cuerpo quedaría como en hibernación, con las funciones vegetativas al "ralenti".
La "psique" (NPhSh: Nun-Phe-Schin, de idéntico valor numérico, 52) es, pues, el vínculo entre los diferentes niveles vitales. A través de ella se expresan los actos intelectuales y libres de nuestro "pneuma", creado a imagen de Dios. Y, aparte de asegurar al nivel vegetativo la continuidad necesaria a la carne, puede continuar entreteniendo la vida, ya sea en el caso de las almas separadas tras la muerte, ya sea con ocasión de un desdoblamiento. Queda por saber si en el doble, que se parece más a una nube electrónica que al cuerpo denso, permanece siempre la envoltura de la "psique" hasta la resurrección. En todo caso, para los hebreos, esta envoltura ("vaina", "germen", etc.) es indestructible.
Si, entre los antiguos era familiar el conocimiento experimental de la "psique", dentro o fuera del cuerpo, la persecución moderna de los místicos, la influencia de la filosofía de las "Luces" (que pone "Lucifer" donde debería de poner "Lucífugo") y el cartesianismo impusieron la dualidad "alma"-"cuerpo", y así el maniqueísmo destructor se instaló en Occidente.
Al suprimir toda unión entre el pneuma (aquí llamado "alma") y el cuerpo, Descartes ha suprimido la psique. Y, puesto que espíritu y cuerpo ya no están unidos por el psiquismo, los sentidos sólo tienen ya un papel accidental, el de elegir entre las diversas combinaciones ideales, igualmente posibles, y mostrarnos la que de hecho ha sido realizada.
Frente a ello, nuestro autor reivindica la experiencia en su integralidad: sólo ella nos permitirá distinguir lo excepcional, lo extraordinario en sentido estricto, que dice relación al "pneuma", de lo que pertenece al ámbito de la "psique", evitando así confusiones como la de C.G.Jung, que nombra a la "psique" y al "alma-pneuma" con el mismo vocablo, "Seele".
Los ocultistas modernos proponen dos estructuraciones del hombre. En un caso se habla de 7 elementos; en el otro, de 9. Toman como elementos distintos los aspectos de una sola y misma cosa. Es como si habláramos de tres almas: espiritual, sensible y vegetativa.
La experiencia nos dice que el ente humano consta de un "alma" dual y de un "cuerpo" igualmente dual. Ahora bien, si es posible separar la "psique" sensible del "cuerpo" denso, no ocurre lo mismo con el "pneuma", imposible de separar de la "psique" ni del "cuerpo". Sólo puede haber separación (temporal, por desdoblamiento) entre lo psíquico y lo vegetativo. Tenemos, pues, 4 factores, que bastan para dar cumplida explicación del ente humano.
Comparemos ahora la naturaleza humana con la divina, nombrada por el Tetragrama. Si ésta última se expresa mediante un círculo, no se puede decir lo mismo de aquélla. El "ouróboros", el "dragón que se muerde la cola" de los hermetistas no es más que una caricatura del círculo tetragrámico.
El grafismo excepcional de la letra Schin, símbolo de la naturaleza humana y que está formado por tres Váu unidas por la base, la del centro coronada por un punto, nos indica la posición de los 4 factores que entran en la constitución del hombre: el punto es el "pneuma", que se sitúa en el vértice superior de un triángulo equilátero cuyo vértice derecho es el "cuerpo" denso, mientras que el izquierdo está ocupado por el doble, en tanto que la "psique" sería el punto medio de la base y, con el "pneuma", dibujaría la apotema.
No se trata, pues, de un simple esquema triangular, pues hay 4 factores, de los cuales uno (el cuerpo) puede ser separado para ser sustituido por el "cuerpo glorioso". Y, como decíamos más arriba, el doble, con la "psique", puede separarse temporalmente del cuerpo, sin que éste muera por ello, ya que continúa siempre "informado" por el "pneuma".
Hasta aquí la exposición casi literal del pensamiento de Bardet. Veamos hasta dónde llega el paralelismo con el círculo del Tetragrama.Si en la esfera divina nos encontramos con dos dualidades, el bipolo (Padre-Hijo) y el "doble" Espíritu Santo,la pareja espíritu-cuerpo será análoga a Padre-Hijo, mientras que la otra, alma-doble, lo será al Espíritu dual. Con la diferencia de que los polos divinos son eternos, en tanto que los humanos son: el espíritu, el alma y el doble, inmortales; mortal, el cuerpo, que habrá de ser transformado en cuerpo glorioso. Por lo demás, en lugar de la representación triangular de la que habla Bardet, quizá sería más idóneo utilizar el esquema cruciforme, de manera que la vertical, a imagen del bipolo Padre-Hijo, estaría ocupada por la pareja espíritu-cuerpo, en tanto que la horizontal sería formada por el par alma-doble, a imagen del Espíritu Santo.
¿Podría utilizarse la visión astrológica basada en los ejes Tierra/Sol y Luna-Sol para explicar semejante estructura cruciforme? Parece que sí, puesto que el alma es como
Lo que, astrológicamente equivaldría a los ejes eclíptica-ecuador y órbita lunar-eclíptica. Y, de este modo, 0º Aries sería como el cuerpo glorioso; 0º Libra, como el cuerpo mortal; el nodo ascendente, como el alma; y el nodo descendente, como el doble.
En efecto, el cuerpo se parece al Hijo (que muere y resucita); el espíritu, al Padre; el doble, al Espíritu que va del Padre al Hijo; y el alma, al Espíritu que va del Hijo al Padre.
También se pueden establecer las analogías siguientes: cuerpo-ecuador/espíritu-eclíptica/alma-0º Aries/doble-0º Libra (en el microcosmos, es decir, en la esfera local se podría hablar de: cuerpo-horizonte/espíritu-eclíptica/alma-ASC/doble-DSC. Y si los puntos de contacto definen el plano del alma, cabe especificar todavía más y aplicar la estructuración al eje nodal: alma-órbita lunar/espíritu-eclíptica/"alma" del alma-nodo ascendente/"doble" del alma-nodo descendente. En efecto, pues entre cuerpo y espíritu la mediadora es el alma.
Según eso, el eje equinoccial es el del alma-doble, y el nodal el del "alma-doble" del alma-doble.
O también: las relaciones entre ecuador y eclíptica representarán los vínculos directos entre cuerpo y espíritu. ¿Y las existentes entre órbita lunar y eclíptica? Los vínculos directos entre alma y espíritu. ¿Y entre los nodos terrestres y los lunares? Los indirectos.
Otro esquema: espíritu (inmaterial)/cuerpo (material)/alma (intermediario superior entre espíritu y cuerpo)/ doble (intermedio inferior). Lo importante es saber que un círculo, de por sí sin principio ni fin, se individualiza por el contacto con otro círculo (ejemplo, el del espíritu por el de la materia).
¿Cómo pasar de la universalidad del espíritu a la concreción del cuerpo? A través de la individualidad del alma, de la llamada personalidad. Sustancia primera como sujeto no predicable. De no existir el sujeto no habría posibilidad de atribución. "Quiddidad" o "talidad" como "haecceitas" de un espíritu. ¿Está individualizado el espíritu antes de unirse al cuerpo? Sí, aunque carezca de materia.
Decíamos, pues, que el círculo del espíritu se individualiza a través de sus puntos de contacto con el del cuerpo. Esa individualización se manifiesta sobre todo en 0º Aries y 0º Libra (o ASC y DSC en el microcosmos) y, por derivación, en las casas. De ahí la importancia del tema astral, pues personaliza al espíritu (y, naturalmente, al cuerpo) a través del alma y del doble. La primera es la expresión superior; la segunda, la expresión inferior. Y lo mismo puede afirmarse de la relación espíritu-alma cuando se la representa por la interacción de eclíptica y órbita lunar. Por lo demás, dicho planteamiento toma
Por otra parte, si Sol y Luna son los dos polos de cuya fusión "resulta"
cuerpo-espíritu.......1 año= 365,25 días.
cuerpo-alma...........1 mes= 28 días (ó 27,321)
cuerpo-cuerpo.........1 día.
De donde resulta la relación
alma-espíritu.........1/13 (y "13 es como 1").
El alma no puede identificarse, pues, con los nodos terrisolares, sino que lleva un ritmo más rápido, ligado a
Y, por consiguiente, tendremos:
1) nodos terrisolares.........intermediarios entre espíritu y cuerpo (por tanto, las dos posibilidades del cuerpo superior, del "doble"?).
2) nodos lunisolares..........id. entre alma y espíritu y entre alma y cuerpo (en el primer caso, se puede hablar de las dos posibilidades del alma superior; en el segundo, de las dos posibilidades del alma inferior, referidas siempre a la posición de
3) Sin olvidar nunca que el ciclo de referencia al espíritu es de 1 año y el de referencia al alma, de 1 mes lunar, comoquiera que lo contemos (de 28 ó de 27,321 días).
El alma (Luna) es, pues, mediadora entre el espíritu (Sol) y el cuerpo (Tierra), ya que, al girar en torno a ésta, constituye algo así como su "antena", que particulariza y concreta las influencias solares, dividiéndolas en fases, de manera que la influencia global espíritu-cuerpo (1 año) queda fragmentada a través de la que se da entre espíritu y alma (1 año distribuido en 13 meses lunares) y entre alma y cuerpo (1 mes). Y así, 13 meses de 28 días forman 1 año. Por tanto, la rotación de
¿Puede el doble asociarse al alma, de manera que esté regido por el ciclo de ésta, o está vinculado directamente al espíritu? Parece más lógico esto último, ya que el doble está destinado a servir de "cimiento" al cuerpo glorioso, y éste es el compañero natural del espíritu. En tal caso, el alma estaría subordinada al cuerpo glorioso, aunque no tiene por qué desaparecer en la resurrección, a no ser en sus funciones inferiores. Todo el ser del hombre será asumido por el Espíritu, de manera que los niveles mineral, vegetativo y animal quedarán sin efecto, y así funciones como el nacimiento, crecimiento, reproducción, muerte, sensibilidad...desaparecerán. Lo importante en la existencia gloriosa es la conservación de la personalidad, que, astrológicamente, se manifiesta en los nodos terrisolares y, a otro nivel, en los lunisolares.
Fenomenología de los componentes del ser humano
-Cuerpo:
en su relación con el espíritu: identidad (doble); 1 año.
en su relación con el alma: cambios (1 mes).
en su relación consigo mismo: cambios diarios (1 día).
-Alma:
en relación con el espíritu (1 año=13 meses).
" " " " cuerpo (1 día).
" " consigo misma (1 mes).
-Espíritu:
en relación con el alma (13 meses=1 año).
" " " " cuerpo (1 día).
" " consigo mismo (1 año).
El espíritu, como inmortal, es el más abarcante; el alma, como mediadora, sigue la suerte del espíritu, al menos en sus funciones superiores. En cuanto al cuerpo, su duración es la de la vida humana, aunque el doble no muera y sobre él se construya el cuerpo glorioso.
En definitiva, puesto que los tres están en el tiempo, cabe trasladar a la duración "discreta" del inmortal la condición del alma, que introduce la "discreción" en la continuidad del inmortal, así como la del doble, siempre en espera de la resurrección del cuerpo.
